Un mundo oculto II
Alexander Bradford, Gregor Dulac y Wayat Preston habían entrado al castillo negro de Tohund, hacia un par de horas, el lugar sorprendentemente inmenso. El ambiente era tan frio, que si no los mataba alguien, el frio lo haría. Por dentro era como un laberinto, se tendría que haber vivido allí, para poder saber siquiera encontrar la puerta. Estaban parados en el pasillo central, todo ahí tenia de estilo antiguo, parecía un castillo decorada por el más perverso de los humanos en todos sus aspectos.
El lugar era tan imposible de que existiera en el mundo real, no era solo el hecho de que las paredes imposiblemente negras, adornadas por ese guinda, que mas bien parecía sangre vieja. Sus candelabros o arañas que colgaban del techo, que parecían garras de bruja dispuestas a atrapar a sus moradores. Los cuadros en sus paredes, que parecían tener vida propia. La luz, había luz, pero no alcanzaba a iluminar lo suficiente, de manera que todo estaba en penumbras.
—¿A dónde iremos?—Interrogo Wayat casi en silencio tratando de no atraer la atención de nadie.
—A un lugar en el ala este castillo, donde es posible que encontremos las indicaciones para crear nuevo cofre que sea capaz de contener cualquier tipo de magia, y ese lugar en donde sabremos donde debe de ser forjado, pero llegar allí nos llevara un tiempo—explico Alexander con calma, sacando algo de su chamarra.
—¿Porque esa información estaría en un lugar como este?—Gregor se detuvo frente a él unos segundos después.
—Por qué es una información, que a nadie le conviene saber, ahí otro lugar además de este… pero es una de las ciudades olvidadas, este es... lo que a Lukyan le llamaría “un lugar seguro.”
Respondió Alexander tratando de que ellos entendieran sus palabras.
—De modo que nadie sabe—murmuró Gregor un tanto molesto, preguntándose, porque algo tan importante estaría bajo el resguardo de los oscuros.
—¿El cofre para que serviría?—Interrogo Wayat atrayendo la atención de los dos.
—En algún lugar debemos contener la magia que fue liberada, esta supongo debe llevarse a ese ser, que se alimenta de ella.
Alexander hablaba rápidamente, no quiso dar más explicaciones, por que no era el lugar para ello.
—Porque presiento que sabes más, de lo que nos dices—reprochó Gregor molesto.
—Escuchen, si alguien es poseído por el Grimma, cuando deje ese cuerpo pensando que lo logremos, debemos contenerlo en algún lado… nada puede destruirlo—explico Alexander con calma parándose frente a ellos, ambos sintieron un vuelco en su estomago. Imaginaban que pasaría si no lograban por lo menos distraerlo de lo que estaba haciendo.
—Claro, es como el vacío, este también ocupa un lugar y en algún lado debe estar—dijo Gregor entendiendo las palabras de Alexander.
—Algo así—respondió Alexander comenzando a caminar, para él no era fácil, entrenar a alguien en esas circunstancias. Y sobre todo alguien que tenia una idea del pasado distinto al que el había vivido.
—¿Pero para ello necesitaremos magia?
Wayat detuvo su camino una vez más.
—Claro que si, pero la magia no sólo es aquella que usan los guardianes, gnomos, elfos, hadas y cuánta criatura imagines, también la tienen los humanos, también es parte de ustedes—explico Alexander con calma, acercándose a ellos. —Y ese, en este punto donde intervienen ustedes, en encontrar a aquel que conoce el futuro y deben convenselo para que los ayude.
—¿Porque nosotros?—Interrogo Gregor confuso, sintiendo un escalofrió que le recorrió el cuerpo, abriendo los ojos desmesuradamente.
—Porque sólo ustedes lograrán que recuerde, lo que alguna vez fue ser humano—respondió Alexander viendo lo a los ojos grises de Gregor, notando un rastro fugas de algo que ya había visto antes en otra persona lo que provoco que guardara silencio.
—¿Hace cuanto fue eso?—Wayat comenzó a sentirse mas intranquilo.
—Hace poco más de trescientos… siglos—murmuro Alexander casi en silencio, tanto que tuvieron que esforzarse mucho para escucharlo.
—¡Trescientos siglos! ¿Y crees que recordará algo?—Wayat trataba de ahogar su grito, que habría podido vivir este hombre en ese tiempo, que le permitiera seguir hablando.
De los tres el único que parecía tener algo de fe en esta especie de cruzada, era Alexander..
—Esa es la razón, por la que necesito de ustedes, yo nací siendo lo que soy y solo no lo lograría jamás—explico Alexander a modo de suplica.
Espero un par de segundos antes de obtener cualquier respuesta. Él ya antes había visto lo que el tiempo les hacia a los seres como ellos, pero confiaba en que aquello que había visto en Gregor les diera una oportunidad.
—Esto no me gusta—murmuro Gregor retomando su camino.
—Pero temo que alguien debe hacerlo—repuso Alexander en tono conciliador caminando detrás de él, Wayat titubeo un poco pero al final los siguió.
Alexander Bradford pensaba en lo que había visto en los ojos de Gregor y se preguntaba, si eso seria algo relevante en todo eso. Había aprendido que hasta el más pequeño detalle, podría ser peligroso. Les dio toda la información sobre este, que había encontrado, era una de las cosas que Kira le había pedido, los tres se cuestionaron acerca de donde ella había sabido todo ello; pero esa respuesta solo la tenía ella misma.
"Cuando el camino es incierto y oscuro, solo debes recordar porque estás en el y continuar paso a paso."
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Editado: 15.08.2026