Sabía que mis poderes o habilidades existían por algo al igual que yo. Fui una sorpresa para mis padres y algo que no esperaban. Nunca fui muy sociable y la confianza que mis padres me daban no era lo suficiente para vivir en la sociedad. Y si antes estaba loca como todos decían, ahora mismo debería de estar en un loquero.
Escucho voces imaginarias, talvez debo de tener algún problema mental. Salí de mi clase de natación y esperé el autobús, habían varias personas así que no me sentí incómoda.
Hasta que un auto negro se detuvo en frente de mi. Mi corazón empezó a latir muy rápido, la adrenalina y el miedo se hicieron uno y estaba a punto de salir corriendo, cuando la ventana empezó a bajar, pude respirar tranquila.
—Mi hijo debe de ver a su tía.—Subí al auto de Cassie y suspire.
Entre a la casa junto a Cassie, los señores Brown me saludaron y yo subí a la habitación. Sonreí cuando vi a mi pequeño sobrino de once meses, era perfecto. Lo tomé en mis brazos y besé sus mejillas.
—Eres el más precioso bebé.—Liam se reía mucho.
Miré a Cassie, tenía su mirada fija en la ventana.
—William fue lo mejor que me pudo pasar Ellie, lo amo tanto y es mío.—Me miró a los ojos, ahí de inmediato supe todo lo pensaba.
El idiota de su ex estaba pidiendo la custodia completa de Liam.
—No se que haría si me apartaran de él.—Liam estaba jugando con su peluche.—Scott quiere quitarme a Liam, quiere la custodia completo y que yo nunca vuelva a ver a mi hijo.
Scott es un desgraciado.
—Tus padres conocen a muchos abogados muy importantes Cassie, ellos no dejarán que eso pase.—Las lágrimas de Cassie empezaron a caer, me levanté y me senté a su lado.
—No quiero que lo alejen de mi.—Sus lagrimas empezaron a brotar de sus ojos, me lastimaba verla así. —Es mi hijo, él no quiso saber de él durante todo el embarazo, me trato de zorra y también me dio dinero para abortar.—Cassie no paraba de llorar.
Fue duro escuchar todo lo que Cassie me dijo, no sabía algunas cosas, pero lo bueno era que ella se había desahogado. Caminaba por la calle para llegar a mi casa, no estaba tan lejos. Debí de aprender algo luego de lo que sucedió la vez pasada, pero no me siento insegura ahora.
—Eleanor.—Me voltee rápido esperando no ver nada, pero eso cambió.
Era el mismo chico que me había salvado la vez pasada que estaba en peligro.
—¿Co...cómo sabe mi nombre?.—Cuestione, él suspiro como si estuviera agotado. Tenia sus manos metidas en los bolsillos de su chaqueta.
Ahora podía apreciar mejor su rostro, la luz brillante de la calle lo hacía ver con perfección. Era rubio, de tez blanca y ojos verdes, nariz perfilada y labios rosados. Su cabello estaba muy bien peinado hacia atrás.
—Sé todo de ti.—Esto me estaba dando un poco de miedo.
Mordí mi labio y di un par de paso hacia atrás por si necesitaba alguna ventaja para correr.
—¿Porqué?.—Una duda surgió de mi mente.—¿Eres la voz que susurraba mi nombre?.
Lo miré curiosa esperando a que me contestara.
—No lo era.—Esto cada día se pone más extraño.
—¿Quien eres tú y que tengo que ver yo contigo?.
Sus ojos inspeccionaron mi rostro, buscando algo.
—Soy Blake.—Era un nombre bastante atractivo para él.—Y eres la persona que me liberará de mi castigo.
¿Castigo?, no estaba entendiendo nada. Él se acercó a mi.
—¿Donde está la marca?.
—No tengo ningún marca señor, debo ir a mi casa y talvez usted debe estar confundido, no soy la persona que busca, lo siento.
Tragué duro y empecé a caminar rápido, no miré hacia atrás, solo seguí mi camino.
—Estoy seguro que eres tú.—Pegué un pequeño grito, mi corazón empezó a latir muy rápido, él había aparecido enfrente mío de la nada.
Seguro esto es un ridículo sueño y todo lo que está pasando es solo parte de mi problema mental.
—Va a matarme de un susto.
Él no era una persona normal, tenía algo extraño que me hacía dudar.
—Le digo que no soy la persona que busca.—No quería saber nada acerca de mi marca y tampoco de él, ni siquiera se quin era.—Me esperan.
—Tus padres y las trece peronas que viven en tu casa, lo sé.—Parpadee varias veces confundida.—Ellos aún no saben que no has llegado, tiene una discusión que involucra a un bebé en camino.
El bebé de Sam y Alyssa.
—¿Que hay de malo con el bebé?.—Él me miro a los ojos.
—Te lo digo si me dices algo.—El parecía muy insistente con una supuesta marca.
—¿Está chantajeandome?.
—Tómalo como quieras.—Su mirada era penetrante y algo intimidante.
Lo pensé por un momento y luego me di por vencida.
—Tengo una marca de nacimiento, pero muchas personas las tienen.—Aseguré.—La mía no es nada especial.
—Me ves, ¿cierto?.—Lo miré algo extrañada, un pareja paso a mi lado y me miraron como si estuviera loca.
—Sí.—Las personas me miraban raro.
—Nadie puede verme excepto tú, tienes la marca de la luna en tu espalda, y tú me ayudarás.
Estaba sorprendida, él había adivinado la forma de la marca y en donde estaba, esto debe de ser una locura.
—El bebé está bien, será un niño sano, sus padres aún no están muy felices pero lo serán en cuanto él nazca.—Era como visitar un adivino.
Una idea vino a mi cabeza, podía preguntarle acerca de Liam y lo que sucederá con él.
—¿Puedo hacerle una última pregunta?.
Negó, él era extraño. No sonreí, ni mostraba ningún expresion en su rostro.
—No concedo deseos y tampoco veo el futuro, no soy adivino niña.—Lo mire mal, hice un puchero.