Donde tú estés

Capítulo 6

Fernando: espero que estén lista para la fiesta que nos espera el día de mañana. Nada más que esta sería la primera vez que nuestra hija nos va acompañar y me siento tan orgulloso de mi familia.

Ariadna: no sabía que mi presencia iba a ser requerida en la fiesta. Mi madre me compro un vestido para esa ocasión y fue una sorpresa inesperada para mí.

Rebeca: no quiero que estés nerviosa. Porque siempre estarás a nuestro lado y también irán tus amigos, ya que sus padres también forman parte de la empresa.

Ariadna: no me digan que también va a ir mi ex prometido y por su silencio me imagino su respuesta. Solamente quiero decirles que no me afectara en nada su presencia, además nunca me dijeron como se llamaba y eso fue lo mejor, pero la vida siempre tiene que seguir su curso y de eso precisamente iba hablar con ustedes.

Fernando: el tiempo es demasiado sabio y no sabes cómo me gustaría que conocieras el amor en alguien que no le importara tu ceguera.

Ariadna: mi destino siempre ha sido la soledad. Eso jamás lo conoceré y prefiero que mi madre me lea novelas de amor, porque de esa manera me imagino que el verdadero amor lo puede todo.

Rebeca: el amor siempre llega de una manera inesperada y tengo el presentimiento de que tendrás tu propia historia de amor y yo nunca me equivoco.

Fernando: eso es precisamente lo que quiero para ti, hija. Recuerda siempre que todos tenemos el mismo derecho de amar y ser amado, el destino seguramente te tiene preparada una gran sorpresa.

Ariadna: debemos de dejar de hablar de mí, por favor. Ahora necesitamos cenar para poder irnos a dormir, ya que mañana nos espera un gran día.

Él se levanta de su sillón para poder ayudarlas a levantarse y después de que lo hacen ellos se dirigen al comedor y toman asiento. Ellos empiezan a cenar y cuando terminan sus padres conversan y Ariadna solamente escucha en silencio

Rebeca: debo de llevar a nuestra hija a su recámara. No me gusta que Ariadna suba las escaleras sola, porque un día puede tener un accidente que puede tener consecuencias graves y jamás me perdonaría si algo le llegara a pasar.

Fernando: tienes razón, mi amada Rebeca. Ella es nuestra única hija y debemos de cuidarla, pero sobre todo necesitamos protegerla de todo lo que le haga daño.

Ariadna: no saben cómo le doy gracias a la vida por darme unos buenos padres. Porque la mayoría no tienen la misma suerte que yo tuve y en muchos casos los abandonan por ser diferentes a ellos.

Rebeca: te esperábamos con mucha ilusión y nunca nos importó que fueras de nacimiento ciega. Además, te amamos desde el primer momento en que me enteré de que estaba embarazada.

Ariadna: yo también los quiero mucho. Ahora será mejor que me vaya a dormir para que ustedes también puedan ir a descansar a su recámara.

Rebeca: primero debes de despedirte de tu padre para que te pueda llevar a tu recámara y así que necesitas hacerlo en este momento.

Ella se despide de su padre y cuando lo hacen ellas se levantan de sus asientos y suben las escaleras hasta llegar a su recámara. Rebeca se despide de su hija cuando lo hacen, entonces Ariadna toma su pijama que estaba arriba de la cama y se dirigí al baño a ponérsela, después de que termina sale y se acuesta en su cama. Ella se arropa con la sabana de su cama y cierra sus ojos para después quedarse profundamente dormida




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