Dulce atracción

Decepciones.

Dimitri Alves

Me despierto con la llamada de la Señora Carolina, al instante me preocupo, por favor que no le haya pasado a mi chica, por favor que no le haya pasado nada.

—Buenas días Señora Carolina —respondo con cautela disfrazada de preocupación—. ¿Está todo bien?

—Hola hijo lamento levantarte tan temprano. Pero anoche sucedió algo y estoy preocupada por mi hija —se aclara la garganta—. Su hermano le mostró unas fotos donde estas con la chica que vive en tu urbanización, también se te ve con su cuñada —aquello me termina de despabilar—. Estoy segura que es una trampa, una cosa de muchachos. Pude percibirlo en el momento que la conocí. Pero aquí la cosa es que Alex se siente dolida porque no confiaste en ella.

«Yo no puedo opinar en su relación, porque mi niña es la que tiene que decidir, y sé que la quieres muchacho, lo vi en como la miras. En mí no encontrarás una suegra gruñona… Encontrarás a una amiga dispuesta a ayudarte. A brindarte apoyo en tus momentos difíciles, porque sé y estoy segura que esto no será hasta aquí, pero dale tiempo a mi niña, que ella lo piense y analice.

—Oh señora Carolina, ojalá mis padres fuesen así… Ojalá ellos depositasen en mí la misma confianza que usted. Le puedo jurar con mi vida que no tengo nada con Fernanda y muchos menos con Sonia, ni siquiera pienso tenerlo, ella me lastimó mucho con tan sólo 15 años, no es de mi agrado volver a pasar por una situación similar. —Paso la mano por mi cabello—. Muchas gracias por confiar en mí, de verdad. Le estoy agradecido por ello. Hablaré con Cassie y aclararé todo este mal entendido.

—De nada hijo, estoy para ayudarte, mi hija te quiere y tú a ella —se escucha el movimiento de sartenes, de seguro ha de estar haciéndole el desayuno a sus hijas— Tengo que colgar muchacho… Estoy un poco ocupada.

Después de colgar la llamada, unas ganas de destruir todo me inundan. Maldita sea Sonia… Y Fernanda por prestarse a este juego… Razón tenía Parker en que debía cuidarme…

Camino de un lado a otro en mi habitación, ya le he hecho 15 llamadas a Cassandra y no responde ninguna.

No sé a quien llamar… De seguro Danilo me va a cortar las pelotas y pensará igual que mi chica. Tati y Akira tal vez me ayuden, pero no estoy tan seguro.

Llamo a la persona que menos imaginé pedirle un favor como este.

—Parker amigo necesito un gran favor tuyo. Sé que las cosas entre ambos no están muy bien las cosas. —suspiro—. Pero no sé con quien hablar.

—Bro, tranquilo, cuéntame que te pasa.

—Es Sonia, tomó unas fotos donde me dejan mal parado, pero no sé qué aparezca en dichas fotos, seguro no ha de ser nada bueno. Cassie no contesta mis llamadas, me está matando esta incertidumbre —frustrado me veo lanzo a la cama sin saber qué hacer, luego recuerdo algo— Eres amigo de mi cuñada, ¿Será que la llamas? Y poco a poco le sacas información.

—Déjame ver como hago. Carol es muy astuta hermano y fácilmente se dará cuenta.

—Te lo agradecería, de verdad.

—Ok, te aviso cualquier cosa.

Los chicos me llamaron no están muy contentos, pero les expliqué, aparentemente comprendieron. Ninguno se puso a favor ni de Cassie ni mía y lo considero de su parte. Me llegan dos mensajes, uno de Parker y otro de Carol

Parker: Bro, hablé con Carol. Me dijo que Cassandra pasará la tarde sola en su casa. Dentro de un rato voy para allá a buscar a Carol. Espero haberte ayudado en algo.

Inmediatamente le respondo.

Dimitri: Por favor pásame buscando, estaré listo en cinco minutos.

Medio arreglo el cabello, unos jeans, camisa y converse, mi teléfono.

Una vez afuera esperando a Parker reviso el otro mensaje.

Carol: Tarado ¿Cómo pudiste caer en esa trampa tan estúpida? Te dejaré la casa sola, espero que la aproveches, sino yo misma te daré una patada en tu zona débil, y estoy segura que no quieres eso, ¿verdad cuñadito? Parker me contó todo, cuentas conmigo.

Oh vayaaaa… aquello sinceramente me da esperanzas.

Minutos después estoy en casa de mi chica.

—Ya sabes que hacer. —dijo Carol mientras salía. —por cierto, en la nevera hay carne para pepitos, prepárale algo y no hagas mucho ruido, está encerrada en su habitación.

¿Cómo demonios quieren que no haga ruido? Obviamente va salir cuando dé el olor a comida. Me sorprendo cuando veo que solamente tengo que preparar la carne y listo. De seguro le tocaba prepararlo a Carol, pero como salió me dejó a mi a cargo.

Hago todo mi trabajo lo más silencioso posible. Preparo todo en una bandeja y cuando voy a su cuarto la escucho sollozar eso me llega al corazón. Mi chica es fuerte.

Entro sin pedir permiso, ella queda anonadada, luego su mirada se vuelve dura, dejo la bandeja en una mesa y le digo:

—Cassie cariño perdóname, sé que soy un bruto, un burro por no decirte que estuvo por la casa hace un par de días, pero mi vida te juro que no lo hice para preocuparte, no sabía que habían tomado fotos. En serio, y está visto que tu hermano me odia. —me acerco sigilosamente— Nena…




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