Donde tú estés

Capítulo 35

En la mañana siguiente

Leónidas: no sabes lo bien que se siente dormir a tu lado, mi Ariadna. Solamente que esto lo haremos el resto de nuestras vidas juntos.

Ariadna: yo me siento segura al estar contigo. Además, me gustaría despedirme de mi familia antes de irnos a nuestro viaje de bodas, porque ellos se preguntarán en donde estamos.

Leónidas: está bien. Nada más que necesitare un beso de mi esposa para que nos podamos levantar de nuestra cama y pensándolo bien te lo daré yo.

Ariadna: definitivamente eres alguien diferente y mi sueño de amor al fin se va a realizar. El amor es el único sentimiento que lo puede todo y si lo vas a ser será mejor que lo hagas ahora mismo.

Él se acerca un poco más a su esposa para empezar a besarla. Este beso era una demostración de ternura y verdadera devoción a ella, Leónidas lo termina y él se levanta de la cama para ayudarla hacerlo. El lleva a Ariadna hasta el clóset donde tenía que elegir su ropa, ella lo hace y después de eso él toma la mano de su esposa para llevarla al baño, pero antes de salir le dice donde se encontraban las cosas para que pudiera tomar su ducha. El sale del baño y cuando lo hace se empieza a bañar, tiempo después termina y ella estaba a punto de salir, pero no se imaginó que Leónidas la estaría esperando en la puerta para ayudarla a llegar al tocador. Ellos caminan unos cuantos minutos para que ella pudiera tomar asiento y así lo hace  

Leónidas: tienes todo lo que necesitas en el tocador. Solamente te pido que no te levantes hasta que haya venido por ti, porque necesito también tomar una ducha.

Ariadna: quiero que te vayas tranquilo. Además, lo único que me falta es peinarme y ponerme mis zapatos, entonces mientras lo haces yo me empezare a peinar.

Leónidas: prometo no tardarme mucho tiempo y menos de lo que piensas estaré a tu lado. Eso me recuerda que esta sería la primera vez que desayunaremos juntos.

Ariadna: tienes razón, Leónidas. Necesitas entrar al baño y después de que termines de bañarte quiero que me des mis zapatos para ponérmelos.

Él toma la ropa que se iba a poner del clóset para después entrar al baño. El tiempo después sale y ella ya había terminado de peinarse, pero Ariadna lo estaba esperando, él se acerca a ella y lo primero que hace es darle sus zapatos para que empiece a ponérselos. Ella termina de hacerlo y Leónidas le da su bastón para poder salir de su recámara, ellos bajan las escaleras con mucho cuidado porque la casa era demasiado desconocida para su esposa, ellos se dirigen al comedor y cuando llegan toman asiento

Leónidas: así que después de que hayamos terminado nos iremos. Solamente que no llevaremos maletas, ya que te pienso comprar todo lo que quieras.

Ariadna: no creo necesario que lo hagas. Porque yo puedo hacer mis maletas, nada más voy a querer que me indiques donde están mis cosas y de esa manera no te molestaría en querer comprar lo que necesito, además necesitare que me lleves nuevamente a nuestra recámara para empezar hacerlas y eso será hasta que terminemos de desayunar. Ahora eso es lo que deberíamos estar haciendo y el desayuno huele delicioso, solo que hay una variedad de platillos servidos y sobre todo esta mi jugo de naranja, eso significa que no olvidaste que me hace demasiado bien tomarlo.

Leónidas: la razón por la cual hay varios platillos es porque no sé cuál es tu desayuno favorito. Eso nunca lo olvide y sobre todo también me lo dijo tu madre.




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