Dulce Willet

Capítulo 8 Tras el príncipe

Receta de Salim para hacer la torta bombón, la favorita de Will <3

Ingredientes

400 gr harina

150 gr azúcar

150 gr manteca

2 huevos

Esencia de vainilla

Dulce de leche repostero

Chocolate cobertura

1 poquito crema

Salim

Creo que lo tenía todo. Cada uno de los ingredientes. Respiré hondo, ¿Porque estaba nervioso? No era la primera vez que me paraba debajo de esta galería. Que miraba las flores secas en la ventana o estudiaba la pintura agrietada.

Y aún así, con todos sus defectos, se sentía más como un hogar que mí propia casa.

La puerta se abrió y una de las hermanas de Will me sonrió al verme. Aún estaba agitado de correr. Sentía mí pecho subir y bajar con avivez.

La hermana de Will, Wendy, me miró con curiosidad, notando mi estado de agitación.

—¿Estás bien, Salim? —preguntó, su voz llena de preocupación—. Pareces haber corrido una maratón.

Me tomé un momento para recuperar el aliento antes de responder.

—Estoy bien —dije finalmente, tratando de sonreír—. Solo estaba... haciendo un poco de ejercicio.

Me miró con escepticismo, pero no dijo nada más. En su lugar, se hizo a un lado y me permitió entrar en la casa.

—Will está en su cuarto —dijo—. No ha salido desde que llegó, ¿Que paso en la escuela?

Me sentí un poco más calmado al entrar en la casa, pero todavía podía sentir mi corazón latiendo con fuerza en mi pecho.

Deje con cuidado las bolsas con los ingredientes en la mesa, donde el prometido de Wendy me saludo.

—Eso vengo a averiguar —confesé—, cuando regresé al aula, él ya no estaba. Me preocupé y vine aquí.

—Y vino con un cargamento —Nail comenzó a husmear entre las bolsas—. Uhh, chocolate. ¿Vas a cocinarnos alguna delicia, Sal?

Hice una mueca y sonreí. Apenas salí de clases corrí a casa, esquivando a Jessica en el camino. Trató de detenerme pero por primera vez en mucho tiempo le hice frente. Sabía lo que eso podría significar para mi. Mamá se molestaría, así que suspiré de alivio al no verla cuando llegue. Con rapidez preparé un rápido almuerzo y me encargué de mis hermanos. Cuando los deje en el instituto salí a hacer las compras y terminé aquí.

¿No hubiera sido más fácil mandarle un mensaje?

Si, pero Will me habría mentido y estaba harto de las mentiras.

—Eres muy amable —dijo Wendy, sentándose al lado de su prometido.

—Traje lo necesario para hacerle la torta favorita de Will —metí las manos en mis bolsillos—, aparte, le debía el favor. Así que cocinaré para él siempre que quiera.

—Prácticamente te volviste su chef privado.

—No exactamente —dije, sonriendo—. Solo quiero asegurarme de que esté bien después de lo que pasó.

—Me alegra saber que te tiene a ti para cuidarlo —Wendy suspiro—, estos años han sido difíciles. Lo sabes.

Asentí, sabía las dificultades que la familia atravesaba. Will me lo había contado de primera mano hacía años, meses después de conocernos.

«—Papá ya no está —susurro conteniendo las lágrimas—, lo metieron preso y no va a salir.

—Lo siento —dije sin saber muy bien qué hacer.

¿Cómo debía consolar a alguien? No era lo mismo tomar en brazos a Sylvain cuando lloraba que a Will. No quería incomodar. ¿Lo haría sentir peor? Estaba tratando de decidir qué hacer cuando dejó caer su cabeza en mí hombro. Me tense y contuve el aliento.

—No quiero ser una carga para mis hermanas —su voz se rompió y en la oscuridad no pude ver sus lágrimas.

Me quedé inmóvil, sin saber qué hacer, mientras Will sollozaba en mi hombro. Sentía su calor y su peso, y mi corazón se apretaba de emoción.

—No eres una carga, Will —dije suavemente, tratando de relajar mis músculos—. Tus hermanas te quieren y se preocupan por ti. No le hagas caso a lo que dicen los demás. Solo debe importar la opinión de quienes te aman.

Recuerdo a mi padre repitiendo esas palabras cuando era apenas un niño.

—¿Y si me voy? —susurro—. Haría lo mismo que hizo mamá pero Wendy y Wanda no tienen por qué lidiar conmigo.

—No digas eso, Will —dije, tratando de consolarlo—. Ellas te necesitan, y tú las necesitas. Son un equipo.

Después de un momento, lentamente puse mis brazos alrededor de Will, tratando de ofrecerle un abrazo reconfortante. Me sentía incómodo, pero sabía que necesitaba hacer algo para ayudarlo».

—Bueno, alguien tiene que cuidar de él —dije, encogiéndome de hombros—. Y parece que soy yo. También —respire hondo, sin saber cómo decirlo—, es lo menos que puedo hacer después de todo —dije, mirando a Wendy—. Además, me gusta cocinar.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.