Donde tú estés

Capítulo 10

Ariadna: no pienso ir a ningún lado. Estaré esperándolos en el mismo lugar para poder irnos a nuestra casa y mi abuela estará conmigo.

Fernando: entonces madre te encargo mucho a nuestra hija. Este lugar es nuevo para ella y no quiero que le pase nada sin que estemos a su lado.

Abuela: no le pasara absolutamente nada, hijo. Deben de irse porque ustedes son los anfitriones de esta fiesta y Ariadna estará segura conmigo.

Ellas se van a sentar a su mesa y así lo hacen, Ariadna escuchaba el sonido de la música y se oían demasiadas voces a su alrededor, pero en otro lugar de la fiesta él estaba observándola desde lejos como él quería. Leónidas se había dado cuenta de su error y sabía que todavía no era demasiado tarde para estar a su lado

Fabián: por tus expresiones me imagino lo que tienes pensado hacer. Recuerda que fuiste tú el que no quiso casarse con ella y será mejor que la dejes ir.

Leónidas: nunca la dejare ir y debo de cumplir con mi palabra de matrimonio. Ahora necesito presentarme con ella y no te atrevas a impedírmelo.

Fabián: precisamente eso me pediste que hiciera. Pero me doy cuenta de que tuve la razón desde un principio y ya es demasiado tarde para tu arrepentimiento.

Leónidas: ella será mi esposa y nadie va a impedir que lo sea. Solamente me basto con verla un instante para darme cuenta de que la quiero.

El deja a su amigo y camina unos cuantos pasos hasta llegar al lugar donde estaba para después sentarse a un lado y Ariadna se había dado cuenta de lo que estaba pasando

Ariadna: me puede decir ¿Quién es usted y porque se sentó a mi lado? El lugar que está ocupando les pertenece a mis padres y no a ningún otro invitado.

Leónidas: tiene razón, señorita Johnson. Mi nombre es Leónidas Vaughan White, estoy encantado de conocerte y también soy tu esposo, el futuro padres de tus hijos.

Ariadna: definitivamente está confundido, señor Vaughan. Porque yo nunca me he casado con nadie y tampoco tengo pensado hacerlo, ahora será mejor que se retire.

Leónidas: no pienso irme hasta hablar contigo, Ariadna. No me explique de la manera correcta y es que soy tu prometido, nada más que he venido a conocerte.

Ariadna: eso significa que es usted. Esto no tiene ningún sentido para mí, porque el día de ayer rompió el compromiso que existía entre nosotros.

Leónidas: no sabes cómo lamento haberlo hecho. Solamente lo único que quiero es hablar con tu padre para restablecer nuestro compromiso y esta vez no cambiare mi decisión. 

Abuela: eso ya no será posible, señor Vaughan. Además, usted perdió la oportunidad de casarse con mi nieta y ella está comprometida nuevamente.

Leónidas: solamente me lo está diciendo para que no me acerque a ella. Pero no me iré de este lugar hasta que hable claramente con Ariadna.

Ariadna: esta no es la ocasión correcta para hacerlo. Estoy segura de que mi padre se puede molestar y es lo único que no quiero, por favor.




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