Silencio en el bosque de los murmullos
En el bosque de los murmullos el padre de muchos de los seres de luz: Ydati, estaba muriendo, cada día que pasaba estaba más débil, su voz había disminuido en mucho. La magia dentro de él, comenzaba a esparcirse por el mundo, trataba de proteger a todas las criaturas que había creado en toda la vida del mundo, pero la oscuridad era mayor, y Braiman, no podía hacer nada para contenerla, por que no era una oscuridad que ella hubiera creado.
Era una que había sido creada al inicio del mundo, antes incluso que ellos, solo que esta había estado dormida por muchas, muchas lunas. En esos días, ya no se escuchaban las conversaciones entre los árboles y animales que habitaban el bosque. Ahora solo se podía escuchar un lastimero quejido, como cuando las personas de un enfermo sufren a su alrededor.
—Nosloreac cointasbi yamarteg esnum… prajim naporelos, feulosol geiceres padeza, elandeci suoridest… solauca noscusent geranebdil, cudnodin recieneran… —Nosotros los creamos con infinita sabiduría y amor, para proteger este mundo... pero jamás hicimos nada por ellos, fueron ellos los que hicieron ese pacto de paz, ellos han decidido su propio destino... solo acudían a nosotros cuando sentían que eran débiles, cuando no podían recordar quiénes eran...—explicó Ydati con tranquilidad y esfuerzo, como si sintiera en su corazón un fuerte sentimiento de arrepentimiento. —debasperle niflimanda—debes aceptar el final, mi amada.
Tomo la mano de Braiman con más fuerza, el aroma en el viento era dulce y cálido.
—Lacmos pasdrum legnosnif—tal como los padres humanos, llegó nuestro fin—concluyó con una dulce mirada, lo único que su cuerpo vaporeo dejaba translucir.
—Elnosbredim, dut—ellos no sobrevivirán, solos—reprocho Braiman con dulzura tratando de no alterar a Ydati, pensando en las veces que los había visto caer, pero también en los que los había visto levantarse con más fuerza.
—Sonuerij yesnemieb—son nuestros hijos y les enseñamos bien—dijo Ydati con tranquilidad, queriendo tranquilizar a madre.
—Arolam—ahora llámala.
Pidió extendiendo su mano para tocar el rostro de Braiman, deseando terminar ya con su agonía.
—Laremor—lo are amor—respondió Braiman soltando su mano y poniéndose de pie, volviendo sé un poco sin darle la espalda a Ydati. No se sentía capas de hacerlo, por vez primera en muchos siglos sintió temor de su futuro.
—Nan nit youc nate nes nan zron... resnat nim znox e ajed geu net egain—A ti cuyo corazón se a roto... escucha mi voz y deja que te guié—comenzó a decir Braiman con calma —Agains len rother geu tesa tenefre nan nit—sigue el camino que estaba frente a ti.
Unos minutos después se abrió un portal por el que llegó aquella a quien había convocado.
—¿Quién eres tú?—Interrogo ella con furia, atravesando el portal.
—Oyn ifu negeu net orec—Yo fui quien te creo.
—¿Qué quieres de mi?—Interrogo ella con suspicacia tratando de descifrar las verdaderas intenciones de madre, nunca en toda su existencia se imagino tener la oportunidad de estar frente a ellos.
Menos ahora, que era lo que era.
—Son Taniste art krotner lan Grimma—Nos necesitas para contener al Grimma—respondió Braiman con calma acercándose a ella, esta no se movió ni un ápice.
—De ustedes, sólo queda el recuerdo de un amor que podía unir mundos—dijo Triztan con sarcasmo, sintiendo un dolor inmenso en su interior.
Era como si en esencia pudiera recordar, su propia historia.
—Darecu eu nen nit adareg, e sadros laras donan e omenco sedba tocklor—Recuerdo que en ti quedará, y podrás usarlo cuando y como debas hacerlo—dijo Ydati a su espalda con dificultad atrayendo su atención.
—Daman ajina, Triztan... mieprie rostaren rinog, adisas lon reroc on non—amada hija, Triztan… siempre estaremos contigo, decidas lo correcto o no—dijo Braiman con ternura, el eco de sus mil voces también había menguado, aun que era casi imperceptible.
—Porque no terminan con esto de una buena vez—gritó furiosa sintiendo que ellos sólo la estaban utilizando, sensación que en los últimos meses, no la abandonaba.
—Nol geu nes tranec nen asen apauc, nes dot len ralem e odlem ned doslek sodmun—Lo que se encuentra en ésa copa, es todo el amor y odio de ambos mundos—comenzó a explicar Ydati señalando una copa de forma extraña, que estaba sobre una mesa formada de la raíz de uno de Jazabell, con tenían un líquido extraño que parecía brillar en muchos colores.
—Aune zeune geu nol debdas net retris omenco nis sahubi david sashon davis tefreni, e sadron renen len dospa... nun dospa len geu non retneces—Una vez que lo bebas te sentirás como si hubieras vivido muchas vidas diferentes y podrás ver el pasado… un pasado al que no perteneces.
—No necesito eso, para sentirme como si hubiera vivido muchas vidas—respondió con presunción cruzando sus brazos sobre su pecho, pensando en que quizá parte de ese pasado diría algo de ella, pero también en que le habían dicho que no pertenecía. Pero se puede tener información de uno por referencia de otros.
—¿Arreni non aserder airin besdo dot?—¿A caso no deseas saber sobre todo?—Interrogó Braiman con un tono que le pareció una sugerencia, difícil de rechazar.
Triztan observaba con furia en sus ojos el cuerpo vaporeo de madre. Pero después de analizarlo un poco, pensó que quizá seria una buena idea saber por lo menos algo, aun que no fuese de ella.
—¿Arreni non tednisten nol geu net ijed len gradno?—¿Acaso no entendiste lo que te dijo el dragón negro?—Interrogó Braiman en un tono un tanto hostil.
—¿Qué sucederá cuando me marche?
—Mosates donuid nan utro nitsen, e tese egolla nan nus nif—Estamos unidos a nuestro destino y este llegó a su fin—respondió Braiman acercándose a Ydati nuevamente.
—Bien, no diré que fue un placer conocerlos—dijo acercándose a la mesa de la raíz de Jazabell, tomó la copa fingiendo desinterés.
Bebió el contenido de este, el liquido tenia un sabor y color extraño. Triztan sintió un extraño estremecimiento en la cabeza, así que la sacudió para tratar de despejarse. Callo de rodillas al suelo sintiendo como se nublaba su vista y se ensordecían sus sentidos.
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Editado: 15.08.2026