Dulce Sorpresa

CAPÍTULO 3

■■¿■¿■■

Después de la risotada y resignación que debe escribir otro monólogo, vamos hacia Bonnie, quien necesito darle la información que recopilé, aunque terminé en un evento extraño con el presidente del consejo estudiantil. Perdí también la oportunidad de escuchar el resto del chisme por estar escribiendo sobre el comic que estoy realizando.

—¡¡Chicas!! —exclama Bonnie, corriendo hasta nosotras. Tiene un mandil en una de sus manos de color celeste con blanco—. Ya las iba a buscar después de hacer una vuelta que me pidieron.

¿Una vuelta? Es decir, un favor.

—Serena tiene información sobre Aiden Winston —declara Stella a mi lado—. Más te vale que ya no aceptes cosas como estas. Siempre tengo que estar viendo si no aparecen esas fanes tóxicas.

—Uy, sí. Hablando de fanes. Miren este altar.

Bonnie saca su celular y enseña una especie de altar extraño con foto del susodicho y velas que están prendidas alrededor. A un lado, hay un animal de plástico y encima de esto…

—¿Acaso es una secta satánica? —cuestiona Stella—. ¡¡Eso da miedo!!

Bonnie ríe fuerte.

—Parece, pero dicen que es un ritual que trae suerte —comenta entre una risa—. ¿Si ven? Hay mujeres que están dementes para idolatrar a un hombre —Se encoje los hombros—. Espero no volverme alguien así.

En efecto, esas fanes están dementes.

—Será mejor que te apartes de este plan, Serena —opina Stella—. Caso contrario, pueden poner tu cabeza de altar para rituales indígenas esclavistas extremos.

Eso sonó dramático y gracioso.

Bonnie ríe sin parar.

—Solo imaginar la cabeza de Serena como trofeo de locura de ellas, ya es crónico —dice Bonnie, dándome palmadas fuertes en la espalda—. Oh, cielos. No te preocupes. Pueden que sean dementes, pero no hasta el punto de practicar un ritual Maya.

Eso espero.

—Lo que sea —digo entre la preocupación de aquella imagen—. He traído una sospecha que el presidente sí es gay, pero he olvidado recopilar información física.

Bonnie me observa sorprendida.

—¿En serio?

—Un chico se le declaró —susurro para que nadie escuchara—. Solo que no escuché el resto porque estaba escribiendo la escena en mi cuaderno.

—Lo sabía. Ha rechazado a todas las chicas que se le han confesado —cuenta Bonnie pensativa—. Ellas eran hermosas. De cuerpo de modelo y maquillaje caro. Hasta se le declaró Reina, la capitana del grupo de animadoras, pero él no la aceptó.

Reina, es la típica chica de cabello rubio claro con cuerpo perfecto.

Muy guapa para cualquier chico. Eso incluye a Aiden Winston. Entonces, es más probable que sea gay. Si es así, es el activo. Oh, sí. ¿Cómo sería esa escena con ese chico?

—¿Te gusta lo que ves? —cuestiona Aiden, sosteniendo el mentón del chico extraño, mientras lo arrima a la pared—. Hueles a Omega. Un bocadillo delicioso.

Sí. Esa escena está increíble.

Debo escribirla para dibujarla y…

—Iré a ayudar al club de cocina. Luego hablamos, niñas. Cuida de Serena. Está en modo de inspiración.

Saco el cuaderno pequeño y escribo la escena de mi cabeza, mientras Stella palmea mi hombro con desesperación.

—Espera, necesito escribir esta escena.

—¡¡Serena!! ¡¡Bonnie irá a la cocina!!

—¿Y eso qué? —pregunto, sin dejar de escribir—. Puede hacer unos bocadillos y….

Me petrifico, haciendo que mi pequeño cuaderno se cayera de mis manos. En segundos, la miro aterrada a Stella, la cual, está en el mismo estado que yo.

El ruido de algo explotar hace que ambas volteáramos a ver a un salón en especial.

—¿Cuántos minutos fueron esta vez?

—Tres —responde Stella—. Hizo explotar algo en tan solo ese tiempo.

Mientras corremos, la música de Miranda- Hola, resuena a un lado, donde están practicando las animadoras. A medida que nos acercamos al lugar que explosionó, las alarmas resuenan alrededor y las personas empiezan a ayudar para que el fuego no se vaya a propagarse más.

Llegamos justo cuando Bonnie está de pie con una manguera en mano.

—¡¡Bonnie!!

Ella voltea a vernos y sonríe con un pulgar alzado.

—¡Estoy bien!

Oh, cielos.

▬■♥■▬

Después de sacarla de ahí, quedamos desechas sentadas en el patio de comida, mientras que la implicada come entretenida un sánduche de pavo. Ella no puede estar en la cocina, porque hace explosionar algo. No sé cómo lo hace, pero en tan solo unos segundos, todo se vuelve un caos.

—Esta vez solo fueron tres minutos —declara Stella con un suspiro y la mirada en nuestra amiga—. ¡¡Sabes que no puedes estar en la cocina!!

—Me pidieron ayuda. No pude negarme.

—¡Casi quemas un piso entero, Bonnie!



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En el texto hay: juvenil, romance y humor, chicacurvy

Editado: 29.11.2025

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