Dos Caminos Diferentes

Capítulo 15

🕳️𝑬𝑳 𝑷𝑬𝑺𝑶 𝑫𝑬 𝑼𝑵 𝑵𝑶𝑴𝑩𝑹𝑬.

El resto de la tarde se sintió como caminar bajo agua. Cada paso era lento, pesado, como si el aire mismo quisiera detenerme. El trato de Brayan seguía repitiéndose en mi cabeza como un eco que no podía apagar.

“Es la única forma de que deje de ser tu peor pesadilla.”

No sabía qué me dolía más: la amenaza… o la confesión escondida detrás de ella.

Cuando llegué al edificio principal, el pasillo estaba casi vacío. Solo se escuchaba el zumbido lejano de las luces y el golpeteo de mis propios pasos. Me apoyé contra una pared, intentando recuperar el aliento que Brayan me había robado sin tocarme.

Pero no tuve tiempo.

—Katherine.

La voz de Noah me encontró antes de que pudiera esconder mi confusión. Él se acercó con su caminar tranquilo, pero su expresión estaba lejos de serlo. Sus ojos azules, normalmente suaves, estaban tensos, preocupados.

—Te estaba buscando —dijo, deteniéndose frente a mí—. ¿Qué pasó? Te vi salir del laboratorio… y luego desapareciste.

Tragué saliva. No podía decirle la verdad. No podía ponerlo en medio de algo que ya lo estaba rompiendo.

—Solo necesitaba aire —respondí, forzando una sonrisa débil.

Noah frunció el ceño. No me creyó. Él siempre veía más de lo que yo quería mostrar.

—Katherine… —dio un paso más cerca—. ¿Brayan te hizo algo?

Mi corazón se apretó. No por miedo, sino por la forma en que lo dijo. Como si estuviera dispuesto a enfrentarse al mundo entero si yo asentía.

—No —mentí, bajando la mirada—. Solo… estoy cansada.

Noah suspiró, pero no insistió. En cambio, levantó una mano y la apoyó suavemente en mi hombro. Ese gesto, tan simple, tan humano, me hizo sentir algo que no sabía si podía permitirme.

Seguridad.

—No tienes que cargar con todo sola —dijo—. No aquí. No conmigo.

Sus palabras me envolvieron como una manta tibia. Y por un instante, quise creerle. Quise apoyarme en él. Quise dejar de luchar.

Pero entonces, como un golpe seco, recordé la mirada de Brayan cuando me acorraló.

“Eres una distracción… para mí.”

Y el mundo volvió a desordenarse.

—Noah… —susurré, apartándome un poco—. ¿Puedo preguntarte algo?

Él asintió.

—¿Qué significa para ti… tu apellido?

La pregunta lo tomó por sorpresa. Sus ojos se abrieron apenas, como si hubiera tocado una herida que él escondía muy bien.

—Significa… responsabilidad —respondió después de unos segundos—. Significa expectativas. Significa que no puedo fallar. Que no puedo elegir libremente. Que todo lo que hago afecta a alguien más.

Su voz se quebró un poco al final.

—¿Y para Brayan? —pregunté, sin saber por qué necesitaba la respuesta.

Noah bajó la mirada.

—Para Brayan… el apellido es una jaula. Y él… —hizo una pausa, buscando las palabras— él siempre ha sido el que más lucha contra los barrotes.

Sentí un escalofrío. Porque en ese instante entendí algo que no había querido ver.

Brayan no me odiaba por ser verde.

Me odiaba porque yo era libre de ser quien era… y él no.

—Katherine —dijo Noah, volviendo a mirarme—. Sea lo que sea que te haya dicho mi hermano… no le creas. Él no sabe cómo manejar lo que siente. Nada de lo que hace es tu culpa.

Mi corazón dio un vuelco.

—¿Lo que siente? —pregunté, casi sin voz.

Noah abrió la boca para responder… pero no llegó a hacerlo.

Porque una voz fría, cortante, resonó desde el final del pasillo.

—Noah.

Ambos nos giramos.

Brayan estaba allí

De pie. Inmóvil. Con los ojos clavados en nosotros como cuchillas.

Su expresión no era de ira.

Era peor.

Era de traición.

—Tenemos que hablar —dijo, sin apartar la mirada de mí.

Noah dio un paso adelante, interponiéndose entre nosotros.

—No ahora.

Brayan sonrió. Una sonrisa rota. Una sonrisa que no había visto antes.

—Oh, sí —susurró—. Ahora.

Y en ese instante, entendí que el trato que me había ofrecido no era solo un juego.

Era una guerra.

Y yo… era el campo de batalla.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.