Johari: (camina por el pasillo, viendo a su hermano) ¿también lo sentiste?
Yaro: sí, nuestra bisabuela está en camino
Johari: el pilar del agua cayó, quiere decir que está relacionado con la zona marina… ¿crees que fueron liberados?
Yaro: estamos trabajando para ser liberados
Johari: no, a diferencia de ellos, nuestra maldición es más complicada
Yaro: … pienso que hemos avanzado (comenta y Johari patea la pared) quedó marca (piensa)
Johari: estamos muy lentos, y ni siquiera estamos aprendiendo de la Dorad original
Reina de los coyotes: cachorra terca y sin remedio, reencarnaré antes por tu culpa (regaña mientras se acercaba a ellos) el optimismo de Yaro se opaca con tu negativismo
Johari: no pienso discutirlo (se va)
Yaro: bisabuela, ¿desea tomar un poco de té?
Reina de los coyotes: sí, ya soy muy anciana para estos trotes, antes de eso, ¿dónde está el clon de Dorad?
Yaro: no la he visto desde anoche, quizás desapareció
…………
Ciudadano (1): ¿vieron eso? ¡Los alienígenas se llevaron a varias personas, un chico los grabó!
Ciudadano (2): Dorad, ¿estás confabulada con ellos?
Ciudadana (1): estaban en lo correcto, ella no nos protege
Marod: (podía escuchar sus susurros e insultos, con la mirada perdida y cojeando, se levanta y avanza entre ellos. Cada paso era un dolor agudo; la sangre de sus heridas, provocadas por las flechas, se esparcía sobre sus piernas y finalmente, cae al suelo)
- (De pronto, la piedrita empezó a brillar con un gris apagado, igual que las de los otros guerreros. En una caja dentro del cuarto de Analy, un retumbar comienza a escucharse: se trataba de Madzul. Sin embargo, antes de perder su consciencia, una niña extiende su mano)-
Marod: (ve la mano y luego el rostro sonriente de la niña)
Niña: eres mi superhéroe ¿verdad?
- (Aquella voz inocente, limpia como un amanecer, calma su corazón. El brillo de la piedrita cambia de gris a dorado, al igual que el de sus compañeros y aunque sus ojos se llenan de lágrimas, Marod no deja caer ninguna. Toma la mano de la niña y se levanta lentamente)-
Marod: lo soy (responde, forzando una sonrisa al oír la risa de la pequeña, justo antes de que su madre la aparte con miedo. Al mirar los rostros del pueblo, la sonrisa de Marod se desvanece)
Zulblan: (llega a ella jadeando y se sorprende al verla herida) Dorad (la ayuda a mantenerse de pie) debemos irnos
- (Cada paso que daba parecía eterno; aunque se alejaba de aquella multitud, sentían sus miradas clavadas en la espalda. Zulblan la ayuda a entrar a un callejón oscuro, donde el eco de los insultos se pierde entre los muros)-
Zulblan: hay que hacer algo con esas heridas (se agacha, pero se queda inmóvil al ver cómo Marod cae de rodillas, temblando, mientras sus lágrimas por fin brotan sin control) es la primera vez… que la veo en ese estado (piensa)
Marod: he perdido, yo… no logré salvarlos (cubre su boca con su mano)
Zulblan: (muerde sus labios y aprieta su puño) también perdí… llegué tarde, no pude salvarlo… pero ya no hay tiempo para lamentos, para lágrimas que corran en silencio. Ahora, es momento de actuar, de seguir adelante, de dar ese siguiente paso con toda la fuerza que nos queda (intenta estabilizar su respiración, luchando contra las lágrimas que quieren brotar)
Marod: (se agarra de un contenedor de basura y se levanta, viendo fijamente a su guerrero) ¿conocías a alguien que secuestraron?
Zulblan: (asiente) es mi primo
Marod: (mueve sus pupilas de un lado al otro, frunciendo el ceño para luego agarrarse de la flecha que se encontraba clavada en su pierna, y con fuerza, se la saca y luego ve a Zulblan) súbete a mi espalda, iremos a un lugar
Zulblan: (niega) Sadrži (dice y entre sus manos, crea una bola de cristal y lo coloca en el suelo) vamos a entrar en ella y dirígeme (dice y Marod asiente)