Dulce Cuento Princesa

Capitulo 11- Espada de fuego

Narracion°

Varias sirvientas esperaban frente a la puerta junto a Alysa.

Cuando esta se abrió, entro el joven príncipe de cabello plateado y ojos grises, vestidos con elegantes prendas.

Alysa tomo una delgada espada, las sirvientas se arrodillaron.

Alysa elevo la espada, los tambores se escucharon desde el exterior.

Un aire frío recorrió la habitación.

Los sirvientes cerraron sus ojos, Alysa y el joven príncipe miraron el pequeño vórtice frio formado frente a ellos.

Bajando hasta las manos del príncipe, desapareciendo.

Alysa se inclinó levemente.

El príncipe después se retiró.

Una vez la puerta fue cerrada, Alysa devolvió la espada a las sirvientas que se retiraron poco después.

Los tambores no se detuvieron, hoy era el cumpleaños del pequeño príncipe.

Solo se quedó mirando la gran ventana.

Cuando se hizo tarde en la noche, entro Cyrilla.

-Hermana- dijo la niña de cabello y ojos plateados.

Alysa la abrazo cuando Cyrilla corrió hacia ella.

-…yo nací antes que Cyrion.

-Sí, tu naciste primero un día antes y después tu hermano, un día después.

Cyrilla abrazo a Alysa.

-Me cuentas algo.

-... Te contaré de la “Espada de Fuego”

Cyrilla se apoyó en su hermana, Alysa la cubrió con una manta mientras se sentaba frente a la gran ventana,

-Érase una vez...

 

Un guerrero, en plena batalla, noto entre la maleza una pequeña figura.

Los enemigos estaban cerca, por lo que corrió, noto a una niña rubia escondida, las flechas los alcanzaban, y con su escudo defendió a la niña.

Varios enemigos lo atacaron, y como pudo defendió a la joven.

Una voz magnética, se escuchaba como un eco, preguntándole.

-¿Por qué proteger a una niña en vez de protegerte?

-Cualquier vida es importante- respondió el guerrero que no dejaba de luchar con los enemigos.

-¿Sacrificarás tu vida por la de ella?

-Sacrificaré mi vida por mi tierra, ella pertenece a mi tierra...

Una mujer alada, rubia de ojos penetrantes, apareció frente al guerrero.

El guerrero quedo aturdido, pero despertó ante el ataque enemigo, balanceo su espada cual salían llamas.

Era como si la espada provocara su propio fuego.

Una vez la batalla termino, cargo a la niña de regreso a su campamento.

Desde entonces, el guerrero lucho batalla tras batalla con la espada de fuego.

Su única familia se convirtió en la niña que salvo.

Cuando murió por las constantes luchas y desgaste de su cuerpo humano.

Del cielo descendió la mujer alada rubia.

Recogió la espada llevándosela con ella.

La niña, convertida en una mujer, siguió los pasos de su padre.

Una guerrera que protegía a su gente.

Su cabello dorado ondulaba en combate, era reconocida fuera donde fuera.

Cuando una flecha caía hacia ella, un escudo la protegió, reconoció la armadura y la complexión, su padre.

Ambos lucharon su última batalla.

El fuego del guerrero arrazaba los alrededores, y ella avanzaba sin miedo al enemigo.

Cuando todo quedo en ceniza, la guerrera se derrumbó de espaldas.

Miraba el cielo nublado por el humo.

Sus ojos se cerraban.

Cuando los volvió abrir, empezó a llorar.

-Mama...- salía de sus labios.

La mujer alada de cabello rubio se dirigía hacia la guerrera.

La guerra terminó, una mujer mayor de cabello blanco miraba al cielo, detrás de ella, estaban posadas las armaduras de un hombre y una mujer, junto a una espada.

 

Alysa noto como Cyrilla dormía en sus brazos.

La recogió y dejo en la cama.

Miro fuera por la gran ventana.

Hacia el imponente cielo oscuro

 

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NOS VEMOS PRONTO




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