El tiempo siguió avanzando demasiado rápido y así llego el día de San Valentín, para nuestra suerte esa celebración iba a ser en fin de semana, así que nuestro plan era ir a un museo, porque habría una exposición de princesas y sus historias de amor, la cual estaría solo por el día de San Valentín. Pero en la escuela ese día lo celebrarían un día antes.
Ese día la escuela estaba adornada con los típicos colores blanco, rojo y rosa, en el transcurso del día estuve con mis amigas, ya que decidimos Lucas y yo que ese día cada quien estuviera con sus amigos, debido que al siguiente día que nos la íbamos a pasar juntos yendo al museo, el día transcurrió normal como los otros días, a excepción de que un chico le pido a Kenia le ser novia, pero ella lo rechazo.
En la ultima clase el profesor nos dejaron salir un poco más temprano, como ese dia no temíamos algo planeado, preferimos irnos temprano, así que nos despedimos como siempre, para después irnos al transporte para sentarnos y apartarle su lugar a Lucas, mientras él llegaba estuvimos platicando Kanu, Sheccid y yo, hasta que llego un poco agitado y guardando lo que parecía ser una carta, cuando se subió y me vio se puso nervioso y procedió a decirme.
— Hola.
— Hola, ¿qué es lo que guardaste? — le pregunte intrigada.
— No es algo importante — respondió Lucas nervioso.
— Bueno entonces, ¿puedo ver lo que es?
— Es una simple carta.
— Déjame verla — le pedi.
— No — respondió en seco mientras me miraba fijamente.
—¿Hay algo que no quieres que lea? — le pregunte molesta.
— No, pero...
No encontró una excusa para decir, así que saco la carta para extendérmela con su mano, la tome y me percate que tenía un olor a perfume afrutado y un poco empalago, después de eso empecé a leerla.
— ¿Quién te la escribió?, si es que pudo saber.
— Una amiga...
— ¿Por qué dice que te ama?, y que quiere volver a besar esos labios — dije molesta.
— Porque así nos llevamos y por favor no empieces
— ¿Cómo no voy a empezar?, ademas no sé si confiar en ti... después de que te besaste con otra ese día de la fiesta — dije enojada sintiendo por la espalda las miradas de impactados de Kanu y Sheccid.
— Confía en mi por favor, ese beso con esa chica fue igual que este que dice mi amiga, no importaron porque fueron de fiesta y sabes que esos besos no importan... por favor confía en mí, si hubieran sido importantes no estaría aquí contigo.
Di unas largas respiraciones para calmarme, mientras lo miraba, él por su parte me tomo de las manos y se acerco a mi para darme un beso.
— Está bien, te creo — dije.
— En otras noticias, ¿estas lista para el día de mañana?
— Si — respondi con una sonrisa.
— ¿Qué van a hacer mañana? - pregunto de repente Sheccid detrás de mí que no había proclamado ni una palabra hasta ahorita.
— Vamos a ir a un museo — le respondí.
Esa misma tarde nos la pasamos platicando de lo que haríamos al siguiente día, quedamos en que el pasaría temprano por mí ya que queríamos aprovechar el día. Por la mañana del siguiente día como habíamos quedado paso por mi Lucas, al llegamos al museo nos dimos cuenta que ya había fila así que nos formamos, no duramos mucho en la fila porque en cuanto abrieron las puertas nos dejaron entrar.
Mientras veía las pinturas y estatuas solo podía pensar en los cuentos hadas, eh imaginaba que Lucas era el héroe de las mil batallas y que yo soy la princesa que por fin se quiere despertar por un beso, lo único que deseaba en ese momento era que se quedara en mi cuento de amor y así llegara el felices por siempre.
Seguimos caminando por el museo hasta llegar a un pequeño balcón, ahí nos quedamos un momento apreciando la vista de la ciudad, ninguno dijo nada, entonces el tomo mi mano y la sostuvo hasta que decidimos irnos, en la salida del museo nos dieron algodón de azúcar.
Mientras caminábamos al auto, Lucas me dijo que tenía preparada una sorpresa, así que me tapo los ojos con una venda y me subió al coche, pasaron unas horas en las cuales me quede dormida, después empecé a escuchar una voz, era de Lucas tratándome de despertar, cuando me quite la venda, me di cuenta que estábamos en un campo, Lucas tomo mi mano y me llevo caminando hacia unos caballos que se encontraban ahí.
— ¿Vamos a montar caballos? — le pregunté sorprendida.
— Si, como dijiste que nunca te habías subido a uno pensé en traerte aquí, ¿te gusta?
— Claro que me gusta — le conteste emocionada para después abrazarlo.
Lo que quedaba de la tarde nos la pasamos en los caballos, al principio me dieron nervios, ademas cuando me subí en el caballo, hice un movimiento mal y me termine cayendo, lo que hizo que se rompiera mi cárdigan favorito, Lucas al ver eso prefirió que nos subiéramos a uno los dos para que me enseñara a cabalgar, una vez que masomenos aprendí ya cada quien estuvo en uno, así nos la pasamos el mayor tiempo que se pudo.
Para los siguientes meses algunas de nuestras citas empezaban a repetirse, pero, aunque se repitieran nunca se sentían iguales, así fueron hasta que empezamos a no vernos tan seguido.