Aparte: la búsqueda del corazón sombrío III
Estando en Rusia, una de sus ciudades favoritas. Caminaba entre las personas por las calles de aquella ciudad, recorrió la Plaza Roja, de Moscú, viendo la magnificencia de las construcciones, el colorido en ellas, esto era un dulce remanso de tranquilidad en ese momento. Era como si hubiera vuelto en el tiempo, y recorriera nuevamente sus calles, como lo hizo cuando cumplió ciento cincuenta años. Las personas estaban a su alrededor, tranquilos y felices. Por lo menos esa era la impresión que ellos le daban. Algunos sonreían y otras caminaban ensimismados.
Se sentía fatigada, sabiendo ya que si ella no hacia el trabajo, nadie mas lo aria.
—Hasta cierto punto, envidio su mortalidad—pensó esbozando una sonrisa viendo una niña de tres años de edad que pasaba a su lado, caminó por un rato mas hasta llegar al edificio de tres pisos muy antiguo, con un letrero en su fachada, blanco con letras doradas, algo oscurecidas por el tiempo.
“Вечная” una sola palabra para definir todo aquellos que se hacia dentro del edificio, “Eterna” le pareció una burla por la situación en la que se encontraba. Pero entendía que para los humanos era una joya... Para ella alguna vez la eternidad también había sido vista de esta manera.
—Aquí es—pensó parándose en la entrada, entro al edificio como cualquier otra persona lo aria, el vestíbulo era amplio y muy cómodo. Muy parecido al vestíbulo de un lujoso hotel.
Se acerco a las mesas donde estaban los libros de subasta, de los objetos a subastar. Revisó los libros de subasta hasta que encontró lo que estaba buscando, el escudo Sajem, sería subastado al día siguiente, casi a media tarde. Una casualidad extraordinaria.
—Por lo menos no le pusieron nombre —murmuró en silencio observándola figurilla, continuó revisando los libros para ver si llegaba a encontrarse algo más, después de un rato salió de la casa de subasta. —Será mañana, y será un buen día—dijo esbozando una sonrisa.
Decidió hacer guardia en el edificio quedándose en cuclillas sobre una de las esquinas de la cornisa como si fuera una gárgola en el edificio, estaba emocionada al ver el cambio en el ritmo de vida de la ciudad, con cada paso de las horas.
El espectáculo interminable de luces al anochecer la mantuvo despierta y tranquila casi toda la noche.
A las 10 de la mañana en punto del siguiente día la casa de subastas abrió sus puertas al público, pero la subasta que a ella le interesaba comenzaría exactamente a las 2:30 p.m.
Las personas comenzaron a llegar puntuales, entro a la sala de subastas. Esta tenía la apariencia de ser un pequeño teatro del siglo XV. Con sus alfombras oscuras, y el brocado guinda en las paredes, adornadas por candelabros dorados. Las butacas de madera, perfectamente limpias, el lugar olor a viejo, combinado con un poco de sándalo. Se sentó en la tercera fila del lado derecho, junto al pasillo.
Antes del escudo subastaron cuadros, estatuas, fuentes, joyas, sillones, antes del final subastaron lo que Kira había ido a buscar, por alguna razón muchos querían llevárselo, ella se sentía un tanto molesta.
—Net tegus on non nevdra minog—Te guste o no vendrás conmigo—dijo molesta poniéndose de pie ante la mirada atónita de todos los presentes en la habitación.
—¿Urt geu lazvar lan odum? Iann madarek relac... sen olne jornet—¿Por qué salvar al mundo? Ahí demasiada maldad… es lo mejor.
Reprocho una voz siniestra que solo ella podía escuchar, la figura de una guardiana de fuego, apareció frente a ella. Un ser extraordinariamente perverso.
—¡Set nut redne! Closuo nut odum tesa nen grion—¡Es tu deber! Incluso tu mundo esta en peligro—respondió Kira con toda una observaba sorprendidos curiosos por la intromisión.
—Присаживайтесь —Tome asiento—grito el subastador golpeando con su mazo la madera del podio, con su fuerte asentó ruso, aun cuando el paresia ser de otro lugar.
—Doyma nun drare vonim, utr len aulac lasvaros—Dame un verdadero motivo por el cual salvarlos—los ojos de Sajem eran muy hermosos. —Nis ayn lon shas nocti dot—Si ya lo has perdido todo.
Kira se quedó callada con lágrimas en los ojos.
—Oslo urt dot oln geu niter alev lan raey… besdo urt yen—Solo por lo que tenia vale la pena… sobre todo por él.
Sajem sonrió al escuchar la respuesta de Kira Talin.
—Nigo aune treta art nit, utne tesa deupe serap.—Tengo una tarea, pero esta puede esperar—explico Sajem con su voz macabra, era un ser parecido a un humano, pero debajo de su piel, podía verse el fuego en movimiento.
—Medin —Dime.
—Orgeu lan davi ned nun nirek adamto urte riopa noma—Quiero la vida de un inocente tomada por propia mano.
—Osen ayn nen tock, non relarop nan asrap—Eso ya a ocurrido—aclaro la joven, pensando en los que se había visto forzada a matar a Stark.
—¡Non num dargeu Triztan! Saln cassos nevan nan resc oslo omenco e donam oyn oln adisas, nen len monot nen geu oyn lon lesdier—¡No mi querida Triztan! las cosas serán como y cuando yo decida, en el momento en que yo lo desee—corrijo severamente Sajem. —Masda non alev lan raey geu zaipenen ole, ned noun un rot rosne arrap... oslo non net cresfe sohum urte elos, ejad geu set reserett oslos. Naristek ritven nis yen setnurde igua —Además, no vale la pena que vences en ello, solo no te esfuerces mucho, deja que se eliminen solos. Seria mas divertido si él estuviera aquí.
El tono de Sajem le pareció una burla sin sentido.
Los murmullos del agente a su alrededor habían entrado en su etapa de gritos, todos ellos por su imprudencia, la policía había llegado al lugar con el fin de sacarla de la sala.
—Oslo urt yen alev lan raey tocklor—Solo por el vale la pena hacerlo—respondió con lágrimas en los ojos, sintiendo como la furia crecía en su interior. La subasta se había vuelto un verdadero caos, los guardias se acercaban con rapidez a ella.
—¿Non net rakne?—¿No te arrepentirás?—Interrogo la Sajem en un tono conciliador.
—Lajmas nen lan davi—Jamás en la vida—respondió Kira muy segura de si, suspirando para tranquilizarse.
—¡Isna nare!—¡Así será!
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Editado: 15.08.2026