Dos De Corazones

29.- SOLO UN BESO

Thiago cumplió su promesa, tal como siempre lo hace. Y ahora estoy aquí, sentado frente a Mikael. Antes, en medio de la pelea y el caos, apenas si me fijé en él; pero ahora que lo veo con calma, sin gritos ni peligro inmediato, me doy cuenta de algo que me revuelve el estómago: es extremadamente atractivo. Tiene esa belleza intensa, casi hipnótica, que supongo es algo propio de lo que son. Miro a todos lados buscando a la chica pelirroja que nos ayudó aquella noche en el Nigherts, pero no la encuentro por ningún lado, y el miedo me frena la lengua para preguntar.

Me han dado unos minutos para intentar asimilar lo que acabo de escuchar. Me han hablado de un lugar llamado Evermoorny, de una chica llamada Kathrina y de su hermano Christopher, a quien una bruja llamada Ishyra sumió en lo que llaman un sueño evanescente: un estado que no es vida ni muerte, un limbo del que nadie ha podido sacarlo… hasta que descubrieron una leyenda antigua. Dicen que solo un beso del descendiente de la Muerte podría devolverle el alma al cuerpo.

Y entonces me contaron la verdad sobre mí. Me dijeron que la Muerte no es solo una figura de cuentos o un concepto lejano: es un ser vivo, con sentimientos, con un corazón que también puede amar. Hace muchísimo tiempo, se enamoró de un humano con una fuerza tan desesperada que, cuando él murió, al besarlo por última vez para despedirse, sin querer le devolvió la vida. Y esa sangre, esa marca involuntaria que le dejó la Muerte a su amado, corre por mis venas. Por eso veo fantasmas: es el eco de ese amor imposible.

Al principio casi me da risa, una risa nerviosa y amarga, pensar que soy el heredero del beso de la Muerte. Pero conforme voy entendiendo el peso de todo, la risa se me muere en la garganta. De mí depende devolverle la vida a alguien. Y me explican por qué me ocultaron esto hasta ahora: falta un libro antiguo de hechizos que solo Cuervo puede recuperar, y eso será posible solo el 21 de marzo, en el equinoccio de primavera. Hasta entonces, las reglas de la magia no les permiten avanzar. Pero me prometieron que no me dejarán solo ni un instante.

Comprendo las palabras… pero no comprendo por qué otros me buscan también.

¿Qué tengo yo que sea tan peligroso como para quererme usar a toda costa?

—¿Por qué tiene que ser un beso? —pregunto al fin, y la voz me tiembla sin poder evitarlo.

Mikael sonríe suavemente, y esa sonrisa me desarma y me pone alerta a la vez. Es demasiado perfecto, demasiado cautivador.

—Es la llave que la misma naturaleza te dio —responde con calma—. No hay otra forma.

—A mí tampoco me gusta nada la idea —dice Thiago de inmediato, y su voz me sale como un ancla en medio de la tormenta—, pero es la única manera. Y no tiene que ser nada más: solo un roce, un pico en los labios. Nada que tú no quieras dar.

—¿Y qué saco yo con todo esto? —exijo, sintiendo que la rabia y el miedo me suben por la garganta—. ¿Por qué tendría que arriesgarme? ¿Por qué aceptar algo que ni siquiera pedí?

—Christopher no tiene culpa de nada —explica Mikael con seriedad—. Es un chico bueno, inocente, que se vio atrapado en una guerra que no era suya. Su hermana ha pasado toda su vida huyendo y sobreviviendo contra Ishyra. Ahora ella ha aceptado enfrentarse a la bruja para detener todo el mal que está desatando… pero a cambio pide una sola cosa: que le devuelvan a su hermano. Si lo logramos, el peligro que te rodea, que rodea a todos, desaparecerá. Tu mundo, el de verdad, estará a salvo.

Siento como si me hubieran golpeado en el pecho. Miro a Thiago buscando refugio, y él solo asiente despacio, con los ojos llenos de tristeza, confirmando que no es mentira.

—No es suficiente —digo, y las lágrimas me arden en los ojos—. ¡Ustedes trajeron todo esto a mi vida! ¡Si no los hubiera conocido, nada de esto me estaría pasando!

—No, Jared —dice Thiago con firmeza, acercándose un poco—. Te buscaban a ti desde antes de que nos cruzáramos. Tu don te marca. Y si no hubiéramos estado ahí esa noche… ya no estarías escuchando esto.

Trago saliva con dificultad, sintiendo cómo el pánico me aprieta el pecho.

—Es verdad —añade Mikael—. Nosotros queremos cuidarte y explicarte. Ellos… ellos te quieren para un ritual de magia negra. Necesitan tu sangre y tu vida para revivir a la hija de Ishyra. Y cuando terminaran contigo, ya no quedaría nada.

Un frío glacial me recorre de pies a cabeza. Ahora entiendo perfectamente a Alisson. Yo llevo toda la vida acostumbrado a ver lo que nadie ve, y aun así esto me parece una pesadilla demasiado oscura. No quiero ni imaginar el terror que sintió ella al ver todo eso de golpe, sin ninguna explicación previa. La última vez que hablamos me dijo que necesitaba tiempo, y desde entonces no hemos vuelto a cruzar palabra… pero ahora mismo eso parece lo menos importante. Siempre supe que corría peligro, pero escuchar con toda claridad que planeaban matarme… eso rompe algo dentro de mí.

—Nunca permitiremos que eso pase —asegura Mikael—. Pero tampoco podemos dejar que hagas lo que ellos quieren. Romper las leyes de la vida y la muerte desequilibraría todo.

—¡Yo no quiero ser parte de nada! —grito, poniéndome de pie de un salto—. ¡Nunca pedí ser especial, ni ser descendiente de nadie, ni ser la solución de nadie! ¡Solo quiero que me dejen en paz a mí y a los míos! ¡Los dos bandos solo quieren usarme!




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.