Aparte: la búsqueda del corazón sombrío V
Reunir esamaldita espada le estaba costando demasiado, solo quería terminar con ello, así que llegó a Rijeka, Croacia. Ni siquiera la tranquilidad del lugar, del bosque cercano en ese momento le tranquilizaba. A estas alturas de su viaje ya ni siquiera la belleza del lugar le satisfacía, podía sentir como el vació crecía en su corazón. Buscó a un acaudalado de nombre Paúl Sunger, pero éste había muerto hacía años, él era el último heredero de la familia, así que toda su fortuna quedó en manos del gobierno y fue separada. Distribuida, el dije de Osiria, estaba perdido.
Kira se sentía cansada y sin fuerzas, se quedo parada en donde fue la casa en donde Paúl Sunger había vivido, de esta ya sólo quedaban las ruinas y los cimientos. Era la imagen de la destrucción que queda después de una guerra, la que se puede ver en imágenes y en libros.
—¿Dónde podrá estar?—se interrogaban mientras se recorría una y otra vez las ruinas, tratando de adivinar como habría sido aquella construcción.
—Tko si ti? —¿Quién es usted? —interrogo una mujer croata que se acercaba a Kira, el Didrak se detuvo en seco sin volver a verla.
El sol de la tarde le iluminaba su ya de por si extraño cabello.
—Eso a usted, no le incumbe—respondió Kira entre dientes, rozando con sus dedos la daga Fir.
—Esta es propiedad privada—sentencio la mujer, tratando de parecer molesta. —Usted no debe estar aquí —ordeno puntualizando con una seña de su mano.
—Sé exactamente por que estoy aquí—respondió Kira con cautela y un tono frío volviéndose a verla.
—¿Qué busca?
La mujer de aproximadamente cincuenta años, casi de 180 centímetros de estatura, solo que se veía un poco mas baja. Con su cabello blanco y ojos azules de mirada profunda y piel blanca.
—Restos de un mundo al que no pertenece.
Le dijo tras una larga pausa.
—Quizá usted esta buscando una pieza, que parece un escudo de piedra verde—dijo la mujer con cautela, describiendo vagamente la pieza, Kira la observaba con extrañeza. —Mi nombre es Dorian, fui el ama de llaves de él señor Sunger casi toda mi vida... hasta su muerte, su familia fue guardiana de muchos secretos, pero quizá el más antiguo fue ese —explico la anciana con calma parándose frente a Kira.
—Así que supongo, él la hizo partícipe de ese secreto —murmuró Kira con calma, Dorian asintió en silencio —Mi nombre es...
—Triztan Talin... Hawthorn —interrumpió Dorian tomándola por sorpresa, Kira sintió un escalofrío que le recorrió todo el cuerpo, por inercia desarrolló sus alas —¡Santo cielo!— murmuro la mujer sorprendida, llevando su mano a su boca. —No recordaba como es que lucían— concluyó con los ojos tan abiertos que parecía que se le iban a desorbitar.
—¿A quede te refieres?
—Yo puedo ver lo que el resto del mundo no— explicó Dorian sintiéndose apenada —Puedo verte como eres.
—Eres un humano excepcional —comentó con sarcasmo entre dientes.
—Así no obtendrás lo que estás buscando —sentencio la mujer dando un pequeño paso a tras.
Kira se quedó en silencio observándola con calma, de pronto comenzó a recordar, cuando ella había sido humana nunca vivió lo suficiente con sus padres adoptivos, para verlos con la cabeza blanca. Se sintió un tanto nostálgica y furiosa a la vez.
—Dorian, ¿Por que insistes en hacerme esto más difícil de lo que ya es?
—Solo quiero ayudarte, se que alguien más lo estaba buscando… la noche de la muerte de Paúl, pero él estaba muy débil… y ya lo había escondido. Él Me advirtió que solo que te entregara a ti, que vendrías tarde o temprano, aquel, el amigo que visitó a Paúl te describió con gran detalle —explicó Dorian con calma apretando su chamarra contra su pecho, el clima se estaba tornando un tanto frió, Kira se detuvo tan rápido como había comenzado a caminar.
—¿Quien te dijo sobre mi?
—Fue un guardián de nombre... Lukyan Slavik— respondió la mujer tratando de recordar.
—Eso es imposible… cuando inicie esto él ya había muerto —murmuró sumamente extrañada tratando de descubrir en la mirada de Dorian si sus palabras eran mentira, sintió de pronto que sus rodillas ya no la soportaban. —¿Hace cuánto tiempo él estuvo aquí?
—Cerca de treinta años.
—¿Pero cómo lo supo, porque volvió? —dijo Kira con lágrimas en los ojos viendo al cielo, tratando de entender el proceder del Zelldre.
—Creo que no tuvo que hacerlo, la guerra en este mundo cambió el orden de las cosas, no habría manera de que lo encontrarla si él no estaba intervenía— explicó Dorian en tono conciliador, dudando en si confortar o no a la Didrak.
—¿Cómo lo hizo? Él está… muerto —murmuro dejando se caer sobre sus rodillas y ocultando sus salas —Él está muerto— decía una y otra ves poniendo sus manos en el suelo.
Dorian se hincó a un lado de ella.
—Tienes que ser fuerte— le aconsejo Dorian colocando su mano en la espalda de Kira, frotándola suavemente, para confortarla aunque sea un poco.
—No puedo hacerlo, si él no está conmigo— lloro Kira con la voz quebrada tratando de ahogar el llanto, le sorprendía como es que aun le quedaban lagrimas en sus ojos, como aun podía sentir algo en medio de esa oscuridad.
—Del mismo modo en que yo continúe cuando él me dejo— respondió Dorian, recordando al único amor de su vida —Paúl fue mi vida, ahora vivo para hacer todo aquello que el no termino— concluyó con un suspiro levantando el rostro de Kira con sus manos, para verla de frente.
—Necesito esa pieza.
El frió que hacia precedía claramente una aterradora tormenta, los árboles se movían al ritmo del viento, la tarde estaba por volverse noche.
—Será un placer— respondió Dorian, jalando una cadena de su cuello y al final de ella estaba el escudo de Sajem.
La observaba aún con lágrimas en los ojos.
—Servil arin geu teso rabsen lafterna noc nut davi—Debes saber que esto probablemente terminara con tu vida—dijo una extraña voz en el aire, cada voz pertenecía a aquel que había sido el creador de cada pieza de la espada. El tiempo se detuvo, las hojas quedaron suspendidas en el viento.
—Lon set—Lo sé.
—¿saste tasha?—¿Estas lista?—cuestiono la voz unos segundos después, una figura femenina apareció frente a ella. Era hermosa, muy parecida a una ninfa o una ada.
—Lon nen diarot miepre—Lo he estado siempre—respondió, del dije salió el Hasselvi luz verdoso que la encerró en una especie de burbuja.
—Nigo nun olerj mengio geu desdir alevram minog —Tengo un viejo enemigo que deseo llevarme conmigo—dijo Sajem con una ligera sonrisa en el rostro.
—¿Urt geu dots dienep gola nan biamco?—¿Por que todos piden algo a cambio?
—Tesa zavne yen nin net daruyer, sedarvil kofshak noc Jazabell, len grosk… len grosk—Esta vez él no te ayudara, deberás pelear con Jazabell, el anciano… el más anciano—la petición de Sajem era por mucho más abrumadora, que la de todas los anteriores.
—¡Lajmas len nen tocj aune rosatrek! —Jamás, le he hecho una promesa.
#1419 en Fantasía
#682 en Personajes sobrenaturales
magia, magia amor fantacias, seres sobrenaturales mágicos místicos
Editado: 15.08.2026