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Capitulo 29: La respuesta del demonio

La respuesta del demonio–Capitulo 29

<Hay un punto de no retorno en la historia, uno en el cual no se puede escapar, los humanos solían ser criaturas interesantes tengo que admitirlo, pero en este momento, me parece que solo son unas simples moscas, me parece divertido ver como sufren, por eso junto con mis hermanos tuvimos una idea, después de todo quiero demostrar al mundo de los demonios que nosotros podremos poner de rodillas a toda la humanidad> Recuerda la voz interna de uno de los zorros en una conciencia oscura y profunda.

Frente a este zorro estaba Ouke, quien miraba al zorro con algo de dolor.

"Déjame en paz, te lo ruego" Pide Ouke, su cuerpo estaba repleto de marcas y sus ojos estaban oscurecidos sin luz.

"Les mostrare que es la verdadera desesperación" Jura el zorro sus ojos rojos atraviesan el alma de Ouke.

De regreso en la realidad, todos estaban desesperados, la arena se había convertido en un cristal que Ouke podía moldear en unos pinchos a su al rededor. Todos estaban impactados, el ataque había sido muy repentino, por suerte, Shizu y Silfred lograron ser salvados de los pinchos que emergen del suelo como si nada.

"Sus ataques son muy precisos, pero ahora parece como si atacara a la loca" Señala Hikomi cayendo con Shizu en sus brazos.

"Tienes razón" Murmura Shizu volviendo a levantarse para pelear, Ouke empieza a atacar como loco a Silfred quien es cargado por Raigen.

"No dejare que mueras, no aún" Promete Raigen retrocediendo, mientras esquiva los ataques de Ouke, quien solo se lanza sin su guadaña, mandando golpes al piso como un loco.

<Esto es malo, nos esta acorralando> Piensa con urgencia Silfred y en un movimiento desesperado, empuja a Raigen a la derecha y él cae rodando por la derecha, cuando se dividen Ouke crea unos pinchos a cada costado, Raigen logra esquivarlo, pero Silfred no, el pincho logra rozarle el brazo, Silfred ve su sangre salir en gotas, esas gotas se vuelven lentamente arena, Silfred siente como por dentro toda su sangre empieza a convertirse en arena, él escupe un poco de sangre.

"No, Silfred, aguanta" Pide Raigen intentando levantarse, pero por haberse esforzado tanto ya no puede.

Shizu y Hikomi ven desde lejos como Silfred cae de rodillas, Silfred en sus últimos intentos de vivir, mira a Raigen a los ojos quien estaba desesperada intentando gatear con todas sus fuerzas hasta él.

<Que mal, al final, no pude cumplir mi promesa, así que por favor... cuidate mucho Raigen, has crecido mucho> Se despide Silfred con una pequeña sonrisa débil.

"¡NO, SILFRED, NO!" Grita de forma desesperada Raigen sus ojos muestran lagrimas y su cuerpo cae débil contra la arena.

En el cuerpo de Silfred crecen un montón de pinchos por todo el cuerpo atravesando todas sus partes vitales, él hombre cae en la arena muerto.

<"Prometí que siempre estaría a tu lado, que te llevaría de regreso a casa, pero no podré cumplir mi promesa, lo siento"> Se despide Silfred, sus ojos se apagan dejando a Raigen vulnerable y expuesta, un sentimiento de inutilidad, frustración y tristeza la llenan por dentro desesperándola.

Raigen recuerda cuando un día tranquilo, a su patio llego Silfred mientras ella jugaba.

"Ella no tiene amigos, yo me la paso ocupado, así que por favor, te ruego que la acompañes si no es mucho pedir" Pide el padre de Raigen mirando con preocupación a su hija, entrecerrando sus ojos viendo como ella jugaba sola con una casa de muñecas con desinterés.

"Haré lo que pueda, lo prometo" Promete Silfred algo indeciso. Esos días eran difíciles, Raigen no confiaba mucho en Silfred, pero él igualmente estaba ahí para ella acompañando todas las tarde en le patio mientras ella jugaba.

"¿Cuándo tomaras té conmigo?" Pregunta Raigen con curiosidad mirando a Silfred con un brillo inseguro en su mirada.

"Solo soy su compañía señora, no merezco sentarme a su lado como su mayordomo" Niega Silfred con respeto cerrando sus ojos con tranquilidad.

"No quiero que estes conmigo como mi mayordomo, ya me conoces muy bien, quiero que estes conmigo como lo que eres, Silfred Danserman" Pide Raigen con un pequeño puchero.

Lentamente la mente de Raigen regresa a la realidad, la chica ve con tristeza el cuerpo de Silfred, mientras que en cámara lenta, Ouke se acerca a ella listo para matarla también.

<"¿Te caigo bien?"> Era una pregunta que la Raigen del pasado le preguntaba a Silfred mientras tomaban té.

<"Así es, eres como una amiga para mi, la única que he tenido"> Fue lo que le respondió Silfred con una sonrisa calidad y calmad, solo recuerda todo el paso del tiempo, como lentamente ella se abría a él, le mostraba sus miedos, los rayos, el estar sola, también sus gustos, el mirar al sol y relajarse, tomar té, escuchar las melodías de los pájaros, y todo eso lo hacía acompañada de Silfred.

Shizu intenta llegar a Raigen antes que Ouke, pero la calamidad se agacha, tomando a Raigen de la pierna y de la muñeca.

<¡Por favor Silfred, dime que sigues vivo, no me dejes sola, me prometiste que iríamos juntos a casa, que le llevaríamos muchas investigaciones a mi padre para que estuviera orgulloso! ¡ME PROMETISTE QUE TOMARIAMOS MAS TE LOS DOS JUNTOS!> Ruega Raigen mirando con esperanza a Silfred, pero después de eso, Raigen es partida a la mitad.

Todos en el lugar quedan congelados, viendo como los dos habían muerto, el cuerpo de Raigen partido a la mitad cae sin vida, los ojos de shizu se oscurecen al ver que no alcanzo a llegar a tiempo.

<No, no se lo merecían, ¿Por que?> Se pregunta Shizu intentando acelerar un poco, toma con firmeza su espada, Shizu empieza a moldear la espada, suelta el mango de la espada y controla el metal, mira fijamente a Ouke y manda el metal divido en dos contra la calamidad.

Ouke se sorprende, retrocede un poco esquivando los dos ataques, pero Shizu hace que el metal retroceda, tomando por sorpresa a Ouke, el metal se clava en su espalda haciendo que quede de rodillas.




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