Draxcan: Renacer Dentro de las Cenizas

Capítulo XVII: Lo que Sana y lo que No

Vorn permaneció en el hospital durante cuatro días completos, con Aelindel y su equipo trabajando incansablemente no solo para sanar la herida física considerable que había sufrido durante el combate, sino para estabilizar los efectos del vínculo intensificado que había compartido tan directamente el dolor de Ventisca.

—Su cuerpo envejeció el equivalente de al menos tres años adicionales durante ese único combate —informó Aelindel a Tilio y Seraphine, durante una actualización sobre su estado—. Combinado con los años que ya había sacrificado en el ritual original, me preocupa profundamente cuánto más pueda resistir su cuerpo ante enfrentamientos similares en el futuro.

—¿Sobrevivirá? —preguntó Seraphine, con una preocupación genuina hacia un hombre que se había convertido, a lo largo de la crisis, en mucho más que un simple aliado político.

—Sobrevivirá esta vez —confirmó Aelindel—. Pero necesito ser honesta: si vuelve a exponerse a un combate de esa intensidad, considerando el estado actual de su cuerpo, las consecuencias podrían resultar fatales.

Ventisca, Recuperándose

En los establos reforzados que Draxcan había construido específicamente para acomodar dragones heridos tras la batalla anterior contra Darmir, Ventisca descansaba bajo el cuidado constante de curanderos Elemens especializados, su herida sanando con la resistencia natural que caracterizaba a su especie, aunque considerablemente más lento de lo que cualquier dragón sin vínculo fortalecido hubiera experimentado.

Vorn, apenas suficientemente recuperado para caminar sin asistencia, insistió en visitarlo cada día, sentándose junto a la criatura durante horas, hablándole en voz baja con una ternura que pocos en Draxcan habían presenciado del líder Elemens habitualmente formal y estratégico.

—Sobrevivimos —le decía, acariciando el hocico de Ventisca—. Los dos. Eso es lo único que importa ahora.

Andreisis, quien había visitado regularmente para monitorear los efectos del hechizo experimental de Ophelia sobre la naturaleza del vínculo entre Darmir y sus propios dragones, encontró en estas visitas una oportunidad para profundizar su comprensión sobre la conexión entre jinete y dragón desde una perspectiva mucho más íntima que cualquier texto académico podía ofrecer.

—¿Sientes su dolor constantemente ahora? —preguntó, durante una de sus visitas conjuntas.

—No constantemente —respondió Vorn—. Pero cuando su dolor se intensifica, cuando algo lo perturba profundamente, lo siento como si fuera mío. Es el precio del vínculo que elegí fortalecer.

Ismenia y la Reconstrucción del Distrito Humano

Mientras tanto, en el Distrito Humano, Ismenia Draeth coordinaba los esfuerzos de reconstrucción con la misma eficiencia militar que había demostrado durante la evacuación, aunque ahora enfrentando el desafío adicional de reconstruir viviendas y estructuras dañadas por el poder residual de la batalla aérea.

—Perdimos doce edificios completos —reportó a Fox, durante una reunión de evaluación de daños—. Ninguna muerte civil directa, gracias a la evacuación oportuna, pero el daño material es considerable.

—¿Recursos suficientes para la reconstrucción? —preguntó Fox, revisando los informes con la atención meticulosa que había desarrollado desde que asumiera responsabilidades administrativas más amplias tras la muerte de Marcus.

—Con el apoyo de los otros distritos, sí. Ya recibí ofertas de materiales del Distrito Mágico y coordinación logística del Distrito Élfico. Esta crisis, pese a todo lo que nos ha costado, parece haber fortalecido genuinamente la cooperación entre nuestros pueblos.

Cedrick, presente en la reunión para discutir la producción continua de armamento defensivo, ofreció su propia perspectiva sobre el fenómeno que Ismenia describía.

—Mi taller ha recibido solicitudes de aprendices de cada distrito en las últimas semanas. Jóvenes que quieren aprender técnicas de forjado resistente a la magia, sin importar su raza de origen. Es... inspirador, considerando las circunstancias que lo provocaron.

Theron y una Reflexión Personal

En las murallas exteriores, Theron Sylvaine, mientras supervisaba la reparación de las defensas dañadas durante el ataque reciente, se encontró reflexionando sobre generaciones de experiencia élfica en conflictos que rara vez alcanzaban conocimiento público más amplio.

—Mi abuelo luchó contra una amenaza similar, hace generaciones —le comentó a uno de sus arqueros más jóvenes, durante un momento de descanso entre las reparaciones—. No exactamente igual, pero comparable en magnitud de terror. Los elfos hemos aprendido, a lo largo de los siglos, que la supervivencia rara vez depende de la victoria decisiva inmediata, sino de la resistencia paciente, de encontrar pequeñas ventajas que, acumuladas con el tiempo, eventualmente rinden frutos significativos.

—¿Cómo sobrevivió su abuelo? —preguntó el joven arquero, con una curiosidad genuina.

—Con paciencia. Con determinación. Y con la disposición de aprender de cada error, de cada pérdida, sin permitir que el miedo paralizara su capacidad de adaptarse. Es la misma lección que espero que todos nosotros apliquemos ante lo que enfrentamos ahora.

Ophelia y el Desarrollo de la Teoría




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