Dos Caminos Diferentes

Capítulo 10

🦁𝑬𝑳 𝑺𝑨𝑩𝑶𝑻𝑨𝑱𝑬 𝑫𝑬𝑳 𝑳𝑬Ó𝑵 𝑫𝑶𝑹𝑨𝑫𝑶.

El viernes tenía un aire extraño, como si la Academia Rish estuviera conteniendo la respiración. Yo caminaba por el pasillo con mis libros apretados contra el pecho, intentando ignorar las miradas que siempre parecían seguirme. Después de Educación Física, después de los ejercicios, después de estar atrapada entre Noah y Brayan… mi cabeza era un torbellino.

Solo quería un día normal. Un día sin tensión. Un día sin los hermanos Gordon.

Pero Rish nunca me daba lo que quería.

Cuando llegué a mi casillero, encontré un sobre blanco metido entre las rendijas. Sin nombre. Sin sello. Sin nada.

Lo abrí.

“La dirección quiere verte. Ahora.”

Mi corazón se hundió. No había hecho nada malo. ¿O sí?¿Había fallado en algún examen?¿Había…?

No. No podía perder la beca. No ahora.

Respiré hondo y caminé hacia la oficina del director.

La secretaria me miró con una mezcla de curiosidad y lástima.

—Puedes pasar, Katherine.

Entré.

El director estaba sentado detrás de su enorme escritorio de madera, revisando unos papeles. No levantó la vista hasta que cerré la puerta.

—Señorita Donoso —dijo—, tome asiento.

Me senté, sintiendo cómo mis manos temblaban sobre mis rodillas.

—¿Hice algo mal? —pregunté.

Él suspiró.

—Hemos recibido varias quejas anónimas sobre usted.

Mi corazón se detuvo.

—¿Qué… qué tipo de quejas?

—Acusaciones de comportamiento inapropiado, falta de respeto a compañeros, y… —miró el papel— “actitudes que no corresponden a una estudiante becada”.

Sentí un nudo en la garganta.

—Eso no es verdad.

—Lo sé —respondió él, sorprendiéndome—. Pero necesito que tenga cuidado. Hay estudiantes que no están contentos con su presencia aquí.

No necesitaba nombres. Noah jamás haría algo así. Los morados… quizá. Pero había alguien más.

Alguien que me miraba como si yo fuera un error. Alguien que me empujaba, me provocaba, me observaba demasiado.

Brayan.

El pensamiento me golpeó como un rayo.Y dolió. Porque no tenía sentido. Porque él era cruel, sí… pero no así. ¿O sí?

—¿Voy a perder la beca? —pregunté, con la voz rota.

—No por ahora —respondió—. Pero si estas quejas continúan, me veré obligado a investigar más a fondo.

Asentí, aunque sentía que el suelo se movía bajo mis pies.

—Puede retirarse, señorita Donoso.

Salí de la oficina con la vista nublada. No lloré. No podía llorar ahí.

Caminé por el pasillo sin rumbo, hasta que escuché una voz.

—Katherine.

Me giré.

Noah estaba apoyado en una columna, con el ceño fruncido.

—Te vi salir de la dirección —dijo—. ¿Qué pasó?

Abrí la boca para responder, pero otra figura apareció detrás de él.

Brayan.

Su expresión no era arrogante esta vez. Era tensa. Oscura. Como si estuviera esperando algo.

—¿Qué te dijeron? —preguntó, acercándose demasiado.

Intenté pasar entre ellos, pero Brayan me bloqueó el paso con el brazo.

—Katherine —repitió—. ¿Qué te dijeron?

Noah lo empujó suavemente.

—Déjala respirar.

Brayan lo ignoró. Sus ojos estaban clavados en mí, intensos, casi desesperados.

—¿Fueron quejas? —preguntó.

Mi silencio fue suficiente respuesta.

Brayan apretó la mandíbula. Sus ojos se oscurecieron.

—Dime quién fue —exigió.

—No lo sé —respondí.

Él dio un paso más cerca.

—Katherine, dime quién—

—¡Brayan, basta! —interrumpió Noah.

Brayan lo miró con furia… pero también con algo más. Culpa. Rabia hacia sí mismo.

Y entonces lo vi. Lo entendí.

La tensión en sus hombros. La forma en que evitaba mi mirada por segundos. El temblor casi imperceptible en su mano.

Él sabía algo. Él sabía demasiado.

Y cuando sus ojos se cruzaron con los míos, lo confirmé.

Brayan había enviado las quejas.

No porque me odia. No porque quisiera expulsarme.

Pero no sabía el ¿por qué? Con certeza, ¿Tanto me odiaba?

—Brayan… —susurré, con un hilo de voz—. ¿Fuiste tú?

Noah abrió los ojos, sorprendido. Brayan se quedó inmóvil.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.