Despertar.
De un modo en que no se esperaba, esa noche la venda que cubría los ojos del mundo mortal cayó... los secretos que por tanto tiempo habían sido resguardados con vida y muerte, estaban revelándose a los ojos humanos, el mundo cayó en pánico...
En cuestión de horas, la comida y los combustibles comenzaron a agotarse, familias enteras comenzaron a movilizarse, trataban de escapar a cualquier sitio que fuese seguro. En muchos de los casos, solo empeoraban el caos, todo el mundo estaba en movimiento y un sentimiento se había apoderado de cada ser del mundo.
Algunas zonas del mundo, en donde habían existido grandes y hermosos edificios, se habían fusionado con los antiguos edificios mágicos, dándoles un aspecto completamente amorfo, o se habían hundido en los grandes lagos.
Todo predominado por el mundo mágico, pues su antigüedad y fuerza era mayor a la del mundo mortal. Lugares en los que la humanidad aseguraba no había nada, comenzaron a parecer edificaciones, extrañas y muy antiguas, seres que solo habían visto en libros, que solo habían soñado. En viejas imágenes pintadas, por aquellos que sabían de su existencia y a los que se les había tomado por locos.
Criaturas que parecían salidas de la más fantástica película, jamás creada. Era como si los ojos les jugaras malas pasadas, mostrándoles, cosas que jamás imaginaron ver. De lo cual sabían les llevaría mucho tiempo entender, asimilar; para finalmente, aceptar.
Los más temerosos de lo que estaba sucediendo, se ocultaron, en los lugares, que siempre habían considerado seguros. Los centros de adoración comenzaban a llenarse con rapidez. Los mas temerarios, se quedaron en pie frente a lo que su cerebros se negaba a aceptar como real. Podían verse autos, naves, barcos de todos los ejércitos del mundo, combatiendo con valentía, para enfrentar una amenaza que solo podría ser destruida del mismo modo, en como fue creada; con magia.
Algunos mas estúpidos o inocentes, creían que podrían enfrentarlos como si fuesen la pandilla del otro barrio, o los recibían con pancartas he imágenes de extraterrestres dibujadas sobre sus playeras.
El despertar de la humanidad hacia el mundo mágico, más que ser una luz en el camino, se convirtió en una inmensa sombra que caía sobre ambos mundos. Los mismos seres del mundo mágico, estaban absortos en la incredulidad al darse cuenta de que un amanecer oscuro, que de por si traía presagios malignos, estaba siendo un cambio tan increíble en el destino de ambos mundos.
La duda que persistía en algunos de sus corazones, de los que habían vivido la traición humana. Como es que la vida cambiaría, no solo para las personas del mundo mortal, también para ellos mismos, sin saber si estarían listos para enfrentar las cosas que venían, quienes serian los héroes ocultos, el futuro que se avecinaba mas incierto que nunca.
Como podrían creer que en solo un par de horas, todo lo que conocían estaba cambiando, nadie les advirtió, y si alguien lo hizo. No le escucharon con atención.
Aquellos que sabían del mundo mágico temieron por aquellos humanos cuyo corazón se había corrompido sedientos de poder y control... en cualquier ciudad humana. La vida como la habían conocido, se había esfumado en cuestión de segundos. La tranquilidad que por tantos siglos, los humanos habían poseído, se desvaneció entre sus dedos. Ya nada seria, como el amanecer anterior.
El enemigo más temible, al que alguna vez habían enfrentado, estaba ya sobre ellos. No quedaba tiempo, para enfrentarse también entre ellos o con aquellos que no poseían magia, no había tiempo para entablar conversaciones y hacer pactos de paz.
¿Quién les diría a los humanos lo que realmente estaba sucediendo, quien los guiaría a través del tiempo? ¿Quién seria capas de protegerlos?
Los Didrak que habían decidido tomar en sus manos la responsabilidad, de salvar o no a los humanos, no solo tendrían que pelear contra ellos, para salvarlos de si mismos. También deberían enfrentar a los oscuros que intentaran detenerlos, y buscar la manera de ayudar a Triztan Talin. Que enfrentaría al Grimma. Sin duda para ello habían sido creados, tenían una fortaleza nunca antes vista, y un control de la magia superior a la de los guardianes.
—Vamos Uriel... Súbete al maldito auto—decía un joven desde el interior de su automóvil azul cielo, que había estado estacionado fuera de un restaurante, cuando comenzaron a ver por primera vez cosas que habían estado ocultas detrás de las sombras.
—¿Qué demonios es eso?—Interrogo Uriel señalando a los brujos, Zelldres, elfos y cualquier criatura que pasaba frente a sus ojos, los edificios y lugares, que parecían estar entre las construcciones humanas.
—¡No lo se!—respondió joven dentro de la auto, sumamente sorprendido —¡Vamonos de aquí!—pidió tratando de no exasperarse, pero a su amigo parecía no escucharlo.
—¡Por todos los cielos Uriel vamonos!—pidió el joven otra vez, en un grito ahogado.
—¡Vamonos!—dijo él tocando el claxon de su automóvil.
Esto logro traerlo a la realidad, subió al automóvil y salieron lo más rápido posible de lugar, pero jamás podrían escapar, no había lugar en donde estos seres no estuvieran.
Aquella guerra que se había declarado en el mundo mágico ese día había alcanzado al mundo mortal al anochecer y era una guerra que imposiblemente los humanos mortales ganarían...
"En algunas ocasiones, si escuchas con mucha atención, podrías saber cuando tu vida cambia para siempre."
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Editado: 15.08.2026