Donde tú estés

Capítulo 19

Fabián: así que tú matrimonio, será un hecho. Ahora faltaría que yo encontrara una esposa, pero para ti todo fue demasiado fácil, porque tú no la elegiste.

Leónidas: eso fue lo mejor. Nada más que mis suegros son demasiado difíciles y se ve que adoran a mi prometida tanto como pienso hacerlo yo.

Fabián: pienso que deberías decírselos. Ellos sabrán entenderlo y como tu mejor amigo me corresponderá ser el padrino de tu boda, pero al fin tendré el honor de presentarme con ella. 

Leónidas: precisamente eso te quería pedir. Porque en quince días será la fecha de nuestra boda y te la presentare en algunos días de estos.

Fabián: no entiendo el motivo de tener una boda tan apresurada y siento que estas exagerando. Si ella acepto ser tu esposa y ya nadie puede impedir su boda.

Leónidas: lo hago por seguridad, amigo. Presiento que sus padres serán capaces de separarme de ella y se les puede ocurrir una idea para hacerlo.

Fabián: seguramente estarás dispuesto a impedirlo. Entonces qué piensas hacer para que eso no llegue a pasar y debes de estar demasiado pendiente de ella.

Leónidas: en ese sentido, tienes razón. Necesito que ellos se den cuenta de que en verdad estoy interesado en ella y para que lo hagan la invitare a salir. Solamente que de esa manera Ariadna empezara amarme y sobre todo ella me aceptara como su esposo.

Fabián: el amor no es nada fácil y más para dos personas que son tan diferentes. Mi único consejo que te doy es que debes de comportarte de una manera especial con ella y tal vez así de poco a poco lograras que te amé. Nada más que para ella, no será fácil olvidar que tú la rechazaste cuando te enteraste que era ciega y debes de borrar esa mala imagen que tiene de ti.

Leónidas: eso es lo primero que pienso hacer. Necesito que ella crea en mis palabras y deseo que nos enamoremos, porque lo necesitamos.

Fabián: no debes de darte por vencido nunca. Además, la única manera de llegar a su corazón es precisamente esa y jamás debes de olvidar escuchar tu corazón.

Leónidas: estoy dispuesto a todo por tenerla a mi lado. Seguramente serás tú el único testigo de lo que pienso hacer, pero también necesitare tu ayuda.

Fabián: cuenta con mi ayuda igual que siempre. Ahora cual sería tu siguiente paso, debes de pensarlo demasiado bien y espero que la sorprendas.

Leónidas: me acabas de dar una idea. Ella se sorprenderá cuando vuelva nuevamente a su casa y le llevare un ramo de flores rojas.

Fabián: eso estará bien para empezar. Debes de apresurarte, porque no creo que tardes mucho tiempo estando en la empresa y tú mismo deberías de elegirlo.

El sale de la oficina de su amigo y sabía perfectamente que lo haría. Leónidas ahora tenía que tener tiempo suficiente para ella y sobre todo para cuidarla, eso era lo que más le gustaba. El empezó hacer su trabajo y así pasan las horas




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