Dos Caminos Diferentes

Capítulo 35

🥷𝐵𝑅𝐴𝑌𝐴𝑁 𝐸𝑁 𝐿𝐴 𝑆𝑂𝑀𝐵𝑅𝐴.

El ruido de la fiesta volvió a envolvernos en cuanto salimos del pasillo privado, pero nada sonaba igual. Las risas parecían más falsas, la música más distante, las luces más frías. Yo seguía sintiendo el temblor en mis manos, como si el despacho aún me atrapara entre sus sombras.

Brayan no me soltó hasta que estuvimos cerca de una de las puertas que daban al jardín. Solo entonces aflojó su agarre, aunque no se alejó del todo.

—Respira —murmuró.

Lo intenté. Fallé.

El aire se atascaba en mi pecho, como si cada recuerdo del despacho me apretara las costillas.

—Katherine —insistió, esta vez más suave—. Mírame.

Levanté la mirada. Sus ojos azules ya no tenían arrogancia, ni burla, ni ese brillo desafiante que siempre lo acompañaba. Solo preocupación. Real. Cruda.

—No estás sola —dijo.

Y por primera vez, le creí.

Nos quedamos en el jardín, lejos de la música y de las miradas curiosas. El aire frío me ayudó a recuperar el control, aunque mi mente seguía atrapada en los documentos, en mi nombre, en las cifras imposibles.

—No entiendo nada —susurré—. ¿Por qué… por qué usarían mi beca? ¿Por qué yo?

Brayan apoyó las manos en la barandilla de piedra, mirando hacia los jardines iluminados.

—Porque eres perfecta para eso —respondió sin rodeos—Una estudiante becada, sin conexiones, sin apellido que te proteja. Nadie sospecharía.

Sentí un nudo en la garganta.

—¿Y tú lo sabías?

Brayan cerró los ojos un segundo, como si la pregunta le doliera.

—No. Pero… lo intuía. Mi padre siempre ha usado a la gente como piezas. Y tú… —me miró— …eres una pieza que él no esperaba que se moviera sola.

Me abracé los brazos, intentando detener el temblor.

—No sé qué hacer.

Brayan dio un paso hacia mí. Estaba tan cerca que podía sentir el calor de su cuerpo, el olor a su colonia, la tensión en sus hombros.

—No te va a pasar nada —dijo con firmeza—. No mientras yo esté aquí.

Mi corazón dio un vuelco inesperado.

—Brayan…

—No me mires así —susurró, desviando la mirada por un instante—. No quiero que pienses que estoy haciendo esto por… por otra razón.

—¿Y por qué lo haces? —pregunté, sin apartar mis ojos de los suyos.

Brayan tragó saliva. Su voz salió más baja, más honesta.

—Porque no quiero que te conviertas en otra víctima de mi familia.

El silencio entre nosotros se volvió espeso. Doloroso. Íntimo.

La puerta del jardín se abrió de golpe.

—¡Ah, aquí están!

Noah.

Su sonrisa se desvaneció en cuanto vio lo cerca que estábamos. Sus ojos pasaron de mí a Brayan, de Brayan a mí, como si intentara descifrar algo que no quería ver.

—¿Qué está pasando? —preguntó, con la voz tensa.

Brayan dio un paso atrás, recuperando su postura arrogante como si se pusiera una máscara.

—Nada —respondió—. Katherine necesitaba aire. Eso es todo.

Noah frunció el ceño.

—¿Y tú estabas… ayudándola?

—¿Algún problema? —replicó Brayan, cruzándose de brazos.

La tensión entre ellos era tan fuerte que casi podía tocarla.

—No quiero que la confundas —dijo Noah, sin apartar la mirada de su hermano.

—¿Confundirla? —Brayan soltó una risa seca—. Créeme, ella ve más claro que tú.

—Brayan —susurré, intentando detenerlos.

Pero Noah dio un paso hacia él.

—No te acerques a ella —advirtió.

Brayan levantó la barbilla.

—No eres tú quien decide eso.

—Soy tu hermano —respondió Noah—. Y sé cómo eres.

Brayan apretó la mandíbula.

—Y yo sé cómo es papá —dijo, con una dureza que hizo que Noah se quedara helado—. Tú no.

Noah parpadeó, confundido.

—¿Qué estás diciendo?

Brayan me miró de reojo. Yo negué suavemente con la cabeza. No ahora. No así.

Brayan entendió.

—Nada —respondió, retrocediendo un paso—. Disfruten la fiesta.

Y se fue.

Noah se quedó mirándolo alejarse, con el ceño fruncido y el corazón en la garganta.

—Katherine —dijo, volviéndose hacia mí—. ¿Qué pasó?

Yo respiré hondo.

Y por una vez más en mucho tiempo…

Le mentí.

—Nada, Noah. Solo necesitaba aire.

Él me creyó. Y eso dolió más que cualquier verdad.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.