Dos Personas Destinadas A Encontrarse, Pero No A Quedarse.

No eras quien yo pensaba

No lloré.

Y eso fue lo que más me confundió.

Porque no sentí el dolor primero...

sentí la decepción.

Y lo único que pude pensar fue:

"¿En verdad eres ese tipo de persona?"

No lo dije en voz alta.

No se lo escribí.

No se lo reclamé.

Pero lo sentí.

Porque en mi cabeza... ella era diferente.

La había puesto en un lugar donde no cualquiera llega.

La había hecho especial, única, incapaz de hacer exactamente lo que terminó haciendo.

Y tal vez ese fue mi error.

No verla como era, sino como yo quería que fuera.

Me dolió darme cuenta de que mientras yo cuidaba cada detalle, cada palabra, cada emoción...

ella simplemente seguía con su vida, como si lo nuestro no tuviera el mismo peso.

Como si nunca hubiera significado lo mismo.

Y ahí entendí algo que no quería entender:

no todas las conexiones son iguales para las dos personas.

Lo que para mí era todo,

para ella pudo haber sido solo algo más.

Y no hay nada más difícil

que aceptar eso.

No pedí explicaciones.

Porque en el fondo sabía que cualquier respuesta iba a doler igual... o peor.

Así que elegí el silencio.

No porque no tuviera nada que decir, sino porque ya había entendido todo.

Y hay cosas que, cuando se entienden, ya no necesitan palabras.

Solo distancia.



#3090 en Novela romántica
#918 en Otros
#180 en Novela histórica

En el texto hay: conexion, desamor, amor

Editado: 05.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.