Donde tú estés

Capítulo 12

Ellos siguen conversando hasta que al fin se despiden, Fernando sale de la empresa para regresar a casa con su familia y en cambio Leónidas les da la noticia a sus padres y al último a Fabián para después retirarse de la fiesta

En la casa de la familia Johnson

Ariadna: no entiendo que fue lo que le hizo cambiar de opinión. No puedo evitar preguntarme si será verdad que se presentará en mi casa, porque lo sentí seguro de sus palabras.

Rebeca: espero que tu padre lo haya puesto en su lugar. Pero lamento lo que paso, además no disfrutaste de la fiesta como me hubiera gustado.

Ariadna: seguramente habrá más ocasiones como esta, madre. Nada más que lo único malo es que no pude hablar con mis amigos, sino hubiera sido por el señor Vaughan seguiríamos en la fiesta.

Abuela: ahora tenemos que esperar a mi hijo para saber en qué termino la conversación de ellos y debes de cenar antes de que te vayas a dormir.

Rebeca: tiene razón, mi suegra. Este día no fue como lo imaginabas y dime que quieres cenar para que lo hagan o prefieres que yo te prepare tu cena.

Ariadna: lo único que quiero de cenar es un vaso de leche con una pieza de pan, por favor. No quiero que este día se termine hablando de mi ex prometido y me gustaría que mi abuela me llevara a mi recámara.

Rebeca: entonces mientras ustedes suben a tu recamará iré a la cocina a servirte tu vaso de leche y tampoco olvidare tu pieza de pan favorita.

Ellas se suben a su recámara mientras su madre va a la cocina. Ariadna no sabía que sentir y mañana otra vez el estaría cerca de ella, pero tiempo después llegan y su abuela la sienta en su sillón para poder esperar a su madre. Rebeca sube y le da en sus manos el vaso de leche para después empezársela a tomar junto con su pieza de pan. Ella termina de tomar su vaso de leche y lo pone en la mesa

Ariadna: será mejor que bajen abajo para que esperen a mi padre. Solamente me cambio y me pongo mi pijama para poder dormirme.

Rebeca: quiero que tengas mucho cuidado al caminar, hija. Si quieres otra cosa tienes que decir mi nombre para que este a tu lado.

Ariadna: no me pasara nada, madre. Porque conozco mi recámara a la perfección, eso lo sabes muy bien y estando aquí me siento a gusto.

Rebeca: está bien. El único motivo por el cual te lo digo es para protegerte y también porque siempre serás mi niña, pero nunca voy a olvidar la promesa que te hice cuando naciste.

Ariadna: has cumplido tu promesa. No quiero que sigas sufriendo más por mí, además el destino que me tocó vivir es entre las sombras, quiero que mi padre y tu sean feliz. No quiero que vivan pendiente de mí, así que he tomado la decisión de casarme con él.

Rebeca: recuerda que tu padre no va a permitir que te cases con alguien que cambia de opinión de la noche a la mañana. Porque eres nuestra única hija y jamás permitirá que eso pase.

Ariadna: lo sentí demasiado sincero cuando hablo conmigo, madre. En ese sentido yo no me equivoco y solamente seré su esposa de nombre.

Abuela: ahora solo debemos dejarla descansar. Seguramente mi nieta no se imaginó conocer a su ex prometido de esta manera tan inesperada.




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