Dulce Caos (en español)

Capítulo 2: DIA1

A la mañana siguiente.

-ahhhhh. Pegue un bostezo - listo para el instituto…

El sol no salió como un simple cuerpo celeste, sino como un reflector para el nuevo reino de Alex. Me levanté y me puse frente a un espejo perfecto que llegaba del suelo al techo, su reflejo devolviéndole la mirada con una claridad fría y penetrante. Pasó un peine de plata por su cabello, cada mechón cayendo en su lugar con precisión militar.

-perfecto. Dije mientras sonreía a la perfección

En el reflejo, podía verlas. Tres sirvientas estaban paradas en una línea cerca de la puerta, con las cabezas bajas, pero sus ojos robando miradas a mi perfección. Había un silencio denso y pesado en la habitación—una sensación persistente de lujuria que Alex inhalaba como si fuera un perfume caro. Él sabía lo que ellas estaban pensando. Podía sentir sus corazones acelerados desde el otro lado del cuarto.

¿Qué les haría si diera la orden de entrar a mi cuarto?, pensé una escena adulta, con una sonrisa oscura y arrogante jugando en sus labios. Imaginó el caos de lujuria que podría sembrar con solo una palabra de mando.

-pueden…. Interrumpió mi despertador,

-ish…para otra ocasión será... MI HORARIO TIENE QUE SER PERFECTO COMO YO NO PUEDO DEJAR QUE MI LUJURIA ARRUINE MI REPUTACION. Dije levantando la mano y la voz como un rey.

PERO ALEX SEGUIA PENSANDO EN QUE HUBIERA PASADO SI SE QUEDABA UN RATO MAS EN EL CUARTO…JAJAJA… ESA SERIA OTRA HISTORIA o ¿talvez no?

En fin, volvamos a ver que está haciendo Alex…o miren ay esta.

Se puso su camisa de seda hecho a medida que costaba más de lo que la mayoría de la gente ganaba en una década. Mientras caminaba por el gran pasillo, el personal se detenía y se presionaba contra las paredes. Él no los miró, pero sonrió: una curva pequeña y peligrosa en sus labios. Podía sentir su deseo, su miedo y su sumisión. Para él, la mansión era solo un patio de recreo, y ellas eran los juguetes con los que aún no había decidido jugar.

-tranquila... no te voy a hacer nada… al menos que tu quieras. La mire con deseo y perfección.

-yo… dijo la sirvienta con ánimo y nerviosismo mientras la miraba esperando su respuesta -Alex tu comida está servida. Dijo mi mama con voz de mando

-¡sh… ya voy. Dije mirando al suelo con decepción por la oportunidad desperdiciada.

Después de desayudar. -mama ya me voy. Dije guiñando un ojo alas sirvientas mientras se tambaleaban viéndome. -las vere después de clases…

Tiempo después caminando por las calles vi que algo sucedía cada vez que me acercaba al colegio los halagos y miradas Iban desapareciendo

Una hora más tarde, me detuve ante las puertas del prestigioso colegio para el 1% de la humanidad mirando lo inmenso que esta.

-con que este es el mejor colegio…mm lo veo sucio. Dije con una cara de inspector -esto no le ara bien a mi cuerpo perfecto. Saque una mascarilla y me la coloque entrando a la puerta del colegio.

Seguí, esperando que el mundo se detuviera. Esperaba jadeos, susurros y miradas envidiosas. Pero mientras caminaba por los pasillos de mármol, no pasó nada. Estudiantes en trajes y vestidos de seda pasaban a su lado, ocupados con sus propias vidas doradas. Para ellos, Alex Miller era solo otra cara rica en un mar de diamantes.

—¿Qué...? —murmuró Alex, con un tic en el ojo—. ¿Nadie está mirando? ...me saqué la mascarilla y dije -no tiene que ser mi imaginación. Puse una sonrisa mas perfecta caminando esperando que alguien se sorprenda, pero no sucedió.

Entró en su primera clase, manteniéndose erguido, irradiando el poder de su apellido aun esperando que alguien se sorprende de mi perfección como siempre. Se aclaró la garganta, esperando que el profesor anunciara su llegada. El profesor ni siquiera levantó la vista de su tableta. —Toma asiento. Estás tapando la luz.

le miré y pensé con cara gruñona. – a este anciano le va a caer una demanda.

Mi ego interno gritó. Sintió una ola de choque cómico: era un dios en su mansión, pero aquí, era un fantasma. Se sentó en un escritorio al fondo, sintiendo el peso aplastante de la insignificancia.

—¿Primera vez? —susurró una voz a su lado.

Alex se giró para ver a un chico con cabello grueso y desordenado y gafas aún más gruesas. Parecía la definición de "poco popular".

—Relájate —dijo el chico, limpiando sus lentes—. En este lugar, todos creen que son reyes. Lo que significa que, en realidad, nadie es reconocido. Solo eres otro nombre en una lista, amigo.

-No ME… Me tape la boca por el sonido imperfecto que acababa de hacer.

-perdón… dije no me hables chico impopular. Pegando una sonrisa perfecta. Viendo como ponía una cara de horror y giraba la cabeza al pizarrón.

Alex lo miró fijamente, con las manos apretadas en puños bajo el escritorio. -quien se creé este dije susurrando y en mi mente dije, levantó las manos en un rugido silencioso y dramático. ¡No! ¡Esto es imposible!

Miró alrededor de la sala a las caras arrogantes de sus compañeros. Un fuego oscuro y depredador se encendió en su pecho. Disfruten de su paz mientras puedan, pensó, su sonrisa regresando. Se los aseguro a todos... para cuando haya terminado, este colegio ta entero me pertenecerá y todos adorada a ALEX.

-SIENTATE ALEX. Dijo el profesor

Miré alrededor con vergüenza y me senté susurrando sacando mi celular -pero a este les aseguro que le cae una demanda.



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En el texto hay: romance, harem, vida escolar

Editado: 22.04.2026

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