El silencio se rompió finalmente en la sexta semana, no con el estruendo de una batalla, sino con algo mucho más sutil y, precisamente por eso, considerablemente más aterrador: Yorvenn, durante una de sus revisiones nocturnas rutinarias del cristal de comunicaciones, sintió una vibración distinta a cualquier cosa que hubiera experimentado desde el mensaje transmitido a través del pastor Osric semanas atrás.
—Algo se mueve —dijo, despertando a Fox con la urgencia que había caracterizado cada momento crítico de la crisis—. No un ataque directo. Algo más... preparatorio.
Fox, alertado de inmediato, convocó una reunión de emergencia que reunió, en cuestión de minutos, a Tilio, Seraphine, Elroan, Ismenia, Theron, Vorn y Ophelia, cada uno abandonando el descanso nocturno ante la gravedad evidente que la voz de Fox comunicaba a través de los mensajeros enviados apresuradamente.
—¿Qué exactamente sientes? —preguntó Tilio, entrando a la sala de estrategias con el brazo izquierdo ya acostumbrado a las tareas que antes hubiera realizado con ambas manos, un recordatorio permanente de cuánto había cambiado desde el inicio de esta fase de la crisis.
—Movimiento masivo de tropas —confirmó Yorvenn, examinando el cristal con una concentración intensa—. Coordinado, disciplinado, mucho más organizado de lo que sugerían los rumores fragmentarios que Fox había reunido anteriormente. Se dirigen hacia el norte, aunque todavía a considerable distancia de nuestras fronteras inmediatas.
La Confirmación de Ophelia
Ophelia, llegando a la sala poco después con evidente premura, activó de inmediato su propio método de análisis energético, buscando confirmar o contradecir la percepción inicial de Yorvenn con la precisión metodológica que había desarrollado a lo largo de meses de investigación dedicada.
—Confirmado —dijo, tras varios minutos de concentración intensa—. Las fluctuaciones que detecto son consistentes con preparación militar a gran escala, no con un ataque inminente inmediato. Estimaría, basándome en la intensidad de la actividad, que Darmir y Kidtez planean moverse hacia una posición estratégica antes de comprometerse completamente a un enfrentamiento directo.
—¿Cuánto tiempo tenemos? —preguntó Elroan, considerando la información con la practicidad militar que definía cada aspecto de su liderazgo.
—Días, posiblemente una semana como máximo —estimó Ophelia—. Pero necesito ser honesta: mi metodología, aunque considerablemente refinada, sigue siendo experimental. No puedo ofrecer garantías absolutas sobre el momento exacto en que decidirán finalmente atacar.
Seraphine, escuchando la evaluación con la misma atención estratégica que había definido su papel como Comandante Suprema, sintió que el peso de meses de preparación finalmente encontraba su prueba definitiva.
—Entonces necesitamos activar cada protocolo que hemos desarrollado. No podemos permitirnos el lujo de esperar confirmación absoluta antes de comenzar los preparativos finales.
Ismenia Moviliza las Brigadas
Con la confirmación de actividad enemiga significativa, Ismenia activó de inmediato el protocolo de movilización completa que había desarrollado meses atrás, coordinando el despliegue de cada brigada humana disponible hacia las posiciones defensivas que el simulacro reciente había ayudado a perfeccionar.
—Formación completa en las murallas sur y este —ordenó, dirigiendo a sus oficiales con una autoridad que reflejaba años de experiencia liderando tropas ante amenazas existenciales—. Reservas posicionadas según el protocolo revisado. Necesito reportes de estado cada hora, sin excepciones.
Cedrick, alertado por mensajeros apresurados sobre la movilización inminente, activó de inmediato la distribución completa del armamento acumulado durante meses de producción intensiva, asegurando que cada soldado disponible contara con el equipamiento reforzado que su taller, junto al de Bramwell, había desarrollado con tanto esfuerzo dedicado.
—Cien armaduras completas listas para distribución inmediata —confirmó, ante Fox—. Y las sesenta dagas imbuidas con el eco de la espada Vigilia, reservadas específicamente para nuestros mejores guerreros, según el protocolo que establecimos.
Theron y la Coordinación Aérea Final
Theron, coordinando con Vorn y Filaen la preparación final de la fuerza aérea combinada de Draxcan, revisó cada detalle de las formaciones que meses de entrenamiento conjunto habían perfeccionado, consciente de que la coordinación precisa entre arqueros terrestres y dragones representaría, potencialmente, la diferencia decisiva en el enfrentamiento que se aproximaba.
—Ventisca y Espina lideran la formación aérea primaria —confirmó, revisando el plan táctico con Vorn y Filaen presentes—. Fuego y los dragones adicionales que hemos coordinado durante el entrenamiento reciente proporcionan apoyo secundario, mientras mis arqueros mantienen posiciones elevadas para maximizar el apoyo terrestre.
Filaen, con Espina ahora completamente integrada a las tácticas de combate que había practicado durante semanas, sintió que el peso del sacrificio que había asumido finalmente encontraba su propósito genuino ante la proximidad del enfrentamiento decisivo.
—Estamos listas —confirmó, con una determinación que reflejaba meses de transformación personal desde los días en que cargaba la culpa por haber sido manipulada tan fácilmente por el fragmento original.