Dulce Willet

Capítulo 6 Cuidado con lo que dices

Receta de Salim para realizar un rico postre de limón

Ingredientes:

Crema de leche 550 ml

Leche condensada 300 ml

Zumo de limón 40 ml

Ralladura de un limón ½ cdita

Galletas de tu preferencia (en mi caso use ducales)

Salim

El sol golpeó de lleno cuando abandoné la galería para ingresar al patio. Había distintos grupos dispersos entre la cancha y las mesas, entre ellos vi como una mano se alzaba de forma efusiva, agitándose en el aire para llamar la atención. Taylor se mostraba impaciente, a su lado, Martín agachaba la cabeza tratando de esconder su rostro y la vergüenza que su mellizo lo estaba haciendo pasar.

—Ahí está nuestro romántico empedernido —gritó con alegría cuando me senté al frente suyo.

—Ese eres tú —dije y tomé del centro de la mesa una galleta del paquete.

—Ya deja de proyectarte, Taylor —respondió su hermano con tranquilidad, abriendo la galleta para revisar si tenía relleno—. No todo el mundo está obsesionado con el romance como tú.

—Ay, no me vengas con eso —protestó, inclinándose sobre la mesa—. Todos tenemos nuestro corazoncito. Hasta Martín, aunque lo esconda bien.

—El romántico aquí eres tú —respondí con una sonrisa burlona mientras mordía la galleta—. Yo solo soy un espectador de tus constantes intentos de conquista.

—Por favor, Salim, no compares mis técnicas con las tuyas —dijo, llevándose una mano al pecho con dramatismo—. Yo al menos tengo éxito.

—Te recuerdo que el único que está en una relación aquí soy yo.

—Presumido —masculló con diversión.

—¿Will volvió a dibujar en tu mano? —Martin preguntó engullendo a la vez, no una, sino dos galletitas.

Baje la vista a la mano y la admiré durante unos segundos, no se lo diría jamás a Will pero disfrutaba demasiado de sus momentos artísticos. De verlo concentrado, perdido en su mundo. De permitirme presenciarlo. De ser parte de él.

—Siempre lo hace.

—¡Ohhh! ¡Pero mírenlo! Está perdidamente enamorado —se burló y Martín se sumó a la broma.

Resople, no lo estaba, dije para mi. Solo era una farsa. Will era mí mejor amigo.

—Muy enamorado, ni con Jess se le notaba tan embobado —supe que se retractó de su comentario por el gesto de su entrecejo.

—Tienes la mala costumbre de no pensar antes de hablar, hermano —lo regaño Taylor y este susurró una disculpa.

Trate de disimular como mis hombros se tensaron. Lo de Jessica había sido extraño. Más una obligación que un querer. Muy bien, Salim, ninguna de tus relaciones hasta ahora ha sido sincera. ¿Porqué será?

Plantee la mejor sonrisa a mis amigos, ignorando mis pensamientos.

—Es diferente —dije con simpleza, respondiendo a lo de Martín—. Ellos son diferentes —suspire, buscando cómo definir mí relación. Una mentira—. Con Will todo es tan natural —admití—, sigo siendo yo mismo. Lo olvido todo, ya saben, el drama familiar, el estrés académico, las tonterías. Solo somos él y yo.

Aunque ambos se habían quedado en silencio, mirándome no pude evitar pasar un dedo por los dibujos que Will había hecho.

Martín se aclaró la garganta buscando mí atención.

—Te conocemos desde ¿Hace cuanto? ¿Siete años? —hizo una pausa esperando la confirmación de Taylor—. Sabemos cómo eres, Salim. Vemos cómo te comportas a su alrededor y es como…

—Si no hubiera otra persona más importante que él —completó con orgullo, levantó una mano a su hermano para que chocarán los cinco—. Aparte, ya te lo dijimos, con Martín teníamos una apuesta.

Rodé los ojos, sin poder creer que ambos hubieran hecho tal cosa aún. En el fondo, me sorprendía que tantos conocidos se hubieran tragado la mentira con tanta facilidad.

—¿Ya le dijiste a tu familia? —Martin fue el que preguntó, con un tono de seriedad, sabiendo que era terreno delicado.

Hice una mueca.

—En realidad solo papá lo sabe —lo había visto hacía unos días y realmente había necesitado hablar con él. Lo extrañaba—. Mí mamá por otro lado —me encogí de hombros.

—No se lo va a tomar bien —negó Taylor y le di la razón.

Aún no supera mí ruptura con Jessica, insistía en que debíamos volver. A diario. Insiste e insiste con ímpetu. Era agotador. No sabía cómo se lo tomaría si supiera que estaba con alguien más, y que era Will. Mamá odiaba a Will.

—No sé cómo decírselo.

—No puedes esconder a Willet —dijo Martín y asentí, lo sabía. A pesar de que fuera una mentira, el tiempo que duraría sería lo más real y fiel posible. Haría todo lo posible para que no se arrepintiera de su elección.

—Lo sé, estaba pensando en invitarlo a almorzar el domingo. Territorio neutral.

Ambos asintieron, intercambiaron una mirada cómplice que me hizo dudar de sus intenciones.




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