No puedo creer que, en verdad, ya estoy con cuatro meses de mi embarazo, Marcus, a duras penas se hace cargo de mis cosas y de mis locales, es un amigo que dice deberme favores por lo horrible de comentarme antes por llamada de Harper... ya no sé nada de él, pero tampoco le pregunto a Marcus y creo que fui clara al decirle que no quería hablar de ese punto.
Sé que Marcus tiene comunicación con la hermana de Harper, pero más a fondo de eso no, solo dejo que tenga su vida, no todo el mundo va querer hacerse cargo de una desconocida o peor aún de una “amiga” que gritó de cosas.
—De entre tanta gente, hoy decido encontrarte… genial, lo que faltaba. — decido no mirar a la derecha y seguir caminando como si nada.
—Por fin te dejas ver. — me detiene en seco, colocándose delante de mí.
—Kno, no quiero tratar contigo en verdad.
Es obvio que no me ha visto, si solo estoy metida en mi casa y hoy de pura casualidad salí para que me revisen el vientre. Que tan pequeño puede ser este mundo.
—Seguro ya te acostaste con ese tipo, tu supuesto “amigo”, ¿me engañaste con él verdad? — sonríe.
—Creo que estas mal de la cabeza y te debes hacer revisar, que poco hombre te debes sentir, como para hablar de esa manera, ¿ya te sietes mejor? — Rodeé los ojos.
—Creo que no cambias en nada, ¿qué llevas en la mano? — empecé a tener nervios, estoy con un vestido que por suerte me tapa un poco la barriga.
—Creo que es momento de irme, si me permites….
—NO, no puedes irte así nada más. Tienes a un loco en tu casa, loco que ni me deja entrar a verte, te estuve buscando, sé que estas metitada allí, pero miraba por la ventana a ver si salías. Pedía solo un momento para hablar, cuando te encuentro por fin no quieres decirme nada...
¿Decir qué?, ¿ya sabe la verdad?, camino, sin importarme lo que diga, sintiendo nervios por lo que va preguntar y siento como me jala del brazo.
—¿Cuándo me ibas a contar?, ¿es mío? ¡DIME! — grita sin sentir vergüenza de estar en la calle, siento un miedo, no por mí sino por el bebé que llevo dentro.
—Kno, me lastimas, por favor suéltame, no quiero hablar contigo.
—No Ellie, te tolero mucho, vives en el pasado creo, yo no soy Harper, yo no te llenaré la cabeza de cosas lindas, de que el mundo es así, no, entiende por una vez que él es tu pasado hace mucho tiempo, ya dejado ir.
—Creo que el que no le deja ir, eres tú. ¿qué tiene que ver acá Harper?, deja de mencionarlo, yo sé que es mi pasado…
—Claro, hubieses querido que ese bebé fuera de él, que iban a ser familia, que volverías corriendo si eso te hubiese pasado hace años. — interrumpe lo que trato de decirle, pero este tipo ya está mal de cabeza.
—Kno solo te pido que me suelte.
—Creo que no entiendes, ya te dije que no voy a soltarte, entiende que quiero saber si es mío, y si lo es, ¿por qué me ocultas?, quiero saber la verdad, ¿por qué no corres a decirme: ¿espero un hijo tuyo, hazte cargo y responsable de él?, claro, como no soy él, como no tienes un pasado conmigo.
—Creo que debes ser claro — me quito al fin de su agarre. —Debes decir, que fuiste tú quien arruinó este presente, ¿dónde está lo que decías?, ¿no que querías terminar de escribir este libro conmigo? — casi llorando, decido dejar el lugar y seguir avanzando.
…
De repente estaba en un hospital y Marcus lloraba, no entiendo como es qué pasaban estás cosas y me toqué el vientre, me dolía mucho. Marcus se acercó y movió su cabeza.
No comprendo como es que le pueden arrebatar la sonrisa a alguien, un bebé que llegó a mi vida sin aviso, así de la misma manera me dejó. Mis lagrimas empiezan a caer y miro el techo y mis puños fuertes, tratando de no gritar a mares. Me duele cada parte de mi cuerpo, no quiero seguir con esto. ¿cómo?, de nuevo soy un desastre, no puedo ni cuidar un bebé. Mis ojos se nublan, los pensamientos vienen a mí, como si de una película se tratara y caigo de golpe a una realidad que a nadie le gusta y Marcus, solo agarra mis manos fuerte, veo como hace una señal de no con su cabeza y miro la puerta, pero no hay nadie y luego llega el doctor y me ponen algo que me produce sueño.
Estoy en un espacio donde no puedo recordar muchas cosas, por lo menos acá puedo respirar tranquila... creo que es por el lugar. No sé donde estoy, pero tampoco quiero salir.
***
—Eres muy fuerte.- escucho como un poco lejos y entre abriendo mis ojos.
Miro el techo, siento un vacío imposible de describir. No es solo dolor. Es hueco. Es como si me hubieran arrancado algo que todavía estaba aprendiendo a existir dentro de mí.
Las lágrimas no se detienen. No importa cuánto cierre los ojos, cuánto intente respirar profundo como me dijeron las enfermeras. No sirve. Se filtran igual, calientes, constantes, como si mi cuerpo hubiera decidido llorar todo lo que mi voz no puede decir.
Cuatro meses.
Cuatro meses hablándole en silencio. Cuatro meses tocando mi vientre por las noches, imaginando cómo sería su rostro. Cuatro meses pensando que, a pesar de todo lo que estaba roto en mi vida, algo nuevo estaba creciendo… algo limpio.
—Tendrás que quedarte por más tiempo, no quiero dejarte sola, pero tengo que volver a cambiarme y ver las cosas de tu casa. - se acerca y sostiene mi mano._ No vendrá a buscarte, diré al doctor que no dejen pasar a visitas, porque yo soy tu única visita.
—Gracias...
No tuve más que decir, quisiera que las cosas hubiesen sido de otra manera... Y ahora solo hay silencio.
Un silencio que pesa más que cualquier palabra.
Me cubro el rostro con las manos y me encojo sobre la cama. No puedo dejar de llorar. No puedo detener esta sensación de culpa que me perfora el pecho. Me odio. Me odio por haber confiado. Me odio por no haber sido más fuerte. Me odio por no haber protegido algo que dependía completamente de mí.
“Maldigo el momento en que te conocí, Kno.”
La frase resuena en mi cabeza como un eco oscuro. No sé si lo odio a él o si me odio más a mí por haberle permitido entrar de nuevo en mi vida. Por creer que esta vez sería diferente si empezaba de nuevo con otra persona. Por creer que podía reconstruir algo sobre ruinas.