Dulces Mentiras

Epílogo [Amor, esperanza y confianza]

Tomado de la mano con la mujer que amaba. Grant ayudo a Callie a bajar del helicóptero, dejándolos a ambos disfrutar por breves instantes de la arena blanca concentrada a sus pies, la forma tranquila en que el mar se inclina en su dirección. Los últimos rayos de sol que se encargaban de bañar en tonos dorados el horizonte. La noche estaba próxima, y con ello el espectáculo que tendrá como fin unir dos almas en una sola.

 

—Todo es tan bonito. —musito Callie, en un suspiro—. Sigo necesitando un minuto para procesar todo lo que está pasando, es muy difícil de creer.

 

Grant giró su cuerpo hacia ella, extendiendo sus grandes manos para acunar el rostro de Callie entre ellas, y que fundiera su mirada en él.

 

—Créelo, cariño. —Grant masajeo con su pulgar la mejilla de Callie—. Créeme cuando te digo que conmigo no tienes que preocuparte por nada. Esto es real, y lo es por qué estamos juntos. —él le brindo una suave sonrisa— Puedes tomarte todos los minutos que quieras, lo que es inadmisible es que en esos minutos quieras intentar volver a huir de mí.

 

—No va a suceder. —Callie se guardó para sí misma la diversión que le generaban las palabras de Grant.

 

—De todos modos, no llegarías tan lejos. —admitió Grant, dándole una sonrisa perversa—. Pero en efecto, quiero eliminar todos tus miedos, y sobretodo que vuelvas a confiar en mí.

 

Callie se puso de puntillas y depósito un beso en los labios de Grant. —Confío en ti, Blackstone.

 

No conforme con un simple roce, Grant bajo su rostro y volvió a unir sus labios en beso lleno de fogosidad que les dejo sin aliento.

—Esa es la segunda mejor frase que he escuchado salir de tus labios.

 

—¿Así? —Callie encargó una ceja de manera divertida— ¿Cuál es la primera?

 

—La primera fue cuando dijiste amarme. La tercera es... bueno, no creo que sean necesariamente palabras las que salen de... —Grant poso su pulgar sobre el labio inferior de Callie— tus labios.

 

Al entender la referencia, Callie formó una "O" con sus labios, bastante sorprendida de escuchar esa declaración. Era muy extraño escuchar a Grant ser tan abierto con ella.

 

Si antes Grant era reservado y cuidadoso con sus acciones, era para que Callie no corriera lejos de él espantada. Y aunque el resultado final no pudo evitarse, ahora que volvían a estar juntos, él se había prometido ser abierto y sincero con sus acciones y sentimientos. 

 

Callie estaba a punto de responder cuando la voz de Amber resonó a sus espaldas.

 

—¡Oigan tortolitos! ¿Qué hacen ahí todavía? ¿Acaso no piensan casarse?

 

—¿Cómo es que...? —¿Desde cuándo Amber era tan rápida? No hace mucho estaba acompañándola rumbo al restaurante.

 

Solo que... tuviera una pequeña ayuda.

 

Grant susurro en el oído de Callie. —Nuestros seres queridos están al otro lado de la playa esperando... Es una sorpresa.

 

—Grant... —Callie sintió como sus ojos volvían a humedecerse ¿Cómo es que había pretendido alejar al hombre que daría todo por verla feliz?

 

El corazón actúa por razones que la razón nunca entenderá, pero aunque el corazón sea más fuerte que la razón, como humanos tendemos a negar aquello que no comprendemos.

 

Y ese el problema que las relaciones afrontaban.

 

Porque no eran los finales felices los que derretían corazones, sino aquellas que seguían luchando por tener una bonita historia.

 

—No llores. —Grant limpio con su pulgar una lagrima traicionera que descendía por la mejilla de Callie—. A partir de ahora no tendrás motivos para llorar.

 

—¿No puedo llorar de felicidad? —inquirió Callie, sorbiendo sus lágrimas con una sonrisa.

 

—Tal vez hagamos una excepción. —le respondió Grant con cariño—. ¿Estás lista para casarse, señorita Evans?

 

—Por primera vez en mi vida, siento que me encuentro más que lista para esto, Blackstone. —respondió Callie abiertamente, manteniendo una gran sonrisa que provocaba un extraño dolor en sus mejillas. <<Era el efecto de sonreír tanto>> sugerían sus pensamientos.

 

Había mucho movimiento a su alrededor. La energía positiva emanaba como las densas olas del mar frente a ellos. Parecía una escena surrealista para Callie, por qué tras los escenarios pasados, era muy difícil para ella pensar que podía depositar su confianza en un hombre.

 

Pero ahora, no se proyectaba un futuro sin Graham Blackstone.

 

Él perfecto mentiroso.

 

Él admirador secreto.

 

Él prometido falso.

 

Y sin duda, él que volvería a jugar las cartas para conquistarla y amarla.

 

Amber se acercaba a ellos, aplaudiendo con sus manos para atraer su atención.

 

—Si queremos captar el atardecer y agradecer al altísimo por el bajo oleaje, debemos apresuarnos. —Amber señaló a Callie—. Tu vendrás primero conmigo, necesitamos retocarte. El señor Blackstone debe esperar como todo novio... espera a la novia.

 

—Te veo en el altar, Blackstone. —menciono Callie en dirección a Grant, después de asentir hacia Amber.

 

Grant tomo la mano de su futura esposa y beso con delicadeza los nudillos, para luego marcharse por el mismo camino que llevaban algunos asistentes.

 

Ninguno podía con la enorme sonrisa, ni con el nerviosismo tras sus acciones.

 

Grant fue el primero en hacer acto de presencia en el alzar, del brazo de su madre, a quien se le escapaban algunas lágrimas por ver a su pequeño hijo casarse.

 

Una cosa era segura, Grant jamás se sentía tan vivo hasta que conoció a Callie.

 

Y recordaba perfectamente la escena.

 




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