Dos mundos, saga Histria Oculta, Tomo 2

Siete.

parte: La Búsqueda del corazón sombrío II.

Hacia frió y esa mañana el entorno lucia por completo esplendoroso, el viento era gélido y todo lucia desolador. Kira Talin había llegado a Damasco, Siria. Una ciudad que nunca hubiera imaginado, pese a su larga vida era la primera vez que se encontraba allí. Sus construcciones eran asombrosas, sabía que era uno de los lugares más antiguos del mundo mortal, pero nunca pensó en encontrarse con aquella agitada, enrome, bella y hostil ciudad.

El problema era que no tenía tiempo para recorrer su calle, sus corredores, sus museos o cualquier lugar que le hubiera gustado conocer. Su tiempo se agotaba y debía continuar, solo podía llevarse una instantánea en su memoria de aquel lejano lugar. Se sentía cansada no había podido dormir en algún tiempo, estaba no solo agotada emocionalmente.

Se encontraba en la puerta del viejo cementerio tratando de recordar y la apariencia de los cementerios de su mundo, con una gigantesca puerta de foja, negro u oscurecida por el tiempo. Por mucho era distinto a los que conocía, Recordó el mausoleo donde descansaban los restos de Lukyan, el lugar donde había pasado el último año. Caminó entre las tumbas, observando los nombres que estaban tallados en las lápidas.

—Cuantos ni siquiera deberían de estar aquí—pensó con nostalgia, la nostalgia de la soledad que rodea a un cementerio se apodero de ella.

Se paro frente a una construcción de un piso rodeada de malla ciclónica, que se encontraba casi al final del lugar.

—Este es el lugar—pensó viendo un letrero en la puerta.

“التعدي على ممتلكات الغير تعود ملكيتها للمواطن في الجمهورية العربية السورية “
“Prohibido el paso, propiedad de la república Árabe Siria”.

Tardo un poco en leer el letrero, su árabe no andaba muy bien, aun cuando una de las habilidades adquiridas al volverse Vigilante, era entender todas las lenguas del mundo mortal e inmortal.

—Quizá ya ni siquiera este aquí —murmuró molesta abriendo la puerta con una mano.
—لا يمكنك الذهاب الى هناك —No puede ir allí —sentencio un hombre joven, atractivo de cabello rubio y ojos azules muy grandes y expresivos, casi tan alto como ella. Llevaba una enorme chamarra negra, con insignias militares.
—¿Puedo saber porque?—Interrogo confundida volviéndose a ver al joven, su árabe era rudimentario, pero el joven la entendía bien.
—Está prohibido, en este lugar san encontrado reliquias muy antiguas que muchos busca tesoros han querido llevarse.
—De casualidad —dijo Kira sacando una hoja doblada del bolsillo de su pantalón —¿Este anillo estaba entre esas cosas?

Interrogo mostrándole la hoja, el joven tomó la hoja observándolo la imagen que había en ella.

—Cómo olvidar este anillo, tiene un brillo muy especial —explico él con calma, de pronto un atisbo de duda se mostró en su rostro —¿Porque razón lo buscas? —le interrogo él confuso sacando su Walter calibre .40 sin regresarle la hoja.
—No soy casa tesoros —dijo sin sorprenderse, su voz era cansada —He venido de tierras lejanas por el, lo necesito para salvar mi mundo.
—¿Tú mundo?

El joven pensaba que esa era una extraña broma.

—¿Cuál es tu nombre? —interrogó Kira con amabilidad, colocando sus manos en el interior de su chamarra.
—Amîn —respondió el joven de confundido, arqueando sus cejas. Su nombre simplemente significaba fiel.
—Bien Amîn, no soy humana—comenzó a explicar, en el rostro de Amîn se plasma una sonrisa de burla.
—Si claro, y yo soy de Plutón—interrumpió Amîn con sarcasmo.

Kira no observó sin decir nada, se pregunto, porque siempre se tiene que demostrar a los demás quienes somos. Pero no podía dañarlo, no solo por que era humano, era inocente y quizá el único que la llevaría al anillo.

—Seguramente puedes hacer esto —saco una mano de la chamarra, la levanto con la palma hacia arriba y creando una bola de nieve sobre ella, su blancura y frio contrastaba con el clima cálido. La nieve no se deshizo con el calor, por que Kira controlaba la temperatura de este, este acató aterrorizó a Amîn.
—¿Qué eres tú?

Las manos le comenzaron a temblar, pero trataba de apuntar su arma.

—No quiero dañarte—murmuro en tono conciliador casi en silencio, Amîn la observo con detenimiento, algo en su corazón le dijo que eso esa verdad.
—¿Quién eres? —interrogó Amîn tratando de tranquilizarse, unos minutos después.
—Vengo de otro mundo, un mundo paralelo a este, un mundo de magia y temo que esta en peligro… es mi deber salvarlo ya que esta desapareciendo
—Eso no es posible—susurro Amîn aún nervioso.
—¿Que ganaría con mentirte?

Interrogo Kira con calma viéndolo a los ojos, observando al joven, esperando que le dijera donde se encontraba esa pieza.

—No los sé.
—Mira, me iré... pero dime dónde está ese anillo —pidió señalando la hoja en la mano de el joven, acercándose lentamente a él.
—No te lo diré —dijo Amîn sin bajar el arma, sin duda esa mujer era peligrosa, pero algo en su corazón le hacia dudar de lo que estaba haciendo.
—Lo necesito —pidió casi en tono suplicante, sintiendo como las lagrimas se escurrían por sus mejillas.
—No podrás llevártelo—aclaro bajando el arma y guardando la otra ves, respiro agitadamente para tranquilizarse.

Kira froto su frente con sus dedos, lentamente.

—Bien, solo dime dónde puedo descansar —pidió Kira con los ojos llenos de lagrimas y la voz ahogada al darse cuenta de que había fracasado.
—Ven conmigo—pidió Amîn y comenzó a caminar de regreso a la entrada del cementerio, ella lo siguió con cautela hasta el estacionamiento, subieron a un Jeep negro con los escudos militares de ese país.

Amîn seguía preguntándose, si el ocultarle la información era lo correcto. Kira por su parte no quería obligarle a que se lo dijera, pues si lo hacia cada una de las piezas se perderían de nuevo. Debían ser encontradas, no robadas, ni ensuciadas con sangre, aun que fuesen malditas.




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