Dos mundos, saga Histria Oculta, Tomo 2

Treinta y dos.

Treinta y tres.

El reencuentro.

Zoe caminaba al lado de Triztan, quien parecía una niña pequeña asustada, aunque su apariencia física decía lo contrario. Al entrar a la ciudad subterránea, el asombro de la Didrak fue evidente; las luces de neón y la tecnología mezclada con la arquitectura antigua le daban un aire irreal.

Llegaron a una de las salas principales, donde Lawrence Hawthorn revisaba unos mapas antiguos junto a un grupo de estrategas. Al escuchar los pasos, Lawrence levantó la vista. El silencio que se produjo fue tan denso que casi podía cortarse.

—¿Kira?—murmuró Lawrence, dejando caer los pergaminos sobre la mesa.
—Me llaman Triztan ahora—respondió ella con voz trémula, deteniéndose a unos metros de él.

Lawrence se acercó lentamente, como si temiera que ella fuera a desvanecerse si se movía demasiado rápido. Sus ojos, cansados por la guerra, se llenaron de una humedad que no intentó ocultar.

—No importa el nombre que lleves... eres mi nieta—dijo Lawrence con una ternura que rompió la última barrera de Triztan.
—¿Por qué no puedo recordarte con claridad?—interrogó ella, cerrando los ojos con fuerza —Hay sombras en mi mente que no me dejan ver tu rostro en mis recuerdos.
—Es el precio de la sangre que corre por tus venas, y de las decisiones que se tomaron para protegerte—explicó Lawrence, tomando las manos de la joven entre las suyas —Pero estamos aquí ahora, y eso es lo que cuenta.

Zain y Dannan observaban desde la distancia, dándoles el espacio que necesitaban. Los humanos del grupo de William también miraban con respeto, dándose cuenta de que la "monstruo" de las leyendas era, en realidad, el corazón de esa familia rota.

—Zardok me dijo que mi familia había muerto—dijo Triztan con una furia repentina, abriendo los ojos, que ahora brillaban con una intensidad plateada —Me mintió en todo.
—Zardok Torbal es un traidor que sirve a intereses que van más allá de nuestra comprensión—sentenció Lawrence con severidad —Él te quería como un arma, no como una persona.
—He recuperado parte de mi memoria... sé lo que le hice a Lukyan—susurró ella, bajando la cabeza.
—Lukyan sabía a lo que se exponía, él te amaba más que a su propia existencia—intervino Zoe, colocándole una mano en el hombro —No te culpes por un destino que fue manipulado por otros.

Triztan guardó silencio por un largo rato, asimilando las palabras de sus familiares. Se sentía extrañamente en paz, a pesar del caos que reinaba en el mundo exterior.

—¿Qué debo hacer ahora?—interrogó finalmente, mirando a Lawrence a los ojos.
—Ayudarnos a terminar con esta locura—respondió Lawrence con firmeza —Tu poder es la clave para unir lo que el Grimma ha intentado separar. Los humanos y los seres mágicos deben pelear como uno solo, y tú eres el puente entre ambos mundos.
—No sé si soy capaz de ser ese puente—dudó ella, recordando la masacre en su universidad.
—Lo eres, Kira... Triztan... lo eres desde el momento en que decidiste buscar la verdad—concluyó Lawrence con una sonrisa de esperanza.

Esa noche, por primera vez en muchos meses, Triztan Hawthorn no tuvo pesadillas. Durmió rodeada del calor de un hogar que creía perdido para siempre, mientras en las sombras, el ejército humano se preparaba para la batalla final.

"El amor de una familia es el único escudo que ninguna magia oscura puede atravesar."




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