■■¿■¿■■
Tiene que ser gay.
O eso repito igual que un mantra dentro de mi cabeza. Ya no sé qué mismo pensar. Cada vez que tengo dudas, mi otra parte las aclara de inmediato. Suspiro y observo mi reflejo al espejo. ¿Dice que poseo algo que me hace destacar a los demás? ¿Qué es? Porque no veo nada de bueno en mí.
Bien. Tengo la habilidad de poder dibujar y crear.
¿Otra cosa más?
No puedo bajar de peso. Soy una chica redonda. ¿Poseo curvas? Achico los ojos y observo con detalles mi cuerpo. La respuesta es: no. Tengo grasa abdominal y mi metabolismo es lento.
¿Tengo la cara bonita?
Alzo una ceja y de nuevo observo mi apariencia fácil. La respuesta sigue siendo: no. Más bien, soy del grupo regular. Es decir, no sirvo para ser popular. Al menos mis amigas, son bonitas, pero yo no.
Resultado: no entiendo porque dijo eso.
Todo lo que ha dicho y hecho el presidente del consejo estudiantil, parece que estuviera enamorado de mí.
Enamorado de mí.
Sí. Eso mismo, pero al preguntarme muchas cosas, las dudas se evaporan, dejando solo la verdad que tranquiliza todo mi ser. ¿Si le pregunto directo si es gay? No. Es probable que se ponga mal por mi curiosidad. Eso es tema privado.
Tampoco le diré: ¿Te gusto?
Suspiro hondo y me tiro a la cama con los brazos abiertos. Esto es complicado de entenderlo. Quiero buscar esa pieza faltante a todo esto, pero no la encuentro y doy vuelta por gusto.
—Hija. —Llama mi padre desde ahora de la habitación—. ¿Quieres que te traiga la comida?
—No. Ya voy a la mesa, papá.
—Muy bien.
Hija de un padre soltero, porque mi madre nos abandonó desde pequeña. A pesar que papá agarró ambos roles, me ha criado bien. Solo tuvimos problemas a la hora de hablar sobre el desarrollo de una mujer y el tema de novios que no le gusta para nada.
No tendré novio.
No lo haré porque no me siento seguro en ese tema. Aunque, quiero saber algo sobre esto. Me levanto de mala gana y voy a la mesa donde está servida la comida.
—Papá.
—¿Sí, hija?
—¿Cómo puedo saber si un chico le pretendo de verdad y no es juego o experimento? —pregunto, haciendo que se atorara con el agua que está bebiendo—. Solo tengo curiosidad, papá. No es que me esté pasando o algo por el estilo.
Carraspea y limpia su boca.
—No confíes en ningún hombre, Serena.
Sí. Lo sé. Eso es lo mismo que viene diciendo por años.
—Lo sé, papá.
—Es posible que te esté engañando para cometer un delito y romper tu corazón en pedazos —declara con una expresión llena de seriedad—. Por lo tanto, si un tipo está molestándome, debes decirme, Serena.
Debí imaginar que mi padre iba a reaccionar así sobre esto.
—Papá.
—¿Te está molestando alguien?
—¿Qué pasaría si más adelante tuviera novio y planeo casarme? —cuestiono de broma. Él se petrifica y todo su rostro se pone mortecino—. Es normal eso. Dicen que los hijos son prestados.
—Hija.
—¿Sí?
—Nunca vuelvas a decir esa cosa aterradora a tu padre —comenta, yendo hasta mí y abrazándome fuerte—. Antes que pase eso, investigaré a ese tipo sus antecedentes penales, familiares y amorosos. Nadie puede estar contigo sin antes pasar por una investigación detallada por mí, ¿entendido?
Sí. Así es mi padre.
Río. Al parecer he heredado eso de investigar por él.
—Fue broma —Río entretenida—. Pero es normal que los hijos se vayan de casa a hacer su vida en otros caminos. ¿Entendido?
—Lo mío no fue broma. No daré a cualquiera a mi hija.
No digo nada y quedo riendo por la acción protectora de mi padre.
Lo imaginando a él cuidándome desde bebé y mi corazón se encoge. Es un buen padre que necesita una buena recompensar por haber criado solo a una hija.
Debo dejar de preguntar estas cosas que no vienen al caso.
▬■♥■▬
Llega la mañana y de nuevo a clases.
Pasé por varios sitios de la preparatoria sin encontrar mi cuaderno. Opté en utilizar otro vacío y empezar a poner todo lo que he recuerdo de mi trabajo del comic Omegaverse. El presidente ha sido mi modelo. Por lo tanto, el protagonista- top, tendrá la sombra de él, mientras que otro prota- pasivo, decidí ponerlo al chico que se le confesó.
Tengo unos meses para hacerlo.
Gracias al cielo, los bocetos originales están en mi tableta gráfica, donde he empezado a seguir con el trabajo ejercido.
—¡Serena! —exclama Stella, llegando corriendo—. ¡Hay noticias!
¿Noticias?
—¿De qué hablas?
—La feria anual —responde entre la respiración entrecortada—. Por lo tanto, empezaron todos estos tontos preparativos. —Toma un respiro—. ¿Sabes quién quiere montar un puesto de adivinación? ¡Las fanes tóxicas del presidente!