Dos mundos, saga Histria Oculta, Tomo 2

Epilogo.

Él estaba furioso, su plan era perfecto a prueba de todo fallo. Como es que solo un puñado de esos hijos de nadie lo había logrado, habían detenido al arma más perfecta jamás creada. El Grimma, el vacío del mundo, ese no podría ser detenido, pero esos malditos bastardos se las habían arreglado para contenerlo, la batalla solo había durado unas largas horas, no días como él lo había previsto.

Solo quería que el mundo pagara por lo que le hicieron a él, aunque no le había molestado usar al vacío, si le había molestado usar a esos seres que él mismo quería destruir.

–¿Por qué no simplemente dejaron muertos a sus muertos? ¡Malditos padres del mundo que les dieron ese poder!

Pero entonces pensó, aun había una manera de ganar, había perdido una batalla, algo ostentosos que solo había hecho para su propia diversión. Pero nadie conocía su rostro, nadie sabía quién había sido la mano que lanzo al vacío sobre esa pobre alma inocente y dejo que este la consumiera hasta su muerte. Él les enseñaría quien era y lo que era capaz de hacer, si era necesario, destruiría a todos y cada uno de ellos con sus propias manos.

Pero sin duda que dejaría a esa Didrak para el final, ella era un ser muy interesante que fue capaz de montar la más perfecta obra para mantener sus atenciones distraídas, mientras organizaba a todos sus títeres, para el espectáculo final. Ella tenía esa clase de poder con el que la mayoría de las personas solo puede soñar y no se refería a sus habilidades mágicas, se refería a esa habilidad de coordinar y hacer que las cosas funcionaran con una precisión de reloj.

–Ella es quien puede tomar la vida del mundo, peor igual puede tomar la mía.
–¿Estás seguro que tendrás el poder para controlarla a ella? Mira lo que paso con el Grima, estuviste a poco de perder el control sobre él.

Su mejor amigo tenía un punto, muchas veces estuvo por perder el control del Grimma, pero era por qué este era un ser infinito, con tanta hambre que de haber podido comérselo y salirse de control. Pero ella era un ser diferente al vacío, ella era caída, ella era fuerte.

–Tu déjalo en mis manos, dentro de poco tendremos la venganza que por tanto tiempo hemos buscado, al final ellos sabrán quienes fueron los que terminaron con sus vidas.

¿Fin?




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