Draxcan: Renacer Dentro de las Cenizas

Capítulo XV: Los Rostros Nuevos de Draxcan

Elroan, en su nuevo papel como General Supremo, sintió desde las primeras semanas de su liderazgo que necesitaba fortalecer un aspecto de la defensa de Draxcan que había quedado descuidado durante meses de crisis constante: la coordinación específica de las fuerzas puramente humanas, que constituían todavía el grueso numérico del ejército pese a que su papel había quedado eclipsado, en la narrativa reciente, por los dragones Elemens y los magos.

—Necesito a alguien que conozca íntimamente las capacidades y limitaciones de nuestras brigadas humanas —le dijo a Tilio, durante una de sus reuniones semanales de coordinación—. Marcus cumplía ese papel de forma natural, pero nadie ha ocupado ese vacío desde su muerte.

—¿Tienes a alguien en mente? —preguntó Tilio.

—Coronela Ismenia Draeth. Lideró las brigadas sin magia durante los peores momentos de la guerra contra las bestias, la misma fuerza que resultó ser la única efectiva contra criaturas que absorbían magia elemental. Es disciplinada, respetada por sus tropas, y conoce cada debilidad y fortaleza de la infantería humana mejor que cualquier otro oficial vivo.

La Coronela Ismenia

Ismenia Draeth llegó al castillo esa misma tarde, una mujer de mediana edad con el porte severo de quien había pasado décadas al mando de soldados en las condiciones más adversas, su rostro marcado por cicatrices que hablaban de batallas libradas mucho antes de que la crisis actual comenzara.

—Gran Sabio —dijo, inclinándose con la formalidad militar precisa que la caracterizaba—. General Elroan me informó sobre la posición que consideran para mí.

—Comandante de las fuerzas humanas de Draxcan —confirmó Tilio—. Un título formal para un papel que ya has cumplido, de facto, durante años.

Ismenia consideró la propuesta con la seriedad calculada de quien nunca tomaba decisiones a la ligera.

—Acepto, con una condición: quiero autoridad completa para reorganizar el entrenamiento de las brigadas humanas según lo que aprendimos durante la batalla reciente contra Darmir. Las tácticas que usamos contra las bestias no son suficientes contra un enemigo de esa magnitud.

—¿Qué propones específicamente? —preguntó Elroan, con interés genuino.

—Formaciones diseñadas para maximizar el tiempo que podemos sostener una posición sin depender de golpes decisivos individuales, dado que sabemos que ningún soldado humano, por habilidoso que sea, puede esperar herir significativamente a alguien del poder de Darmir sin la espada Vigilia. Necesitamos convertirnos en un muro que resista, no en guerreros que busquen la gloria de un golpe imposible.

Bramwell y el Segundo Herrero

Mientras tanto, en los talleres del Distrito Humano, Bramwell, el herrero jefe que había forjado la espada Vigilia bajo la supervisión de Darmir meses atrás, encontraba que la demanda de armamento reforzado tras la batalla superaba considerablemente su capacidad individual de producción.

—Necesito ayuda —admitió, ante Fox, durante una visita de este último para coordinar los suministros militares necesarios para las nuevas formaciones que Ismenia estaba desarrollando—. Y conozco exactamente a quién recurrir.

Presentó a Fox a su antiguo aprendiz, un joven llamado Cedrick, que había completado su formación bajo la tutela de Bramwell antes de establecer su propio taller en el distrito, especializado en el trabajo con materiales resistentes a la magia, una habilidad poco común pero invaluable considerando la naturaleza de la amenaza que enfrentaban.

—Puedo producir armaduras reforzadas con capas de metal tratado específicamente para resistir impactos de energía elemental —explicó Cedrick, mostrando muestras de su trabajo con un orgullo evidente—. No detendrán un golpe directo de Darmir, pero podrían salvar vidas ante ataques secundarios, ante las bestias y soldados que lo acompañan.

Fox, examinando las muestras con atención creciente, sintió que había encontrado exactamente el tipo de recurso adicional que Draxcan necesitaba desesperadamente.

—Necesitamos que trabajes junto a Bramwell, produciendo el máximo posible. El reino cubrirá cualquier costo de materiales necesario.

El Consejo de Magos Recibe Voz Propia

En paralelo, Tilio, consciente de que el consejo de magos había mantenido una presencia relativamente pasiva en las decisiones estratégicas comparada con la participación activa de Vorn, Lirael y Filaen, convocó una reunión específica para invitar formalmente a un representante permanente de los magos a las discusiones del consejo ampliado.

—Necesitamos que el consejo de magos tenga voz constante en nuestras decisiones —dijo, durante una visita a la sede principal de la orden mágica, ubicada en el corazón del Distrito Mágico—. No solo cuando requerimos servicios específicos, sino como participantes activos en cada estrategia que desarrollemos.

El consejo de magos, tras deliberar brevemente, propuso a una hechicera llamada Ophelia Vantrasse, una mujer joven pero excepcionalmente talentosa, cuya especialización en la teoría de energías del Caos la convertía en la candidata ideal para complementar el conocimiento que Yorvenn ya poseía.

—He estudiado cada informe disponible sobre el fragmento, sobre Darmir, sobre la naturaleza de la energía que consumió —dijo Ophelia, presentándose ante Tilio con una confianza serena que reflejaba años de estudio dedicado—. Creo que puedo ofrecer una perspectiva complementaria a la de Yorvenn, considerando que mi formación se especializa específicamente en la teoría de manipulación de energías caóticas, un campo que él, con su experiencia más generalista, no ha profundizado con la misma intensidad.




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