Dos mundos, saga Histria Oculta, Tomo 2

Cuarenta y seis.

Oscuro.

—Debo ir a verlo —murmuró Colt Hawthorn sentado en la banca que estaba en el pórtico de la casa donde era prisionero.

Se sentía más desesperado que nunca, pero sabía que sus guardianes no dejarían que se acercara a su familia; aún no era el tiempo de hacerlo. Su historia había comenzado el fatídico día en que enfrentó al Grimma. Ese había sido el peor día de su vida: tener que enfrentar a su nieta sabiendo que no era ella quien le atacaba.

—Eso es una pésima idea —reprimió Almedan Nordy, sentada a su lado—. Tu destino aún no se ha presentado; no debes presentarte cuando no eres requerido —concluyó en tono conciliador, perdiendo la vista en el bosque que tenía frente a sí.

La casa era de un estilo sencillo, de un solo piso, completamente de madera de color claro con ventanas café, similar a las que se habían encontrado en los pequeños pueblos de algunas de las más hermosas ciudades de lo que alguna vez fue el mundo mortal. Esta estaba en un claro en medio del Bosque Sin Nombre. Cerca de esta había un riachuelo que se escuchaba cuando el agua corría, dando la sensación de tranquilidad al ambiente.

—¿Cuánto más Almedan, cuánto? —interrogó Colt llevándose las manos a la cara.
—Ella aún no ha caído, está dividida y bien conoces el curso que las cosas tomarán... también sabes en qué momento debes ayudarla —dijo Row Aimus interrumpiéndolo, saliendo del interior de la casa y parándose en el pórtico a un lado de ellos con un par de tazas de té.
—Presiento que las cosas no van a suceder como Malaquías las predijo; él mismo cambió las cosas de su desafortunado libro solo para protegerla —reprochó Colt respirando hondo para tranquilizarse.

Row Aimus volvió a verlo de reojo; esa era una idea que no le agradaba. Estaba bien que Torrenz se hubiera equivocado, pero Malaquías... eso sería un grave error.

—Velo de este modo: todo ha sido descubierto, ahora saben contra quién pelear y cómo procederán... debemos permanecer alertas solamente —dijo Almedan colocando su mano sobre la mano de Colt.
—Almedan, hay algo que no entiendo, y no lo he entendido por muchos años.
—¿Qué cosa? —interrogó Row levantando una ceja para demostrar su extrañeza, imaginándose lo que estaba por preguntar.
—¿Quién reunió el corazón sombrío cuando llegó a mi poder? —dijo Colt poniéndose de pie y caminando hasta la orilla del pórtico.
—Esa es una historia tan antigua que casi no la recuerdo —dijo Row con seriedad tratando de ocultar la verdad, pues esa historia la conocían y era dolorosa para ellos.
—¿No serás parte de esto?
—¡Jamás! —gritó Row molesta empuñando sus manos, dispuesto a pelear, viendo los hermosos y extraños ojos del Hasselvi.
—Hubo alguien antes que tú, se llamaba Zula —respondió Almedan rompiendo el molesto silencio que se había creado entre los tres, tratando de recordar aquella vieja historia.
—Él era persistente, logró reunir el corazón sombrío... pero no pudo controlarlo; el corazón absorbió su vida, quedando oculto en esa mina donde Julián la encontró, ignorante de lo que esa espada significaba —continuó Almedan explicando con calma, sintiéndose apenada por el destino que le había tocado a aquellos magníficos seres.
—Conozco los motivos de Julián para querer desaparecerla, pero ¿Zula para qué la quería? —interrogó Colt poniendo atención a Almedan.
—Él sólo buscaba el poder, como todos aquellos que la buscaron durante siglos, pero no era lo suficientemente fuerte para controlarla, hasta que llegaste tú... y después Triztan; solo ustedes con el poder de controlarla.

Respondió Row tratando de tranquilizar su furia, pues entendía los motivos de Colt para sospechar de ellos. Pero estos solo habían sido los creadores y los que dieron su magia para ese fin; ellos se habían sacrificado para contener al enemigo que ahora los acechaba.

—Era mi destino tenerla y del mismo modo era el destino de Triztan —murmuró Colt con desilusión, comprendiendo que por más que tratase de evitarlo, sucedería de una o de otra manera, y sabiendo que si lograba evitarlo la siguiente vez que sucediera sería muchas veces peor.
—Así es, mi viejo amigo —respondió Row con tranquilidad.

Colt volvió a sentarse quedándose en silencio en compañía de sus dos guardianes inmortales, de aquellos Rosseliu que, pese a que entregaron sus vidas, aún caminaban por la tierra en aquellas horas tan oscuras. El motivo de que esto sucediera era simple: no les habían permitido la entrada al mundo de los muertos, ya que por causa de ellos Zula había logrado reunir las piezas del corazón sombrío.

Este había sido tan hábil que les había engañado, trayéndolos de regreso de la muerte para que le ayudaran con ese fin. De modo que, a diferencia de Colt, ellos estaban siendo castigados por aquello que habían hecho y evitado hacer. Así que debían protegerlo y cuidarlo hasta que este estuviera listo para enmendar sus errores y salvar a su descendiente.

“No recuerdo por qué estoy haciendo esto, no comprendo qué sentido tiene salvar a quien no desea ser salvado, a quien sólo busca su destrucción.”




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.