Dulce Willet

Capítulo 16 Combate contra rumores

Hola de Miranda!

Quiero conocerte

Cambiarías un poquito de mi suerte

Sigue la corriente

El impulso de tu piel nunca te miente

El disco de mi mente se resiente con tu corazón

El disco de tu corazón, el disco de tu corazón.

Willet

Pase las tijeras por mí cabello, dejando caer mechones azules en el lavabo. Aún estaba furioso por lo que sucedió hoy en la pista. Había logrado mantener la calma hasta hacía unos instantes. Podía sentir la ansiedad correr en mis manos y cuando vi el par de tijeras tomé la decisión de cortarme el cabello.

Ethan había aparecido poco después de que entrara en el vestuario, aún tenía a un Salim que apenas estaba volviendo en sí mismo. Sus palabras fueron claras, todo el mundo estaba hablando de ello y por primera vez en mi vida. No me importaba. Solo tenía algo en lo que concentrarme y ese era Sal. Su rostro había estado magullado pero no aceptó mucha ayuda. En el momento que alejé mis ojos de él, del contacto visual intenso que estábamos teniendo, se levantó y se marchó. Cómo si huyera.

Tiré uno de los mechones hacía adelante y corté. Deje que mis manos trabajarán en mi propio cabello, no era la primera vez que lo hacía, he incluso Wanda se había asomado a ver cómo estaba quedando. Apenas dando una queja silenciosa porque no le había permitido que lo hiciera ella.

Di los últimos retoques y pase mi mano entre las hebras, acomodandolo, evaluando si había quedado demasiado largo en algún costado. Me mire en el espejo. El cabello azul caía un poco más arriba, ya no tan largo, los pequeños rizos de mi nuca seguían. Mi piel un poco pálida, pómulos marcados, mandíbula fuerte y labios con una ligera curvatura de burla. Eso era lo que me decía el reflejo pero si me miraba bien podía ver todas mis grietas que trataba de sanar.

Sonreí de costado conforme. Junte todo el cabello del lavabo para poder tirarlo, limpie el desastre que había hecho y salí a mi cuarto. Tome de la silla una camiseta negra desgastada con un logotipo de una banda de rock en el pecho, y unos jeans ajustados con rasgaduras en las rodillas.

Me los puse y me deje de caer en la cama solo para poder calzarme las zapatillas.

—¿Te vas? —Wanda apareció nuevamente, tirando en mi rostro un trapo que agarre antes que impactará en mi cara.

—Si —pase los cordones para hacer un nudo, mi nuevo cabello ya no me impedía ver cuando me agachaba—. Quiero ver a Sal, no se veía bien.

Ella asintió, sabiendo que no iba a profundizar más. No les había contado lo sucedido en clases de educación física, aún no. Lo haría más a la noche, cuando todos estuviéramos juntos.

—¿A esta hora? —pregunto mirando el reloj—, da igual. Te llevo —dijo y me levanté viendo que había ajustado de más las zapatillas—, apúrate.

—No te pedí que me lleves —rodé los ojos con humor.

—Vamos Rye, quiero comprar unas cosas para la cena antes y la tienda está por cerrar.

La seguí, cruzando todo el interior de la casa. La mayoría de las luces estaban apagadas y muchos de los muebles se habían ido desde que Wendy había comenzado la mudanza a su nueva casa. Luego de que se casara nos dejaría y solo seríamos Wanda y yo. Sería extraño, me había acostumbrado a vivir nosotros tres y que una de mis hermanas se fuera era como sentir que se me cortaba un lazo. Estaba feliz por ella pero era difícil lidiar con su próxima ausencia.

Me subí al auto y me acomode en el asiento, colocándome el cinturón mientras veía a Wanda encender el auto. Se acomodo e hizo marcha atrás para sacarlo de la vereda. En su lugar, encendí la radio para comenzar a cambiar de estación, buscando una que tuviera buena música.

Cuando estaba encontrando una radio que me gustara mi celular vibró. Lo saqué del bolsillo del jean y leí desde las notificaciones. Era el grupo que tenía con Lu, Ethan y Garret.

Lu:

Acabo de ver el vídeo. Will, ¿estás bien? ¿Cómo está Sal?

Ethan:

Gustav debería agradecer que solo le rompieron la cara. Yo le habría dejado sin dientes.

Me quedé mirando los mensajes un segundo, sin responder. Wanda me hablaba aunque aún no estaba prestando total atención.

Ethan:

Cuando lo vi hoy parecía como si hubiera cruzado un límite.

Lu:

Él no lo cruzó. Se defendió. Hay una gran diferencia. Gustav lo provocó con toda la intención. En público. Cruelmente.

Lu:

¿Y qué onda con los demás? ¿Nadie dijo nada?

Ethan:

Se quedaron mirando. Como si Sal fuera un espectáculo. Ni uno dijo algo.

Lu:

Vamos a hablar con la directora. No pienso dejar que esto quede así.




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