Dulces Mentiras

Capítulo 14 [Cama]

14—¿Eso es todo?. —preguntó Amber, cuando Callie le ayudo a cerrar la cajuela del elegante auto.

 

—No necesitaré tanta ropa o accesorios, restan dos semanas para que esto acabe. —explicó.

 

—No creo mucho eso. —tarareó Amber, hurgando entre sus cosas.

 

—¿Que quieres decir con eso?. —inquirió Callie, levantando una ceja en su dirección.

 

—Que Grant no te ve solo como una chica a la que quiere ayudar con su exprometido y su antigua amiga. Ningún hombre lo hace solo por eso. 

 

Callie sabía que tenía razón, pero aún así no podía evitar sentirse tímida y preguntar.

 

—¿Tu creés?.

 

Amber detuvo sus movimientos, solo para mirarlo directamente a la cara.

 

—¿Qué piensas de Grant?.

 

—Él es un hombre muy atento, observador, cariñoso y tiene toques de simpleza, como si se le olvidara que es un multimillonario. Prefiere pizza y cerveza, en vez de algo elegante y refinado... —se mordió el labio—. Y es muy atractivo, cualquier mujer con dos ojos puede notar eso, y...

 

—¡Stop!. —Amber levantó su mano, deteniendo todo lo que Callie estaba por decir—. ¡Ya entendí, mujer! Si no te detengo, me hubieras dado todo un discurso de lo perfecto que es. No requiero de tantos detalles. —formó una amplia sonrisa—. Toda persona con dos ojos puede ver lo cautivada que estás por Blackstone.

 

—Esto es...

 

—¿Una mentira?, ¿Un engaño?, ¿Boda premeditada que es falsa?, Nah. 

 

—¿Eso es todo señoritas?. —el chófer se detuvo frente a ellas, esperando una respuesta e interrumpiendo la muy intensa conversación.

 

—Sí. —Callie asintió.

 

—Esta bien, entonces permítame llevarla al trabajo, señorita Evans. El señor Blackstone me pidió que la dejara en el edificio y luego procediera a dejar sus cosas al penthouse.

 

—Me iré con Amber, puedes dejar las cosas en la casa del señor Blackstone.

 

—Pero...

 

—Grant no tendrá ningún problema. —Callie sonrió suavemente—. Él lo entenderá.

 

—Además es nuestro último viaje juntas al trabajo. 

 

—Entonces las seguiré con el auto, estoy a cargo de su seguridad.

 

—Uhhh, con que la señora Blackstone ocupa seguridad. —bromeó Amber.

 

—¿Tu también, Amber?. 

 

—Me quedó callada. —ella pasó su dedo por encima de sus labios, haciéndole una señal como si sus estos estuvieran sellados—. Debemos ponernos en marcha.

 

—Okey. —Callie asintió, dirigiéndose a la puerta del copiloto para entrar. Minutos después ambas se estaban poniendo en marcha a Blackstone industries.

 

—Si Blackstone te dice que le gustas, y quiere intentar algo más que el compromiso falso que dicen tener ¿Que le dirías?.

 

Callie se quedó callada, antes de enterrar su cabeza entre ambas manos. —¿Y si nunca pasa?.

 

—Pasará. —aseguró Amber—. Solo es cuestión de tiempo. Pero responde. —insistió, queriendo una respuesta.

 

Solo de pensarlo, su corazón martillaba en su pecho fuertemente. —No estaría mal darle una oportunidad, Grant ha demostrado ser una persona genial.

 

—¿Genial? Y dónde quedaron todos los demás adjetivos.

 

—Tambien van en la lista. —dijo sonriente. 

 

A su manera loca y completamente desquiciada, Amber sabía cómo apoyar y aliviar toda sensación de nerviosismo. Haciéndola reír con sus comentarios, o con sus suposiciones.

 

Callie salió del auto para entrar a la cafetería, y hacer la respectiva compra del café con la pequeña pero gran tarjeta –por las 5 cifras–, que su admirador secreto había donado a la causa.

 

¿Que pensaran Grant cuando se enteré de todos estos regalos?, Pensó agradeciendo a una de los comensales.

 

¿Se pondría celoso?.

 

No tenía idea de la reacción que tendría, y ese pensamiento empezó a cobrar vida dentro de su cabeza.

 

La mayoría de las personas la estaban mirando, y algunos cotilleaban sobre lo que esperaban de la futura señora Blackstone.

 

Hace varios años, se había prometido no volver a escuchar todas las opiniones feas que la gente le hacía. Por qué al final ella podía estaba completa, mientras que los que hablaban, solían ser los que padecían de inseguridades.

 

Ginny, por ejemplo.

 

A pesar de los bajos comentarios, ella solo tenía un nombre en sus pensamientos: Grant.

 

Abrió de nuevo la puerta del copiloto y entró, pero no pudo evitar jadear sorprendida al ver la silueta en la parte de atrás del coche.

 

—¡Mierda!. —maldijo, brincando en su asiento. Agradeció no haber botado las bebidas, a pesar de que tenía un muy buen respaldo, hubiera tenía que hacer cola en la larga fila que se estaba expandiendo a cada segundo, y eso significaba llegar unos minutos más tarde a su reunión matutina.

 

—Lo sé. —habló Amber—. Es tan feo que cualquiera se asustaría.

 

—¡Amber!. —ni siquiera había visto cuando el hombre se había subido al coche. Por lo que no sabía si asustarse o asombrarse, pero solo se abstuvo a observar la apariencia del hombre demanera más calmada, y al final, terminó por darle una sonrisa a modo de disculpa. Si Amber lo calificaba como feo, no se imaginaba a lo que catalogaba como hermoso, o un Dios—. Disculpa a mi amiga... Ella es...

 

—¿Especial?, ¿Bocaza?. —el hombre se rió—. Ya me di cuenta.

 

—¡Oigan! Por lo menos digan cosas feas de mi cuando no esté presente.

 

—Solo es la verdad. —apostó el hombre, dirigiendo su atención de vuelta a Callie—. Por cierto, soy Devin Foster. Disculpa haberte asustado, no era mi intención.




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