Dulces Mentiras

Capítulo 12 [Socios en el crimen]

Uy

 

¿Por qué había aceptado?.

 

Callie tragó el nudo que se estaba formando en su garganta, se estaba arrepintiendo de dejarse persuadir por Grant tan fácilmente, pero no tenía escapatoria para esta situación.

 

El corazón de la cuidad era bullicioso, pero a diferencia del fuerte ruido, su corazón amenzaba con ganar la batalla. 

 

Al transpasar las puertas de cristal del elegante edificio donde Grant habitaba, se vio rodeada por el silencio, que rápidamente fue acabado por el sonido de sus zapatos.

 

Todo el lugar gritaba riqueza, algo que no era anormal en alguien como Grant.

 

En la gran cuidad, las familias estaban acostumbradas a grandes espacios, ya sean apartamentos o mansiones. 

Callie imaginaba que en un espacio como ese, caberian los apartamentos de Amber, Joey y el suyo.

 

Caso contrario para la gente que sobrevive cada día.

 

Sabía que Grant le estaba dando su espacio, para que no se viera mortificada o presionada al tomar una decisión tan importante, como lo es vivir junto a tu prometido, que resulta ser falso.

 

El ascensor los dejo en el último piso, donde el olor a comida embargó rápidamente sus fosas nasales. El aroma era abrumador, y pronto el estómago de Callie se vió realizando sonidos de protesta.

 

Al verlos, el cocinero se excuso para dejarlos solos con la comida dispuesta en una mesa semiformal, que de forma estratégica, estaba ubicada como en la oficina, con vistas a la cuidad.

 

—Deberiamos comer primero, antes de que quieras discutir o hacer preguntas. 

 

—Esta bien. —Callie relajo sus hombros, al acercarse a la mesa, notó que el chef había realizado una pizza—. ¿Contrataste un chef para hacer una pizza?.

 

—Sí. —Grant se encogió de hombros—. Era una opción segura, súmale a eso que él realiza unas pizzas magistrales. Todo desde cero. —señalo una canasta adicional—. Y le agrega sus propios toques a su comida.

 

—¡Oh!. —exclamó Callie, asombrada de todo la comida frente a ella. No era nada comparado con las pizzas a domicilio o todo lo que consumía a diario.

 

Grant no era arrogante... Por lo menos con ella, Sino suave, aunque con toques malcriados.

 

—Así que... ¡Empecemos con la acción!. —él se frotó las manos, entusiasmado por probar la comida.

 

Callie se rió de la actitud de Grant. —Si tú lo dices, no tengo ningún problema. —se sentó cómodamente, y procedió a tomar una porción para darle el primer mordisco.

 

¡Dios!.

 

Callie gimió por el exquisito sabor, por un momento se olvidó de dónde y con quién se encontraba, por lo que se vio hundiendo sus hombros, como si estuviera en casa. Sin ninguna presión, y siendo Callypso.

 

La chica campesina sin preocupaciones.

 

Ambos comieron en un entorno relajado, con una conversación ligera, disfrutando de la comida.

 

Fue un poco extraño, como si se hubieran conocido de toda la vida. Aunque era completamente erróneo.

 

Grant se estaba comportando de manera natural, teniendo en cuenta que Callie era sencilla, y que a pesar que tenia más dinero que Dios, no se dejaba llevar por las extravagancias.

 

Callie pensaba en las diferencias entre su ex y Grant. 

 

Era tonto pensar en eso, pero ella no podía evitar hacerlo.

 

En todo el tiempo que salió con Fred, jamás lo vio comiendo pizza, o cualquier tipo de comida para llevar. Sus opciones eran elegantes, y no dudaba que siguiera bajo ese régimen todavía.

 

Luego de despejar la mesa y ordenar. Ambos se dirigieron a la sala con una copa en mano, listos para discutir el tema que habían dejado en el auto.

 

—Y bien... —Granto rompió el silencio que se había creado—. ¿Que has pensado?.

 

Callie suspiró, dejando la copa en la mesita frente a ella.

 

—No se que decirte, Grant. Es complicado...

 

—¿Por qué?.

 

—Tengo un contrato, no puedo simplemente llamar y decir que me iré de ahí. Además, Joey querrá saber más de ti si le diga que viviré contigo.

 

Grant sonrió, tomando un largo sorbo de su vino. Hasta ese punto, Callie no había rechazado su oferta, solo ponía pretexto tras pretexto del por qué no debía hacerlo.

 

De pronto y sin que Grant se lo esperara, Callie tomó su bolso y se levantó abruptamente del sofá.

 

—Tengo que irme.

 

—Callie. —Grant se levantó y camino hasta detenerse frente a ella, tomando las manos de ella entre las suyas. La volvió a sentar, colocandose a su lado—. Probablemente sea una decisión muy abrupta, pero toma en cuenta todos los aspectos.

 

—Enumeralos, Blackstone. —ella se cruzó de brazos.

 

—Ambos hemos tratado de conocerlos. —explicó—. Y aunque ha servido de mucho, no es lo suficiente como para dejar de improvisar en cada ocasión.

 

—Aunque al final logra ser creíble.

 

—Si. —Grant concordó con ella—. Las citas son agradables, pero no convence lo suficiente ¿Entiendes ese punto?.

 

Callie asintió, dándole la razón. —Continúa.

 

—Si vivimos juntos, bajo los términos que tú desees. Nos daría más ventaja, nos volveríamos más naturales, reales, y no tendríamos que apiñarnos en el almuerzo o las citas. 

 

—Eres realmente bueno en esto, ¿Por qué no creas una empresa de alquiler de prometidos falsos? Serías un éxito en la industria.

 

—Aunque me siento halagado con eso. —bromeó Grant—. Solo me interesa tu opinión.

 

Callie enderezó su postura. —Si vivimos juntos, tendremos más tiempo para afinar cualquier error que suceda de momento, nos verán más tiempo. Piensas en todo, Blackstone. A pesar de lo descabellado que suena, tiene sentido.

 

Con una mirada alrededor del lugar, se reflejo disfrutando de todas estas libertades. Era difícil no dejarse llevar por la vista y el espacio que el lugar conllevaba. 




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