Dos De Corazones

23.- A LA MITAD

He estado dándole vueltas una y otra vez a lo que me dijo Thiago, y llego a la conclusión de que probablemente sea lo mejor. Ya me estaba enredando demasiado, confundiendo mis sentimientos y dejando que la ilusión nublara mi juicio. Sus palabras funcionaron como un freno de emergencia: obligaron a mi corazón y a mi mente a dejar de jugarme malas pasadas. Porque yo puedo ser muy hábil con los juegos de azar, pero cuando se trata de sentimientos, siempre termino perdiendo.

Ahora todo queda más claro: lo que hubo o pueda haber entre nosotros solo debe ser amistad. Así puedo dejar de aferrarme a esperanzas que quizás no llevaban a ninguna parte. Me doy cuenta de que, sin querer, me estaba volviendo a ilusionar solo, construyendo castillos en el aire que en cualquier momento se vendrían abajo. Lo que Thiago me dijo fue como abrirme los ojos de golpe.

No se lo diré nunca en voz alta, pero en el fondo le doy las gracias, porque sé que, aunque duela un poco, es lo más sano para mí.

El día transcurre lento, aburrido y pesado. Además, arrastro un cansancio enorme y un sueño incontrolable: apenas pude dormir la noche anterior, dándole vueltas a todo lo que había pasado. Pero no hay tiempo para descansar, porque hoy me toca entrenar con el equipo de porristas. Aún no deciden oficialmente quién será el capitán, pero yo he ido asumiendo el papel mientras tanto; mis compañeros me dicen que seguramente terminaré siendo elegido, pero yo prefiero no ilusionarme demasiado. Si llega el puesto, lo aceptaré con gusto, pero no quiero contar con ello antes de tiempo.

En este momento estoy en la cafetería, almorzando con Alisson y Caro. Hacía mucho que no podíamos reunirnos las tres con calma, y por fin nos estamos poniendo al día de todo. Me entero de que la fiesta que Alisson nos mencionó se celebrará la semana siguiente; ya también invitó a Caro, aunque yo sigo sin saber si realmente iré. Tengo demasiadas cosas en la cabeza: quiero preguntarle a Thiago mil cosas sobre los vampiros y todo ese mundo, pero al mismo tiempo me da miedo o vergüenza verlo después de lo que ocurrió.

Sé que no puedo evitarlo para siempre, pero por ahora prefiero mantener la distancia lo más posible.

También tengo otra duda: ¿iré a la competencia de natación de Henry? Me dijo que sería mañana. No me decido. Tampoco hemos hablado desde la fiesta, y no sé si está enojado o molesto… aunque por otro lado, me repito una y otra vez que no tiene motivo: al final de cuentas, no somos nada oficialmente.

En medio de mis pensamientos, Caro empieza a decir que tiene algo importante que contarnos. Yo creo saber ya de qué se trata, pero espero a que lo diga.

—Ya suéltalo —le digo—. Todo tiene su momento, así que habla.

—Sí, no te pongas más misteriosa —añade Alisson—. Para eso estamos aquí, para escucharte.

Caro respira hondo y empieza:

—Antes que nada, quiero que sepan que siempre supe que me apoyarían, pero yo misma no me sentía lista para contarlo hasta ahora. Y es que… tampoco estaba segura de lo que sentía.

Cuando dice "tampoco estaba lista", yo entiendo al instante que se refiere a ella, a Mariana. Alisson, en cambio, no capta el detalle y se queda con cara de confusión.

—¿A quién te refieres? —le pregunta.

Caro me mira a mí y yo le devuelvo la mirada con complicidad. Hasta ese momento cae en cuenta de que Alisson no conoce la historia completa.

—A Mariana —responde entonces—. Es una chica con la que he estado saliendo y viéndome desde hace unos meses, y ahora estamos pensando en formalizar la relación.

Alisson se queda con la boca entreabierta, sorprendida, pero sin rastro de rechazo, solo de asombro por la noticia inesperada. Yo soy el primero en acercarme y abrazarla con fuerza.

—¡Qué alegría! —le digo con sinceridad—. Al fin tienes ese romance de novela que siempre soñaste. Espero de verdad que todo salga bien y que sean muy felices. Aunque por dentro también siento un poco de celos: ahora sí, yo seré el único soltero del grupo.

—Eso es cosa tuya —me dicen ambas al mismo tiempo—. Opciones no te faltan, tú eres quien elige no dar el paso.

Alisson, recuperada de la sorpresa, también la abraza.

—¡Claro que me da muchísimo gusto! Solo me tomó por sorpresa, no me imaginaba que ya estabas conociendo a alguien en serio.

—Bueno —le aclara Caro—, Jared ya la conoció, el día de la fiesta de San Valentín. Tú estabas tan ocupada con Richie que ni te diste cuenta, pero Mariana se acercó a saludarnos y él estaba ahí.

Alisson me mira con fingido enojo.

—¡Me siento la última en enterarme! ¡Maldito homosexual, me estas arrebatando su amor!

—Si no te anduvieras perdiendo tanto por ahí con tus heterosexualidades, te enterarías al mismo tiempo que yo —le respondo riendo.

Así empieza una pequeña discusión poco amistasa entre ambos. Seguimos platicando y Caro nos cuenta más detalles: llevan meses saliendo, pero ella misma todavía está descubriéndose, no tiene muy claro si es bisexual o qué etiqueta ponerle a lo que siente, porque también le han gustado chicos antes. Le reitero una y otra vez que no importan las etiquetas, solo que sea feliz y se sienta cómoda con lo que vive. Me llena de orgullo ver que por fin se abre y confía en nosotras.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.