■■¿■¿■■
Primer paso de acosadora: no dejarse ver.
Y claro. Buscar un lugar para acosar gente. Algo que está muy mal. No hay intentar hacerlo por ninguna circunstancia; sin embargo, el intercambio de esto es jugoso. Antes que siguiera hablando más, unas presencias aparecen por debajo de mí.
Sí. Estoy subida en un árbol de mango de la preparatoria.
—¿De qué quieres hablar? —pregunta nada menos que el protagonista de mi investigación. Repito, esto no es sano. El presidente Winston, está de pie con su uniforme de Básquet. Es bien alto y atleta. Su cuerpo es perfecto. No lleva sus lentes que lo caracterizan al desempeñar su papel de presidente del consejo estudiantil—. No tengo mucho tiempo. Necesito organizar unas firmas.
Presto más atención al ver a otro chico enfrente de él.
Oh, Dios. ¿En serio es gay?
Acomodo mi cuerpo para poder apreciar la escena de telenovela Bl. El presidente, es perfecto para ser un alfa dominante en mi mundo omegaverse.
El otro estudiante, tiene su uniforme de fútbol.
—¡Me gustas!
Oh. Dios. Mío.
¡¡Estoy presenciando una escena sacada de un libro BL!! Mi corazón palpita con fervor hasta el punto de querer gritar de emoción.
—¿Esto es una confesión?
El chico que tiene aspecto pasivo de estatura pequeña, mira a un lado.
—Sí.
—¿Quién te dijo que me gusta el mismo género? ¿Es por los rumores? —pregunta el presidente con tono tranquilo—. No me sorprendo. Esto no es la primera vez que se me confiesa un hombre.
—¡¡Estoy enamorado de ti, presidente del consejo estudiantil!!
Me arrimo más a la rama del árbol y no paro de observar maravillada la escena de romance, mientras busco mi pequeño cuaderno de notas donde lo saco y escribo esta maravilla.
Sí. Bonnie tenía razón.
Esto es un buen material de apoyo para mis tramas Bl.
Sigo escribiendo la escena, sin darme cuenta que he perdido lo importante. Busco con la mirada la parejita, pero al hacerlo mi cuerpo se estira demasiado haciendo que caiga al vacío. Grito asustada; sin embargo, antes que aterrizara en el suelo, unos fuertes brazos sujetan mi cuerpo redondo y pesado.
Abro los ojos sorprendida al ver un par de iris conocidos.
Oh, no.
En vez de salir una música de fondo romántica, en mi mente llega la música de uno de mis grupos favoritos de Kpop. Blackpink- Kill this love. No tengo la menor idea el motivo de ello.
Aiden Winston está cargándome.
¡¡Está sosteniendo mi cuerpo pesado!!
—¡¡Dios!! —grito tratando de bajar entre sus brazos, pero al hacerlo, caemos al suelo con él debajo de mí—. ¡¡Lo siento mucho!!
Quiero levantarme, pero mis piernas redondas caen rendidas hasta chocarme con su frente, quedando a centímetros de su rostro. ¡¿Cómo diablos pasó esto?!
—Es la primera vez que una chica cae desde un árbol —comenta sin dejarme de mirar con esos ojos oscuros e hipnóticos. ¡¡Quiero desaparecer!!—. ¿Puedo saber que estabas haciendo en una rama?
¡¡No pienso decirle la verdad!!
—Yo…. Estaba…. Bueno…..Eso…. —balbuceo sin moverme. ¡¡Debo alejarme cuánto antes!!—. Perdona. —Me levanto con cuidado hasta caer a un lado de rodillas. ¡¡Estoy temblando!!—. Lo siento. No era mi intención caer sobre ti. —Lo miro con vergüenza—. ¿No te duele nada? ¿No tienes roto ningún hueso?
Él pestañea varias veces y tiene una expresión sin comprender lo que digo.
—¿Por qué me rompería un hueso?
—¿Por mí?
—Sigo sin comprender.
¿Acaso no le duele el cuerpo por cargar muchos kilos?
—Peso demasiado para ti —respondo en un carraspeo. Lo examino de pie a cabeza—. Al menos, puedes moverte y….—No termino de hablar porque se ha acercado demasiado a mí hasta el punto de casi tocar mi nariz. Retrocedo sin evitarlo—. ¿Qué pasa, presidente?
Él permanece en silencio por unos segundos, pero luego despliega una sonrisa extraña en sus labios.
—Nombre.
—¿Perdón?
—¿Cuál es tu nombre? ¿Y tu aula? —pregunta en tono amistoso—. ¿Estás en un club?
Oh Dios.
—El de comic —musito confundida por sus preguntas—. Yo….Me llamo Serena Cooper. Estoy en el aula D.
—Es un gusto de conocerte, Serena.
¿Qué es esta clase de situación? ¿Por qué me siento confundida con esta conversación?
—Yo….
—Debo irme al consejo estudiantil para recoger unas firmas —comunica sonriendo—. Más adelante, podemos conversar con más entusiasmo.
¿Qué cosa?
—Espera. Esto….
—No me he roto ningún hueso. Así que, no te preocupes por nada —comunica, extendiendo una de sus manos hasta apartar un mechón rebelde que se ha escapado. ¡No puedo dejar de mirarlo ida!—. Eres muy aventurera, Serena. Espero que a la próxima no caigas del cielo igual que una diosa.