Cada que estaba con Lucas se sentía diferente, porque en cada salida él era tan espontáneo ninguna era igual o parecida a la anterior, eso era lo que más me emocionaba de salir con él, esa emoción lo más cercano con lo que podía ser comparado era con los regalos, ya que no sabes que es lo que pude ser.
— ¿Quieres salir hoy? — me pregunto Lucas a través del teléfono
— Hoy no tengo muchas ganas de salir, preferiría hacer algo ya sea en tu casa o en la mía — le respondí.
— De acuerdo, ¿quieres que lleve algo?
— Creo que no.
— Entonces en un ratito nos vemos, te amo.
— yo igual te amo – le conteste antes de cortar la llamada.
Mis padres apoyan demasiado mi relación con él, prácticamente lo aman, a un recuerdo el día como en que se los presente, que para ser sincera no había pasado mucho de haber empezado a salir, pero aun así aun sentía como si hubiera sido ayer.
Esa noche fue al principio un poco incomoda debido a que ambos estábamos nerviosos, el llego bien vestido con un pay de limón en manos que había realizado horas antes, lo invitaron a pasar, platicaron mi padre y Lucas de varios temas que me sorprendió el ver cuantas cosas sabía, desde deportes hasta cine, también me impresiono las bromas que él hacía, las cuales mis padres no paraban de reír eran tan simples pero encantadoras.
Hasta ese momento todo iba tan bien, a la hora de la cena el preguntaba en que ayudaba a lo que mi madre le decía que no hacía falta que le ayudara pero el insistió hasta que mi madre accedió a que le ayudara a poner la mesa, mientras comíamos mis padres le hacían preguntas a las cuales él tenía una respuesta, la respuesta de la pregunta que le otorgo más la aceptación de la que ya tenía fue
— ¿Hasta qué punto a poyarías a mi hija? — le pregunto mi padre serio.
— La apoyaría en todo, hasta en los sueños salvajes que tenga.
Esa noche lo invitaron a dormir porque ya era tarde para que se regresara a su casa.
Un ladrido de vaca me saco de mi recuerdo, cuando regrese a la realidad me apure a hacer las cosas que tenía que hacer. Cuando le abrí la puerta a Lucas vi que traía varias cosas en las cuales se encontraban un rompe cabezas, una pizza y lo que parecía ser un vino, «a eso me refería con que es espontáneo», lo invite a pasar y le dije que se acomodara en lo que iba por velas aromáticas para hacerlo más acogedor.
Ya una vez cómodos nos dispusimos a empezar con el rompecabezas ya que era algo complejo debido a que era de un solo color, mientras empezábamos serví el vino en los compas, también empezamos a platicar, hasta que salió el tema de la fiesta de disfraces la cual estaba organizada por violeta, y nos habían invitado.
— No sé si pueda ir a la fiesta — le comenté.
— ¿Por qué? — me pregunto algo preocupado
— Porque tengo que salir con mis padres a la casa de mi tía debido a que esta muy delicada de salud — le explique.
Lucas pareció algo triste por mis palabras y se quedo en silencio, hasta que dijo
— Tengo una idea, ¿qué te parece si vas y que tus padres te recojan ahí?
— No sé si quieran, tendría que hablar con ellos.
— Inténtalo
— Lo haré, pero también hay otro problemita.
— ¿Cuál?
— No tenemos disfraces aun
— De eso no te preocupes tengo una idea de disfraces, la cual es... — hizo una pausa mientras le daba una mordida a su rebanada de pizza — como la sirenita es tu película animada favorita, se me ocurrió que podríamos disfrazarnos de Ariel y Erick, ¿qué te parece la idea?
— Me encanta tu idea — dije emocionada.
Terminamos de armar el rompecabezas y llegaron mis padres, Lucas y ellos se saludaron, después él dijo que ya se iba, a lo que mis padres le dijeron que ya era tarde que mejor se quedara a dormir, Lucas se se negó un momento hasta que accedió, así que nos quedamos en la sala viendo una película con una cobija hasta quedarnos dormidos, por la mañana me di cuenta que él se había ido no me despertó porque él sabía que no me gustaba verlo salir.