La conocí por casualidad, como empiezan las historias que nunca planeas vivir.
Lo que comenzó con mensajes y risas detrás de una pantalla, se convirtió en algo más profundo de lo que estaba preparada para sentir. No hubo promesas, ni etiquetas, ni certezas... pero sí hubo amor. Al menos de mi parte.
Esta es la historia de una conexión real que nunca tuvo un nombre. De un "casi algo" que lo fue todo.
De aprender a soltar a alguien que aún amas.
Porque a veces, las personas más importantes en tu vida...
son las que no se quedan.
Y aun así, nunca se van del todo.