Dos Extraños

Tercera noche

Llegando a mi casa me encerré en mi cuarto y no salí de el en todo el día, puse la excusa de que estaba muy cansada y lo estaba después de lo sucedido en el autobús, así que me dormí toda la tarde, cuando desperté ya había oscurecido, baje a cenar y para mi sorpresa, aun estaban mis padres en la cocina, entonces me preguntaron

— ¿Está todo bien? — pregunto mi madre.

— Si, solo que este día estuvo casado, por los exámenes y tenía sueño — menti, y a juzgar por sus rostros se la creyeron.

Mis padres ya no quisieron hacer más preguntas, solo me recalcaron que si tenía que decirles algo, que se los dijera que no había ningún problema, para después irse a dormir porque tenían que trabajar al siguiente día, cene un poco de cereal y volví a mi habitación, pero esta vez a llorar.

Esta fue la Tercera Noche en la que lloraba demasiado como el las dos anteriores, porque llegaban a mí los recuerdos de todo, me dolían ya que llegaban uno tras otro de todo del tiempo que pasamos juntos, aun me preguntaba, ¿cuando habían empezado las mentiras?, entre tanta mentira no encontraba la salida, hasta el oír su nombre en mis recuerdos me dolía.

La primera noche la pase demasiado mal, ya que fue la de mi cumpleaños, no deje de llorar hasta quedarme dormida inconscientemente, porque cada que serraba los ojos veía esa escena de ellos dos besándose una, otra y otra vez era un bucle que no tenía fin, el sentimiento de traición no se me quito, entre más y más le buscaba alguna razón por la que paso eso, no la encontré, también me quede esa noche con la duda de si ¿se habrán sentido culpables?, o simplemente ¿la única que sintió algo fui yo? y ellos nada.

La segunda noche en la que tampoco dejé de llorar, fue cuando obtuve las respuestas de los dos, sus dos versiones que, aunque me dolieron me dolió aún más fue la de Mia con todas esas palabras hirientes, nunca espere que me traicionara y menos de esa forma, la consideraba mi amiga de hecho una de las más cercanas, me decepciono también el hecho de que le quisiera echar la culpa a Kanu cuando él no tenía la culpa de nada, y que me lo echara en cara que lo perdone y a ella no, para después decirme que yo le caía mal, me sentí tan decepcionada de mi misma por haber ayudado a alguien que no valía la pena.

Esta tercera noche fue igual o incluso un poco peor, porque combinaban los recuerdos de esas dos noches anteriores, sumándole lo sucedido en ese autobús, no podía no evitar pesar en él, porque cuando llegaba la noche mi mente solo me enseñaba recuerdos sobre él, que llegaban de la nada y aun así se quedaban conmigo hasta que amanecía.

Sabía que el por dentro también se siente igual, porque su rostro lo demostraba, como hubiera querido que las cosas hubieran sido diferentes, seguir teniéndolo todo juntos, yo teniendo todo, pero ya no lo tengo a el, habíamos hecho un álbum de tantos momentos que queríamos pasar juntos pero no llegaron, desde que lo perdí no se sobrevivir.

Mentiría si no dijera que le estuve pidiendo al cielo que volvieras a mí, porque dijiste que estaríamos juntos por siempre y hoy solo se fue sin más que decir. Después de haberlo pensado demasiado, trayendo todos esos recuerdos de todo lo que nos dijimos, lo que no dijimos y lo que nos prometimos, y de haber leído otra vez las cartas que me había dado, se convirtieron en recuerdos dolorosos con los cuales no podía evitar llorar, así me la pasé toda la noche.

Por la mañana cuando desperté, me fije en la hora y era mas tarde de lo que acostumbraba a despertar, mientras desayunaba tocaron la puerta, cuando la abrí quede sorprendida al ver que eran mis amigas.




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