Dulce Willet

Capítulo 1 Mejores amigos o ¿Un show?

Willet

Me recliné hacia atrás, apoyando mis codos en el asiento más arriba de las gradas. La conversación con mis amigos era fluida y divertida, aunque mí cabeza estaba en otro lado. En otro momento. En otra persona.

—Marvel está en decadencia total —Lu peleaba con Ethan. Este, hizo un sonido de total indignación, llevó una mano a su pecho como si le hubieran dado un puñetazo y le doliera.

—¡Retráctate! Lava tu boca con agua y jabón.

Me reí, sabiendo que sus peleas una vez comenzadas no tenían fin. Pase una mano por mi cabello, tomando entre mis dedos un mechón azul. Hice una mueca distraída. Tengo que cortarlo. Pensé, anotandolo en mí lista de cosas por hacer.

—No puede ser —oí a uno de los chicos cerca nuestro exclamar con incredulidad.

Tomé el último sorbo de la gaseosa y me giré a ver qué era lo que no podía ser. La feria escolar este año tenía muchas cosas llamativas e interesantes, con una sonrisa ligera me quedé congelado.

Oh no. No. No podía ser.

Todo el puesto de postres de Salim se encontraba en el suelo. El trabajo de todo un fin de semana arruinado. Las tortas de chocolate y glaseado, los budines marmolados. Absolutamente todas esas delicias están arruinadas.

Me levanté de un salto sin ser capaz de evitarlo, baje las gradas, obligando a mis amigos a moverse para darme lugar, en el último asiento pegue un salto, cayendo de bruces al suelo y comenzar a trotar en dirección al caos.

—¡Will! —Me llamo Lu pero lo ignore. Tenía que llegar a Salim antes de que la situación siguiera escalando a mayores.

—¡Eres un desgraciado! —la voz femenina de su ex pareja se oía fuerte y clara mientras seguía soltando distintos insultos hacia él.

Hacía más de siete meses desde que habían terminado por sus intensos celos e intentos de manipulación y Jessica Denns parecía nada dispuesta a superarlo.

Desde los desplantes a los gritos en su casa, acosarlo por toda la escuela sin darle un segundo de tranquilidad. Una que últimamente había estado necesitando más de lo usual. Definitivamente lo estaba arrastrando a un descenso a la locura.

—No lo soporto más —me había dicho una vez, su voz se escuchaba hiperventilada dentro del cubículo del baño—, tiene que detenerse.

Salim no era capaz de poner un alto sin dejar de ser educado. Lo cual no servía porque Jessica no lo tomaba en serio. Estaba harto, no solo estaba torturando la mente de mi mejor amigo, le estaba impidiendo continuar con su vida con normalidad.

—¡¿En serio crees que voy a dejarte así como así?! —piso un trozo de torta, la cobertura de esta salpicando hacia los costados, ensuciando los zapatos de Salim.

—Jessica… —dijo, con un tono cansado, tratando de conservar la calma.

—¡Jessica nada! —dijo—, no voy a permitir que andes por ahí buscándote a otra.

Los murmullos de la gente a su alrededor se intensificaban, hablando a las espaldas de la ex pareja.

Mientras más me acercaba, más me indignaba.

—Ya no estamos juntos, Jess —levantó sus manos, con intención de calmar a la chica que solo se acercó para empujarlo por el pecho con fuerza.

El empujón lo hizo retroceder, obligándolo a pisar sus propias creaciones.

—¡Idiota!

De repente, cuando estuve más cerca, el olor dulce riquísimo que enriquecía el aire perforó mi nariz y sentí una opresión en mí pecho.

Las horas que invirtió en preparar a la perfección cada plato resultaron en un desperdicio, la comida se encontraba en el suelo, pisoteadas. La gente se amontonaba alrededor de la escena, sin dignarse a intervenir, vi a Jessica con su cabello oscuro plantarse frente a Salim otra vez y propinarle una cachetada mientras seguía gritando.

¿Dónde carajos estaba el adulto responsable cuando en verdad se le necesitaba? Ningún profesor parecía estar a la vista.

Él, por su parte, se quedó quieto en su lugar, las manos a su costado se apretaron en puños, controlando sus emociones y sin permitirse faltarle el respeto a su ex. Siempre conservando su educación. Odiaba eso, su control para manejar los problemas, por suerte me tenía a mi para perder los estribos en su lugar.

—Comprate una vida, Jessica —ladre llegando a su lado, interponiendome entre ambos, haciendo de escudo—. Terminaron hace meses, superalo.

—¿Y tú qué? —Jessica me señaló enfurecida— ¿Eres su nuevo noviecito, Will?

—Si —dije de repente sin pensar— ¿Algún problema?

Su rostro joder, que no tenía precio como es que su expresión se deformo a una de confusión, consternación, incluso ¡Hizo una mueca de asco!

—Es el colmo —soltó una risa histérica, señalándome—. Es imposible.

—¿Qué te pasa, Jessica? —le pregunté, manteniendo una sonrisa burlona, aún sin poder creer lo que había hecho—. ¿Por qué te enfadas tanto?

Ya estaba en el baile, solo quedaba a bailar y esperar que mi compañero quisiera unirse al vals.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.