Dos De Corazones

24.- BESOS CANELA

Solo logré calmarme del todo cuando hablé con Thiago. Me estuvo explicando con paciencia que no tenía de qué preocuparse, que también habían puesto protección y vigilancia sobre la casa de mis tíos, para que nadie pudiera acercarse sin que lo supieran. Estuvimos hablando durante gran parte de la noche, y aunque me quedé con más dudas que respuestas, al menos me quedé más tranquilo.

Me pregunté si es que Thiago no duerme nunca, porque a pesar de hablar hasta tarde, ya tenía listo todo lo que necesitaba y me avisó de inmediato sobre los movimientos de los vampiros que me andan buscando.

Ahora acabo de salir del ensayo y de las duchas, y me dirijo directamente a la competencia de natación de Henry. Sigo más tranquilo también con el tema de Thiago, aunque por dentro sigo igual de confundido. No lo admitiría en voz alta, pero me dolió escuchar lo que me dijo, me dolió sentir que él mismo me ponía el freno para que no siguiera ilusionándome. Ahora me doy cuenta de que me estaba construyendo castillos en el aire solito, sin darme cuenta.

Pero ya basta: tengo que borrar de mi cabeza todas esas ideas locas y asumir que lo que hay entre nosotros es solo amistad y protección, nada más.

Caro y Alisson quedaron en ir conmigo. Alisson va para ver a Richard, y Caro lleva a Mariana para que por fin nos la presente formalmente. Su relación no es un secreto, pero sí es algo muy privado: Mariana todavía no se siente lista para contarlo a todo el mundo, y Caro tampoco, porque ella misma sigue descubriéndose y entendiendo lo que siente. Me parece perfecto. Mientras las dos estén de acuerdo, yo las voy a apoyar en todo lo que pueda. Sé bien lo que es empezar a descubrirse a uno mismo, sentir las emociones de una primera relación, pero también lo difícil que es en un mundo que juzga todo, y más cuando eres parte de la comunidad.

Voy a estar ahí para ellas sin presionarlas ni parecer demasiado intenso.

Camino con prisa por los pasillos y me cruzo con Eithan y otros chicos del equipo de fútbol americano. Solo me saludan de pasada, sin detenerse. Uno de ellos, Luis, me dice:

—¡Hola, Jared! ¿Cómo va todo?

—Bien, voy un poco atrasado —respondo sin parar—. ¡Nos vemos luego!

Me gritan algo atrás, diciendo que ya no me detengo a saludar como antes, pero sigo caminando. Eithan solo me mira con esa expresión de siempre, desconfiada y distante, pero no dice nada, tal como hace cada vez que va acompañado de los demás. Menos mal que logro pasar sin problemas y ahora voy casi corriendo hacia la instalación deportiva. Sé que no veré a Henry antes de que empiece la competencia, pero no quiero llegar tarde y perderme nada.

Al llegar, me encuentro con Caro y Alisson esperándome en la entrada. No veo a Mariana por ningún lado, así que saludo a mis amigas, y de inmediato me dicen que me calme, que llego muy agitado.

—Es que sentía que ya se me hacía tarde —les digo, recuperando el aire.

—¿O también estás nervioso por la cita que tienes después? —me pregunta Alison con una sonrisa cómplice.

Admito que sí, un poco.

Es la primera vez que salimos de forma oficial, como una cita de verdad, y se siente raro pero emocionante. Ya les conté todo lo que pasó: la conversación con Thiago en el callejón, y luego lo que hablé y acordé con Henry. Alisson apoya totalmente la idea de intentarlo con él, pero Caro no me dio ninguna opinión clara. La conozco bien: esa expresión suya significa que tiene algo en la cabeza, que está analizando todo y no se atreve a decirlo todavía, o quizás espera que estemos solos para hablarlo. Incluso ahora me mira de reojo con cierta atención, como si quisiera ver más allá de lo que digo.

Me hace sentir un poco incómodo, aunque sé que no lo hace con mala intención. Es como si intentara leer lo que llevo dentro, y lo peor es que ni yo mismo sé muy bien qué siento.

—¿Y Mariana? —le pregunto para cambiar de tema.

—Llegará un poco más tarde —me explica—, todavía no termina sus clases.

—Bueno, entonces entremos ya —dice Alisson—. La competencia está por empezar y tenemos que tomar buen sitio, que quiero animar a Richie con todas mis fuerzas.

Entramos y por suerte conseguimos lugares muy buenos; Richie ya se había encargado de reservarlos para nosotros. La verdad es que la natación no me llama mucho la atención, por más que me expliquen las reglas o las técnicas, no termino de entender del todo como funciona. Pero no importa: voy principalmente por Henry, y también para acompañar a Alisson y animar a Richie, que también es mi amigo. Aunque, hay que ser sinceros, también es un buen momento para echarse un vistazo a todos los deportistas en plena forma.

Y Henry… Henry se ve increíble. Fuerte, ágil, con esa seguridad que le caracteriza.

Pasa una hora y media, y al final, el equipo gana su prueba y Henry destaca como siempre, quedando entre los primeros. Nos reunimos con todos ellos en la zona de descanso. Henry me mira más de lo normal e intenta acercarse y hablarme, pero al estar en grupo, hay una tensión rara entre los dos, como si no supiéramos hasta dónde podemos llegar sin levantar sospechas. Pero por suerte, nadie más parece notarlo, así que podemos fingir normalidad y celebrar la victoria.

Uno de sus compañeros de equipo, que también vi en la fiesta de San Valentín, nos invita:




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.