🧬𝑬𝑵𝑻𝑹𝑬 𝑭Ó𝑹𝑴𝑼𝑳𝑨𝑺 𝒀 𝑭𝑼𝑹𝑰𝑨.
La clase de Física y Química siempre había sido mi refugio. Ahí no importaban los apellidos, ni las corbatas, ni los rumores. Solo importaban las reacciones, las fórmulas, la precisión. Y yo era buena en eso. Muy buena.
Quizá porque cada vez que mezclaba sustancias o resolvía ecuaciones, sentía que me acercaba un paso más a mi sueño: ser doctora. Salvar vidas. Hacer algo que realmente importara.
Entré al laboratorio con una pequeña chispa de emoción. El olor a alcohol, metal y libros viejos me envolvió como un abrazo familiar. Me senté en una mesa del fondo, esperando que la profesora Lidia asignara las parejas.
Ella entró con su bata blanca ondeando detrás de ella, con esa autoridad natural que hacía callar a todo el salón.
—Hoy trabajarán en parejas —anunció—. Vamos a preparar soluciones y medir sus reacciones. Quiero precisión, concentración y cero distracciones.
Algunos estudiantes se acomodaron en sus sillas. Otros suspiraron. Yo solo esperaba no terminar con alguien que me hiciera la vida imposible.
La profesora comenzó a leer la lista.
—Nora con James.
Ambos se levantaron y se sentaron juntos sin protestar.
—Rosa con Noah.
Mi corazón dio un pequeño salto. Noah levantó la vista, sorprendido, pero no dijo nada. Rosa, una chica morena de corbata morada, sonrió encantada.
Yo tragué saliva. No sabía por qué me afectaba tanto. Quizá porque Noah era el único que me había tratado como un ser humano desde que llegué.
La profesora siguió:
—Y finalmente… Brayan con…
Sentí un escalofrío.
Sabía lo que venía.
Lo sabía.
—…Katherine.
El laboratorio entero pareció congelarse.
Yo me quedé inmóvil. Brayan, sentado con sus amigos dorados, levantó la vista lentamente. Su sonrisa arrogante apareció como una sombra.
—No —dijo él, sin dejar que la profesora continuara—. No voy a trabajar con una verde.
La profesora frunció el ceño.
—Señor Gordon, no es una sugerencia. Es una asignación.
Brayan se recostó en su silla, cruzando los brazos con una tranquilidad que solo tenían los que sabían que nadie se atrevía a desafiarlos.
—Pues cámbiela —respondió—. No pienso tocar ni un tubo de ensayo con ella al lado.
Algunas risas resonaron. Yo apreté los puños bajo la mesa. No quería que me defendieran. Pero tampoco quería ser humillada otra vez.
Antes de que la profesora pudiera responder, Noah se levantó.
—Profesora —dijo con voz firme—, puedo trabajar con Katherine. No hay problema.
Rosa lo miró, sorprendida y molesta. Yo también me quedé sin palabras.
La profesora abrió la boca para aceptar, pero Brayan golpeó la mesa con la palma abierta, haciendo que todos se sobresaltaran.
—No —dijo con voz baja, cargada de rabia contenida—. Ella es mía.
El silencio cayó como un peso muerto.
Mi respiración se detuvo. Noah dio un paso adelante.
—No vuelvas a decir eso —advirtió, con una calma que era más peligrosa que un grito.
Brayan sonrió, una sonrisa lenta, venenosa.
—¿Y qué vas a hacer, hermanito? ¿Pelear por una verde?
La profesora intentó intervenir.
—Señor Gordon, si no se comporta…
Brayan giró la cabeza hacia ella, y su mirada cambió. Se volvió fría. Cortante. Amenazante.
—Profesora —dijo con voz suave, demasiado suave—. Le sugiero que no se meta.
Ella se quedó inmóvil. Noah apretó los dientes. Y yo… yo sentí que estaba atrapada entre dos fuerzas que no podía controlar.
Brayan se acercó y se sentó a mi derecha. Noah, sin retroceder, se sentó a mi izquierda.
Yo quedé en medio. Literalmente.
La profesora, temblando un poco, decidió continuar la clase sin discutir más.
—Bien… empiecen con la preparación de la solución —dijo, intentando sonar firme.
Pero yo apenas podía moverme.
A mi derecha, Brayan me miraba como si fuera un desafío que quería poseer. A mi izquierda, Noah me observaba con preocupación, como si quisiera protegerme de todo.
Y yo, con mi corbata verde, sentí que el laboratorio entero se había convertido en un campo minado.
Ese día entendí que la química no solo estaba en los tubos de ensayo. También estaba en las miradas. En las tensiones. En los silencios.
Y entre los hermanos Gordon…la reacción estaba a punto de explotar.