Nunca pensé que una persona pudiera sentirse tan familiar sin haber estado nunca en mi vida antes.
No fue amor a primera vista.
Ni siquiera fue algo que pudiera explicar con palabras en ese momento.
Pero había algo en ella.
Algo en su forma de hablar, en cómo sonreía sin darse cuenta, en la manera en que me miraba como si pudiera ver partes de mí que ni yo entendía todavía.
Y eso me asustó.
Porque no era normal sentir tanto... tan rápido.
Al principio intenté convencerme de que no era nada.
Que solo era curiosidad.
Que solo me caía bien.
Pero cada vez que coincidíamos, algo dentro de mí cambiaba un poco.
Como si mi mundo, sin hacer ruido, empezara a girar alrededor de ella.
Y lo peor es que creo que, en el fondo, desde ese momento...
yo ya sabía que esto no iba a terminar bien.