Dos Caminos Diferentes

Capítulo 13

🌑𝑹𝑬𝑨𝑪𝑪𝑰Ó𝑵 𝑬𝑵 𝑺𝑰𝑳𝑬𝑵𝑪𝑰𝑶.

Física y Química siempre había sido mi asignatura favorita. El laboratorio, los tubos de ensayo, el olor a alcohol y metal… todo eso me hacía sentir que estaba un paso más cerca de mi sueño.

Pero hoy no.

A pesar de que me guste esta aula y esta asignatura, hoy no era precisamente mi mejor día. Y menos con los… bueno… ellos a mi lado.

Entré al laboratorio con el ánimo por los suelos. Mi cuerpo estaba presente, pero mi mente seguía atrapada en el fin de semana, en la oficina del director, en las lágrimas que ya no podía permitirme derramar.

Me senté en nuestro sitio habitual, ese que la profesora insistía en mantener porque “los grupos no se cambian a mitad de trimestre”. Ojalá pudiera.

Noah llegó primero. Me saludó con una sonrisa suave, pero yo solo pude devolverle un asentimiento cansado.

Luego llegó Brayan.

Entró con su aura de siempre, pero algo en él estaba… apagado. No me miró. Ni una sola vez. Ni siquiera fingió hacerlo.

Se sentó a mi derecha con una rigidez que delataba que estaba haciendo un esfuerzo enorme por parecer normal.

Y fallaba.

—Bien, equipo —dijo la profesora Lidia, golpeando suavemente la mesa para llamar la atención—. Hoy trabajaremos con reacciones de desplazamiento. Necesito precisión y, sobre todo, coordinación.

Perfecto. Justo lo que no teníamos.

Nos entregó los materiales: un vaso de precipitados, dos soluciones distintas, un mechero y un termómetro.

Noah tomó el manual.

—Katherine, ¿puedes medir los 15 ml de la solución A?

Asentí y me puse a trabajar. Mis manos estaban frías, pero firmes.

Brayan tomó la solución B sin decir nada. Sus movimientos eran tensos, como si estuviera conteniendo algo.

Noah intentó romper el hielo.

—¿Todo bien, Brayan?

—Perfecto —respondió él, sin mirarlo.

La palabra sonó como un golpe seco.

Noah suspiró.

—Solo intento que trabajemos tranquilos.

—Pues no lo estás logrando —replicó Brayan.

Yo cerré los ojos un segundo. No tenía fuerzas para mediar entre ellos.

Comenzamos a preparar la mezcla.Yo sostenía el vaso. Noah añadía la primera solución. Brayan debía añadir la segunda, lentamente.

Pero su mano temblaba. Apenas perceptible, pero temblaba.

Noah lo notó.

—Brayan, si no estás bien, puedo hacerlo yo.

—No necesito tu ayuda —respondió él, con los dientes apretados.

—No es ayuda, es trabajo en equipo.

—Noah, cállate.

—Brayan—

—He dicho que te calles.

La profesora levantó la vista desde su mesa.

—¿Algún problema?

—Ninguno —respondieron los dos al mismo tiempo.

Yo tragué saliva. El aire estaba tan tenso que parecía que podía cortarse.

—Voy a verter la solución —dijo Brayan, sin esperar indicaciones.

—Despacio —advirtió Noah.

—Sé lo que hago.

—No lo parece.

Brayan lo fulminó con la mirada.

—¿Quieres hacerlo tú? ¿Es eso?

—Quiero que no explote nada —respondió Noah, con calma.

—Pues deja de molestar.

—Brayan—

—¡Noah, basta!

Y en ese instante, su mano se movió demasiado rápido.

La solución cayó de golpe en el vaso.

El líquido burbujeó de inmediato. El vaso vibró en mis manos. El calor subió tan rápido que me quemó los dedos.

—¡Katherine! —gritó Noah, agarrándome del brazo para apartarme.

Brayan retrocedió, maldiciendo.

La mezcla estalló en un chorro de espuma caliente que salpicó la mesa, los cuadernos y parte del suelo.

La profesora corrió hacia nosotros.

—¡¿Qué ha pasado aquí?! ¡Les dije que lo hicieran lentamente!

Noah intentó explicar.

—Fue un error, profesora. La reacción—

—No fue un error —interrumpió Brayan, respirando agitado—. Fue él. Noah no deja de—

—¡Brayan, no empieces! —lo cortó Noah.

La profesora levantó las manos.

—¡Fuera los tres! ¡Ahora mismo! ¡Y limpien antes de irse!

Salimos del laboratorio en silencio. El pasillo estaba vacío. Solo se escuchaban nuestras respiraciones.

Noah se pasó una mano por el cabello, frustrado.

—Brayan, ¿qué te pasa?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.