Duncan | Serie: Sangre de dragón

CAPÍTULO 4

DUNCAN

☳☲♥❖♥☲☳

 

He quedado sorprendido por lo sucedido.

Es la primera vez que me pasa esto. Jamás imaginé que, con tan solo estar a su lado, todos mis instintos gritan. No puedo controlarlos. Respiro profundo y miro mi mano. Es cálida. Su aura gris conflictiva la delató enseguida. Es algo gracioso ver a alguien que intenta esconder la verdad ante alguien que ya sabe que miente.

Ayla.

—¿Te gusta, hermano? —preguntó Devon. Volteé a mirarlo, topándome con una expresión afligida—. Si quieres, puedo dártelo.

El juguete que ambos nos gustaba, era mi favorito. Siempre jugaba con él. Sin embargo, era el hermano mayor. Debía de comportarme de esa manera menos egoísta.

Sonreí.

—Puedes quedártelo —contesté con el dolor en el pecho por entregarle mi juguete favorito—. Ya compraré otro.

—¡¡Gracias, hermano!!

Siempre fue así.

Ambos nos gustaban lo mismo. Solo que, en mi caso, le daba por ser el hermano mayor. Era mi obligación hacerlo. Mucho peor, cuando se trata de mujeres.

No deseo pelearme con mi hermano menor por una mujer.

—Estás pensativo, Duncan —habla nada menos que Roxy. Mi compañera de universidad y mi exnovia—. ¿Es por ella?

—Siempre adivinas.

Ríe.

—Es que te conozco un poco —replica acercándose más a mí. Una de sus manos acaricia mi pierna. Eso lo hacía cuando quería ir a un hotel para tener sexo por horas. Sin embargo, en este momento, no somos nada. No me gusta tener compañeras sexuales.

—No quiero ir a un hotel, Roxy.

Ella se tensa.

—¿Perdón?

Volteo a mirarla. Sonrío.

—Sabes muy bien que no soy libertino. Solo lo he hecho con mis exnovias —recuerdo sin quitar mi sonrisa—. Tampoco, deseo involucrarme con mi pasado. Es una regla que he llevado desde siempre.

Ha quedado con el rostro sorprendido.

Solo he dicho la verdad. No soy virgen. He tenido sexo muchas veces, pero siempre fueron con mis exnovias. Eso de tener relaciones sexuales a lo loco, no es para mí.

Tampoco tengo tiempo.

Esa forma de ser, es la de mi hermano Devon.

Aunque, he hecho entender que también soy de esa forma. Mi relación es muy unida con Devon desde niños. Siempre nos confundían con gemelos.

Con los mismos gustos.

●●●♦♥♦●●●

 

La dejé en su departamento.

No habló después de haberla rechazado a su indirecta de tener sexo. Respeto las reglas que he propuesto para vivir una vida tranquila sin ningún problema que se refiere a mujeres. Aparte, no puedo sacar de mi mente a Ayla.

Me siento sobre el sofá de la sala y respiro.

—Llegaste tarde.

Mis ojos se clavan a la persona que está de pie con una lata de cerveza helada. No es nada menos que mi hermano menor Devon.

—Pensé que no ibas a estar aquí —cuento sonriendo—. ¿Qué te aquí tan temprano?

Bebe un trago de cerveza.

—Fui a conseguir un trabajo.

Agrando los ojos sorprendidos.

—Pensé que ibas a descansar por dos años.

—Algo así. —Ríe, mientras se sienta enfrente de mí, poniendo los pies sobre la mesa del centro—. Sabes muy bien que paso rápido las pruebas que admisión.

Eso es verdad.

A pesar de llevar el apellido Klein, sus habilidades en química, son excelentes. Un genio cuando se trata de fórmulas. Un nerd que tuvo la mejor puntuación en su carrera.

Fue reconocido varias veces.

No combina con su comportamiento.

—Además, deseo verme presentable.

Elevo una ceja.

—¿Presentable?

En su boca, dibuja una sonrisa llena de picardía.

—Estoy cazando a una bella princesa.

Una princesa.

El rostro de Ayla aparece en mi mente, tensándome por completo. Una emoción oscura azota en mi pecho. ¿Qué es? ¿Dolor? ¿Tristeza? No puedo ponerle un nombre a lo que siento.

Me levanto del mueble con la pesadez en mi pecho.

—Te deseo suerte de atraparla.

—Pronto la traeré aquí.

Sí. Tampoco quiero imaginar una escena romántica entre esos dos.

Este sentimiento es molestoso.

 




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.