La reunión conjunta que Tilio había prometido en su diario se celebró tres días después, con Vorn, Lirael, Filaen, y representantes del consejo de magos reunidos una vez más en la sala de estrategias del castillo, esta vez con una tensión palpable que contrastaba con la calidez de reuniones similares celebradas meses atrás durante los preparativos de la ceremonia.
—Compartimos esta información no para generar pánico —comenzó Tilio, dirigiéndose al grupo reunido—, sino porque la transparencia ha sido, desde el inicio de esta larga crisis, nuestra herramienta más efectiva contra amenazas que se alimentan precisamente de la desconfianza y el secreto.
Expuso todo lo que sabían: el temblor sutil que Paul había sentido en la balanza de Equimio, el crecimiento del Asentamiento del Amanecer más allá de lo comunicado oficialmente, y la evasividad creciente de Kidtez ante preguntas sobre expansión futura.
—¿Recomienda suspender el comercio? —preguntó Lirael, con la cautela que la caracterizaba desde los primeros días de esta crisis.
—No todavía —respondió Tilio—. Pero recomiendo intensificar significativamente la vigilancia, tanto directa como a través de los canales que mantenemos con Nalia misma.
Yorvenn Contacta a Nalia
Esa misma noche, Yorvenn, con el apoyo de Andreisis, quien había viajado nuevamente a Draxcan tras recibir noticias de la reunión, intentó establecer contacto directo con Nalia a través del canal débil que Paul había utilizado en numerosas ocasiones a lo largo de la crisis.
—Necesitamos respuestas directas —dijo Yorvenn, mientras Andreisis se preparaba para el intento de contacto, su experiencia acumulada desde el ritual del cráter proporcionándole una confianza que meses atrás no hubiera poseído.
El canal se abrió con más dificultad de la habitual, como si algo interfiriera deliberadamente con la conexión, pero finalmente, tras varios minutos de esfuerzo concentrado, la presencia familiar de Nalia se manifestó.
Andreisis. Yorvenn. —La voz sonaba distinta, más distante que en encuentros anteriores—. No esperaba contacto tan pronto.
—Necesitamos preguntarte sobre el crecimiento del Asentamiento del Amanecer —dijo Yorvenn, sin rodeos—. Excede considerablemente lo que Kidtez ha comunicado.
Hubo un silencio prolongado antes de que Nalia respondiera, un silencio que, para Yorvenn, con años de experiencia interpretando el comportamiento de entidades poderosas, resultó más revelador que cualquier palabra que pudiera haber pronunciado.
Mi hijo construye lo que necesita construir* —dijo finalmente, con una evasividad que confirmaba las peores sospechas de todos los presentes—. No estoy en posición de dictar cada decisión que toma.
—¿Eso significa que no sabes hacia dónde se dirige esa expansión? —preguntó Andreisis, con la firmeza que había cultivado a lo largo de meses de estudio dedicado.
Significa que algunos asuntos pertenecen exclusivamente a mis hijos, y que respeto esa autonomía.
El canal se cerró abruptamente, dejando a Yorvenn y Andreisis con más preguntas que respuestas, y una certeza creciente de que la cooperación aparentemente transparente de los últimos meses ocultaba capas de significado mucho más complejas de lo que Draxcan había asumido.
Filaen y una Revelación en los Textos Élficos
Mientras tanto, en el territorio élfico, Filaen, alertado por la reunión conjunta sobre la necesidad de investigar cualquier información relevante en los archivos de su propio pueblo, descubrió, tras días de búsqueda meticulosa, un registro histórico que databa de generaciones atrás, describiendo un patrón inquietantemente similar al que enfrentaban ahora.
—Encontré algo que necesita ver de inmediato —le dijo a Lirael, mostrándole un pergamino antiguo, frágil por el paso de los siglos—. Una crónica sobre un conflicto anterior con entidades relacionadas al linaje de Nalia, generaciones atrás, antes incluso de la fundación formal de Draxcan como la conocemos hoy.
Lirael examinó el documento con atención creciente, sintiendo el peso de la información que contenía.
—"Los hijos de la Oscuridad siempre proyectan paz antes de la tormenta" —leyó en voz alta, traduciendo el texto arcaico con la fluidez de décadas de estudio—. "Su paciencia es su arma más peligrosa, forjada durante generaciones, diseñada para que sus enemigos bajen la guardia justo antes del momento decisivo."
—¿Crees que esto describe exactamente lo que enfrentamos ahora? —preguntó Filaen, con una inquietud creciente.
—Creo que no podemos permitirnos ignorar la posibilidad —respondió Lirael, con la seriedad de quien ha vivido lo suficiente para reconocer patrones que se repiten a través de generaciones—. Necesitamos enviar esto a Draxcan de inmediato.
El Consejo Recibe la Advertencia
El pergamino, junto con la traducción completa de Filaen, llegó a Draxcan una semana después, y Tilio, tras leerlo junto con Seraphine, Fox, Marcus y Yorvenn, sintió que la magnitud de la amenaza que habían subestimado durante meses finalmente comenzaba a revelarse con claridad.
—"Su paciencia es su arma más peligrosa" —repitió Seraphine, con Shaissa dormida en sus brazos mientras la reunión continuaba, negándose, como siempre, a alejarse de su hija durante discusiones tan importantes—. Eso describe exactamente el patrón que hemos observado con Darmir. Meses de reflexión aparentemente genuina, cooperación en la creación de la espada, calidez ante cada noticia positiva de Draxcan.